Revista de Desarrollo Rural y Cooperativismo Agrario (2004), 8, 141-164

NUEVA RURALIDAD (FUNDAMENTOS TEÓRICOS
Y NECESIDAD DE AVANCES EMPÍRICOS).
UNA MIRADA DESDE LA SOCIOLOGÍA RURAL

Sergio Gómez E.
Instituto de Ciencias Sociales
Universidad Austral de Chile. Valdivia

En la memoria del amigo, colega y maestro: Solon Barraclough.

RESUMEN

Se ofrece una propuesta conceptual, desde el punto de vista de la sociología, sobre la nueva ruralidad y las principales áreas en las cuales se considera necesario abordar en investigaciones con información de primera mano de modo de avanzar en la comprensión de esta nueva realidad.

Comienza puntualizando el objetivo que persigue, cuál es definir la nueva ruralidad, como objeto de estudio de la sociología rural y se explícita la perspectiva de las diferentes versiones de la ruralidad, a partir del supuesto que se trata de un ejercicio de construcción social de la realidad.A continuación, se puntualizan las principales características de la concepción tradicional de la ruralidad para indagar en las bases teóricas que la sustentan, para lo cual nos remitimos a los planteamientos dicotómicos que se encuentran presentes en los autores fundadores de la sociología como disciplina y en los principales autores Latinoamericanos.También, hace una referencia a las principales dificultades para precisar conceptualmente la nueva ruralidad: la tendencia a confundir diversas propuestas de procesos de desarrollo, con el concepto mismo y a las diferentes acepciones, de acuerdo a la perspectiva disciplinaria desde la que se realiza la observación.

Luego –en la parte central del trabajo– se propone una definición explícita sobre lo que se considera nueva ruralidad, en la perspectiva señalada al comienzo: como objeto de estudio de la sociología rural. Este concepto de ruralidad tiene importancia práctica en los programas de desarrollo rural, por cuanto debería determinar la unidad de intervención de estos programas.

Finalmente, se reseñan las principales líneas de investigación para avanzar en la precisión conceptual propuesta. El objetivo que persigue es ofrecer un marco para la discusión y de ninguna manera, presentar una propuesta acabada para cerrar el debate.

Un borrador de este trabajo fue discutido en el «Núcleo Rural» de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, en Santiago de Chile, ocasión en que los argumentos presentados fueron proyectados hacia dimensiones teóricas insospechadas para el autor. Frente a este hecho, debo aclarar dos puntos: por un lado, me interesa insistir en el carácter instrumental que tienen los conceptos que se plantean – proposición sobre los límites del objeto de estudio de la sociología rural – en el marco las llamadas «teorías de rango medio», reiterando de este modo una continuidad con proposiciones anteriores; por el otro, el desafío de participar en un amplio debate teórico en el futuro, se mantiene pendiente.

1. ANTECEDENTES

El trabajo tiene como propósito específico entregar elementos que permita definir el objeto de estudio de la sociología rural, vale decir propone una definición sobre lo que se puede entender por lo rural en la actualidad. Para ello se explicitan las bases conceptuales en que se basa la construcción social de la ruralidad y se discute la concepción rural tradicional.

Pretende avanzar en el concepto de la nueva ruralidad1, desde la perspectiva precisar el objeto de estudio de la sociología rural. Se busca respuesta al problema de los límites que debe tener el concepto de ruralidad y el ámbito hasta donde deberían llegar las actividades de los programas de desarrollo rural. La respuesta de la demografía, de considerar «urbano» las cuatro cuadras que circundan la plaza pública de un pueblo que es cabecera municipal, no parece satisfactoria desde el punto de vista de nuestra disciplina.

Parece importante hacer este esfuerzo en la medida que existe unanimidad en considerar que la ruralidad tradicional como concepto, ha sido superado por la realidad y se plantean diversas alternativas para definir la nueva realidad que emerge a partir de ella.

La necesidad de fundamentar las bases que sustentan el concepto que pretende dar cuenta de una la realidad resulta un esfuerzo necesario en una doble dimensión: por una parte, permite definir la unidad de análisis de la disciplina; por el otro, posibilita en la precisión de la unidad de intervención que se consideren en los programas de desarrollo rural.

La forma como se definió la ruralidad tradicional así como la definición de la nueva ruralidad obedecen a construcciones sociales que corresponden a determinadas situaciones históricas que deben ser consideradas.

Ruralidad y la construcción social de la realidad

Se pretende fundamentar el planteamiento que esta construcción social de la ruralidad se encuentra históricamente condicionada y que depende desde el punto de vista del observador.

Para ello se acude a los argumentos de tres autores que pueden entregar luces sobre el particular. Uno, es un trabajo ya clásico de la sociología del conocimiento contemporáneo2, otro, quizás menos conocido en nuestro medio, destaca la importancia del sujeto en el sentido y valor de los objetos3 y, el último, propone una reflexión sobre la construcción social de la sociología rural en particular4. No se trata de reconstituir los planteamientos de cada uno de estos autores, asunto que escapa a el objetivo de este trabajo, sino más bien reconocer el origen que sustenta la posición que se plantea.

Berger y Luckmann plantean que la sociología del conocimiento se ocupa de aquello que la sociedad considera como «conocimiento» y como se construye socialmente. En las ciencias empíri

1 Parte de las observaciones se encuentran en el libro del autor. La Nueva Ruralidad ¿Qué tan Nueva?

Universidad Austral de Chile, Ediciones LOM, 2002. 2 BURGER, Peter; LUCKMANN,Tomas: La Construcción Social de la Realidad. Editorial Amorrotu, Buenos Aires,

1986. 3 APPADURAI, Arjun: La Vida Social de las Cosas. Perspectiva cultural de las mercancías. Editorial Grijalbo,

México, 1991. 4 ENTRENA DURÁN, Francisco: Cambios en la Construcción Social de lo Rural. De la autarquía a la globaliza

ción. Colección de Ciencias Sociales. Serie de Sociología. Editorial Tecnos, Madrid, 1998.

cas, la realidad se basa en la observación, a partir de la cual se logran establecer generalizaciones sobre los elementos observados y la forma en que se relacionan los que reiteradamente verificados dan origen a los conceptos y el conjunto de ellos a teorías. Por lo tanto, la sociedad determina el contenido de las ideas y la tarea consiste en explicar como los significados subjetivos pasan a tener la calidad de hechos objetivos

En la propuesta de Norman Long5, para el análisis de los procesos rurales, conocida como la acción orientada desde la perspectiva del actor social, destaca la importancia del significado de las cosas desde el punto de vista de los actores, «como una construcción social sujeta a constantes negociaciones entre los actores sociales. Para ello, se basa en Appadurai, quién plantea que los objetos en si, no tienen sentido ni valor, sino el que la sociedad les otorga. En sus palabras, los objetos tienen una vida social, es decir carecen de un valor o significado inherente sino el juicio acerca de ellos es emitido por los sujetos. Esto nos permite agregar al concepto de la construcción social, la importancia desde el punto de vista del observador.

Entrena Durán, nos plantea que la construcción social de la ruralidad debe ser ubicada en el marco de coordenadas temporales y espaciales en el marco que va desde una situación de relativa autarquía a otra de globalización.

Por lo tanto, las diferentes versiones sobre lo rural, tienen que ver con el tipo de realidad que fue observada y sobre el punto de vista desde el cual se produce la observación.

2. RURALIDAD TRADICIONAL Y SUS FUNDAMENTOS

«Las migraciones rural – urbana y la urbanización del medio rural llevará al fin de la ruralidad y entonces la sociología rural debería desaparecer, al menos en su sentido tradicional» Aldo Solari, Sociólogo Uruguayo

En el pasado, el concepto de desarrollo, asociaba la noción de progreso con la dirección de transformaciones que iban de la agricultura a la industria, de lo tradicional a lo moderno, de lo atrasado a lo próspero, en definitiva desde lo rural hacia lo urbano. El vector del progreso era unívoco y preciso.

Más aún, se llegó a considerar que un país podía ser considerado como más desarrollado, mientras más mayor fuera el grado de urbanización de su población. Por lo menos en el caso de Chile, en la actualidad, este tipo de planteamientos tiene plena vigencia en algunos sectores.

A continuación se entrega las principales características de la ruralidad en su versión tradicional.

  1. La población rural se dedica casi exclusivamente a actividades agropecuarias.

  2. Estas actividades se encontraban regidas por ciclos naturales sin mayor capacidad de intervención del hombre.

  3. Esta regulación de las actividades a través de ciclos naturales genera en sus habitantes una noción del tiempo y de su uso, que contribuye a la constitución de una cultura específica.

LONG,Norman y LONG,Ann:«Battlefields of Knowledge», The interlocking of theory and practice in social research and development. Routledge, London, 1992, p. 178.

  1. La población rural se encuentra dispersa en territorios de baja densidad. Se ignora el entorno «urbano» de las comunidades rurales.

  2. La dispersión, y relativo aislamiento, impide a estas poblaciones acceder a condiciones de bienestar (servicios e infraestructura básicas) y a los avances de la cultura (alto analfabetismo y malas condiciones de educación).

6. Sub valoración de lo rural y sobre valoración de lo urbano, creando condiciones para fuertes flujos migratorios desde el campo a las ciudades. En lugar de explicar en detalle estas características, por lo demás conocidas, nos parece más interesante explorar en las bases teóricas que sustentaban esta visión y sus orígenes.

Si se examinan los principales temas abordados por los autores clásicos de la sociología, no se encuentra una preocupación específica por el tema, sino más bien se inclinan a observar las consecuencias que tiene la industrialización y la urbanización, sobre la sociedad con todos los fenómenos asociados en esta nueva situación, más que preocuparse de los efectos de estos fenómenos en la realidad que la antecedía: el campo.

Ferdinand Töennies en su obra más importante Comunidad y Sociedad, publicada por primera vez en 1887, plantea tres ideas centrales que dan sustento a este enfoque6.

  1. Las relaciones sociales son una creación de la voluntad humana.

    1. En su planteamiento distingue dos tipos de voluntades: a) Un tipo es la voluntad esencial, que resulta de la tendencia básica, instintiva y natural de los hombres basada en hechos y situaciones que lo anteceden.Esa es la voluntad propia de la vida de los campesinos y de los artesanos.

    2. b) Otro tipo de voluntad es la arbitraria, deliberada y con fines precisos. Esta es la voluntad propia de los hombres de negocios, de los científicos, de las personas investidas de autoridad.
  2. Estos dos tipos de voluntad dan origen a la existencia de dos tipos sociales a) Al tipo de voluntad esencial, lo llama «comunidad». En ella, predominan las tradiciones y la autosuficiencia. Se trata de voluntades en un estado primitivo y natural. La relación más clara de este tipo social puede ser la relación de una madre con sus hijos. b) Al tipo de voluntad arbitraria, lo llama «sociedad». En ella, surge la especialización de las personas y de los servicios, sobre todo cuando esto se expresa en el acto de comprar y vender en un mercado libre. En este caso la voluntad común de cada intercambio, considerado como un acto social, recibe el nombre de contrato. Este es el resultado de voluntades divergentes que se cruzan en un punto.

El aporte de Töennies en la elaboración de la teoría sociológica es significativo y marcó a muchos autores que lo sucedieron7.De hecho,esta tipología original ha servido de base posteriormente en la ela

6 TÖENNIES, Ferdinand: «Comunidade e Sociedade como Entidaes Típico–Ideais», en: Florestán Fernándes (organizador) Comunidade e Sociedade. Leitura sobre problemas conceituais, metodológicos y de aplicaçao. Editora da Universidade de Sao Paulo. 1973.

7 Así lo afirma el autor clásico de la historia de la sociología:TIMASHEFF,Nicolás S.: La Teoría Sociológica. Fondo de Cultura Económica, México, 1963.

boración de los fundamentos que dieron base al continuo rural urbano elaborado por Sorokin y Zimmerman (Principles of Rural–Urban Sociology de 1929)8 que tanta importancia tuvo en el desarrollo de la sociología rural en el mundo.

Para seguir con los autores que marcaron el desarrollo de la sociología rural es necesario hacer referencia a la obra de Robert.A. Nisbet. Este autor hace un análisis de conjunto, considerando las ideas fuerzas que caracterizan el pensamiento sociológico de Europa en 1830–1900, que corresponde al momento en que los autores clásicos se encontraban en la fase de la constitución de la disciplina9.

Nisbet considera que las ideas fuerzas o «ideas unidades esenciales» de la sociología son las bases del pensamiento y deben cumplir con ciertas condiciones: 1) deben ser generalizables, o sea deben ser encontradas en un número importante de autores, 2) deben tener continuidad, vale decir ellas se deben encontrar tanto al inicio como al termino del período de tiempo que analiza, 3) deben ser distintivas, lo que significa que se deben referir a lo más propio de cada disciplina y 4) deben ser ideas, en el sentido pleno de la palabra.Luego de una revisión de los autores Europeos del Siglo XIX,propone el siguiente cuadro resumen de ideas fuerzas.

Tabla 1. Principales ideas fuerzas

Conservadurismo Racionalismo
Comunidad Sociedad
Autoridad Poder
Status Clase
Sagrado Profano
Alienación Progreso

Dentro de la columna «conservadurismo» se presentan las principales ideas fuerzas más allá de la comunidad local y engloba la religión, el trabajo, la familia y la cultura y se refiere a los vínculos sociales caracterizados por la cohesión emocional.La autoridad es la estructura o el orden interno de una asociación y su legitimidad está dada por la tradición o la lealtad en una causa. El status se refiere a la posición del individuo en la jerarquía de prestigio o influencia que caracteriza a toda comunidad. Lo sagrado incluye las costumbres,lo no racional y el comportamiento religioso ritual.La alienación significa ver al hombre ajeno, anómico y desarraigado.

Cada uno de estas ideas fuerzas,es asociada a otra opuesta.Lo que interesa llamar la atención es que la evolución natural de la sociedad, en la medida que se avanza en el desarrollo, es llegar a hacer predominantes las ideas fuerzas que se encuentran en la columna el «racionalismo», que implica el crecimiento urbano y las ocupaciones industriales. En esa misma medida, el campo pasa a ser considerado como un sector residual.

8 Ver GIARRACCA, Norma y GUTIÉRREZ, Paula: «Una Aproximación a los Estudios Agrarios en Europa y los EE. UU.

en este siglo», en: Estudios Rurales. Teorías, problemas y estrategias metodológicas. Norma Giarracca,

Coordinadora. Editorial La Colmena, Buenos Aires, 1999. 9 NISBET A. Robert: «The Sociological Tradition», Londres, 1973, en: José de Souza Martins: Introducción Crítica a

la Sociología Rural. Editorial Hucitec, Sao Paulo, 1981.

Si uno toma en cuenta esta visión de conjunto que ofrece Nisbet sobre las ideas unidades esenciales marcadas por los fundadores de la sociología, señalar otro grupo de ideas opuestas, como las que se mencionan a continuación, resulta solo un paso fácil y natural.

Tabla 2. Conjunto ideas opuestas tradicional-moderno

Tradicional Moderno
Campo Ciudad
Agricultura Industria
Rural Urbano

Esta perspectiva marcará un tipo de construcción social de lo que será considerado como el campo, y por lo tanto, lo «rural» en su versión tradicional.

El sociólogo ruso, avecindado en los Estado Unidos, Pitirim A. Sorokin10 junto a Carlo Zimmerman y Charles J. Galpin, sistematizaron en 1930 las diferencias entre el mundo rural y el urbano11. Este estudio considerado como «una síntesis de la literatura mundial sobre sociedades rurales, que es incomparable en relación con cualquier otra de las ramas de la sociología»12.

Ellos destacan las características diferenciales y las definiciones compuestas del mundo rural y del mundo urbano, mostrando, al menos, nueve diferencias. 1) ocupacionales, 2) ambientales, 3) en el tamaño de las comunidades, 4) en la densidad poblacional, 5) en la homogeneidad / heterogeneidad de la población, 6) en la diferenciación, estratificación y complejidad social, 7) en la movilidad social, 8) en la dirección de las migraciones, y 9) en los sistemas de integración social

Estas diferencias, algunas de las cuales parecen bastante reiterativas, que establecen estos autores entre lo rural y lo urbano, tuvieron importancia en las formulaciones en el desarrollo de la sociología rural, en su versión más tradicional.

En resumen, al desarrollo de la sociología tal como fue formulada por los fundadores de la disciplina, le imprimieron un fuerte enfoque dicotómico en sus sistemas de clasificación de la realidad, la que pasó naturalmente a expresarse en la dicotomía entre la realidad que se observaba en el sector rural y aquella que emergía en el sector urbano. donde se centraban su preocupación, mientras se consideraba como residual lo que permanecía en el campo.

Esta visión de la relación comunitaria versus la relación societaria es la que sustenta el dicho: «Dios hizo el campo, el hombre la ciudad». En esta dirección se ubican las observaciones del poeta Inglés William Wordsworth (1770 – 1850), un agudo observador de la naturaleza, de los acontecimientos cotidianos y del lenguaje de la gente de la calle, acusa a la ciudad de alimentar emociones destructoras, de carecer de perspectivas y señalaba un pensamiento que lo embargaba sobre la condición de vida en las

10 SEVILLA GUZMÁN, Eduardo y José Luis: «La Tradición Sociológica de la Vida Rural: una larga marcha hacia el

Funcionalismo», en: Eduardo Sevilla Guzmán (Coordinador): Sobre Agricultores y Campesinos. Estudios de

Sociología Rural en España. Serie Estudios. Instituto de Estudios Agrarios y Alimenticios. Madrid 1984, p. 57.

11 «A Systematic Source Book in Rural Sociology»,The University of Minnesota Press,Mineapolis,1930,en José de

Souza Martins: Introduçao Critica a Sociología Rural. Editorial Hucitec, Sao Paulo, 1981. 12 ANDERSON C.,Arnold:«Tendencias de la Sociología Rural»,en:José de Souza Martins.Obra citada.

ciudades: «¿Cómo era posible que sus vecinos puerta con puerta fuesen extraños e ignorasen incluso el nombre del otro»13.

Para analizar el enfoque que utilizaron los sociólogos clásicos de la región para abordar la sociología rural, hay que tomar en cuenta que, tanto Germani con Solari, –los dos grandes exponentes– aplicaron los esquemas dicotómicos, primero propuestos por los clásicos europeos, que luego fueron desmenuzados por los funcionalistas norteamericanos y que ellos luego, adaptaron a la realidad de América Latina.

Revisando la obra clásica de Germani14, uno de los sociólogos más importantes de América Latina, dedica un importante espacio de su principal obra para señalar las variables que utiliza para diferenciar la sociedad tradicional y la sociedad industrial, sobre la base de una tipología dicotómica.

En el siguiente cuadro, resumido y, por cierto, muy simplificado, Germani nos muestra el proceso de transición,desde un punto de «origen» a uno de «destino»,desde la sociedad tradicional hacia la sociedad moderna.

Tabla 3. Principales variables sociedad tradicional y moderna

Variable Sociedad Tradicional Sociedad Industrial
1. Estructura social Acción prescriptiva Institucionalización de la tradición Instituciones indiferenciadas Acción efectiva Institucionalización del cambio Instituciones específicas
2. Relaciones sociales Adscripción Particularismo Difusas Afectivas Desempeño Universalismo Específicas Neutrales
3. Organización social Predominio de lo primario Predominio de lo secundario
4. Status Adscrito Adquirido
5. Familia Extensa Nuclear
6.Valores Tradición Tierra Divinidad Racional Progreso Vida Terrenal
7.Tecnología Energía Humana Tipo de producción artesanal Maquinaria Producción en serie
8. Economía Subsistencia Mercado

Fuente:Versión simplificada de Gino Germani.Política y Sociedad en una Época de Transición.De la sociedad tradicional a la sociedad de masas. Editorial Paidos, Buenos Aires, 1962, Págs. 117–126.

Lo que más se conoce de su obra es el enfoque dicotómico de la modernización que hemos reseñado,que es uno de los temas centrales de su obra con una fuerte influencia de Parsons,con quién trabajó cuando estuvo en la Universidad de Harvard. Sin embargo, la obra de este sociólogo italiano, exiliado por el fascismo en la Argentina, trasciende con mucho este aspecto15.

13 Citado en: GANDOLFO, Pedro: «Campo y Ciudad», columna en: Diario El Mercurio, 5 de julio 2002. 14 GERMANI, Gino: Política y Sociedad en una Epoca de Transición. De la sociedad tradicional a la sociedad de masas. Editorial Paidos, Buenos Aires, 1962. 15 Por ejemplo, JORRAT, Jorge Raúl y SAUTU, Ruth (compiladores): Después de Germani. Exploraciones sobre la estructura social de la Argentina. Editorial Paidos, Buenos Aires, 1992, p. 20.

Sin embargo, Germani no oculta que sus principales preocupaciones tienen que ver con las principales transformaciones que experimentaban las sociedades latinoamericanas, que tenían que ver más con la modernidad que con la realidad residual que representaba el campo. Cuando plantea la necesidad de renovar los estudios sociológicos, dice este autor, que los temas son: «la urbanización, la industrialización, la incorporación de las masas humanas al tipo de vida de las sociedades industriales, integración política de grandes sectores de la población, los que han creado una multiplicidad de problemas y cambiado la estructura de clases, el origen social de los estudiantes universitarios, sus profesores y el de las elites intelectuales».Como se puede apreciar,no hay referencias a la realidad rural, situación que también se observó en los fundadores de la disciplina.

Otro autor clásico en la región, el sociólogo uruguayo Aldo Solari, que culminó su trayectoria académica en la CEPAL en Santiago, en su obra Sociología Rural Latinoamericana, refleja un enfoque similar.

Solari, con una fuerte influencia de Sorokin, desarrolla la idea del continium rural–urbano. Una característica básica es la ocupación, donde la población rural trabaja en la agricultura en un sentido amplio, vale decir en el cultivo de las plantas y en la crianza de los animales.También utiliza otros de los rasgos distintivos propuestos por Sorikin como son las características ambientales, el volumen de las comunidades, etc.

Interesa dejar en claro que el enfoque dicotómico nació junto con las primeras formulaciones de los autores clásicos fundadores de la sociología europea del Siglo XIX; luego se traslada a los principales pensadores de los centros académicos de los Estados Unidos en el Siglo XX, los que a través del enfoque estructural–funcionalista,profundizaron la misma perspectiva dicotómica.A su vez,de ella,se nutren pensadores como Germani y Solari que tuvieron una influencia decisiva en América Latina y en Chile.

Sobra plantear que la concepción del complejo latifundio–minifundio, tan en boga en los años 60, como la visión en boga en los años 80 de caracterizar la agricultura de América Latina como la coexistencia de la economía empresarial y economía campesina, son consecuencias de este mismo enfoque.

Como se puede apreciar, se basa en la tradición dicotómica de las ciencias sociales que nació en Europa, se desarrollo en los Estados Unidos y llegó a nuestra América Latina.

Las falencias de esta visión de lo rural han sido ampliamente analizadas en América Latina, particularmente en el Proyecto de Investigación RURBANO, en Brasil, específicamente en el Instituto de Economía de la Universidad Estadual de Campinas (UNICAMP), bajo el liderazgo intelectual de José Graziano da Silva16. Se trata del proyecto académico de mayor envergadura que se realiza sobre el tema en América Latina. La abundante reflexión conceptual a partir de una amplia evidencia provenientes de investigaciones de primera mano,les ha permitido proponer una visión de conjunto sobre la nueva ruralidad que se ha plasmado en el concepto de «o novo rural brasileiro»

En un reciente trabajo sobre los mitos del campo de Brasil17, destaca el derrumbe de los mitos sobre la ruralidad tradicional y de algunos que se levantan sobre la nueva ruralidad.

Pero, junto con destacar la importancia de este proyecto, hay que destacar cierta falencia al plantear que esta nueva realidad rurbana tiene no tiene una especificidad que destaque algún rasgo propio

16 Ver sitio Web: www.eco.unicamp.br.projetos/rurbano 17 DA SILVA, José Graziano: Velhos e Novos Mitos do Rural Brasileiro: implicacoes para as políticas públicas. Sao

Paulo, 2002.

de la ruralidad.Es otra expresión que de lo que se concluye de los planteamientos que destacan lo «local» En el caso del Proyecto RURBANO, esta falencia se explica por el predominio disciplinario de agrónomos y economistas.

3. DIFICULTADES PARA UNA NUEVA DEFINICIÓN

Una de las razones que contribuyen a confundir los alcances de la definición de nueva ruralidad es que se tiende a confundir la definición de procesos con la definición de conceptos. Hay por lo menos cuatro que se encuentran recurrentemente en la literatura: ellos son desarrollo territorial, local, sostenible y rural.

Por desarrollo territorial rural, destacados autores de América Latina plantean que se entiende «un proceso de transformación productiva e institucional en un espacio rural determinado, cuyo fin es reducir la pobreza rural. La transformación productiva tiene el propósito de articular competitiva y sustentablemente a la economía del territorio a mercados dinámicos. El desarrollo institucional tiene los propósitos de estimular y facilitar la interacción y la concertación de los actores locales entre sí y entre ellos y los agentes externos relevantes y de incrementar las oportunidades para que la población pobre participe del proceso y de sus beneficios18». La verdad, es que esta definición tiene un sentido más bien normativo y, desde el punto de vista analítico posee un grado de especificidad muy amplio. Dicho de otro modo, como concepto que permita distinciones y relaciones, resulta poco preciso.

Por su parte, se entiende por desarrollo sustentable aquel «proceso capaz de satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer las suyas19». Se le vincula con el desarrollo sostenible de la agricultura y el medio rural, cuando se plantea que «la visión espacial y el manejo territorial del concepto de desarrollo rural sostenible… tiene como punto de partida, los principales planteamientos teóricos y metodológicos des desarrollo económico regional y es complementada con algunos elementos de geografía moderna»20. De nuevo, estamos frente a una definición de un proceso donde se señalan objetivos más que características.

Una variante del anterior es el llamado desarrollo local sostenible se refiere a la revalorización de los espacios locales –más allá de una especificidad de lo rural– donde se destaca la articulación social como condición para favorecer el desarrollo.Entonces el desarrollo local sostenible es entendido «como un proceso de desarrollo político, en el sentido de favorecer una mayor y mejor representación de los diversos actores sociales»21.

El desarrollo rural se entiende hoy, en un sentido amplio, como «…un proceso de mejora del nivel del bienestar de la población rural y de la contribución que el medio rural hace de forma más general al bienestar de la población en su conjunto, ya sea urbana o rural, con su base de recursos naturales…»22.

18 SCHETMAN,Alejando y BERDAGUÉ,Julio: Desarrollo Territorial Rural. Borrador de Trabajo, Febrero, 2003. 19 CHAVARRÍA, Hugo; SEPULVEDA, Sergio y ROJAS, Patricia (compiladores): Competitividad: cadenas agroalimen

tarias y territorios rurales. IICA, San José, 2002, pp. 17 y siguientes. 20 SEPULVEDA, Sergio: Desarrollo Sostenible Microregional. Métodos para la planificación local. IICA–UNA, San

José, 2001. 21 DA SILVA, José Graziano: «El Desarrollo Local en el Contexto de la Globalización», en: Revista Internacional de

Sociología, Tercera Epoca, 27, Septiembre-Diciembre, 2000. 22 CEÑA, Felisa: «El desarrollo rural en sentido amplio», en: El Desarrollo Rural Andaluz a las Puertas del Siglo

XXI. Congresos y Jornadas,32.Andalucía,España,1993.

El desarrollo rural se asume como un proceso histórico de transformación, en el cual se consideran las siguientes dimensiones: la pluralidad, sostenibilidad, una visión con equidad de género,»empoderamiento» de las comunidades campesinas y procesos de descentralización político–administrativa y financiera y conlleva la determinación autónoma de procesos de desarrollo local, por parte de las municipalidades, con la participación de los diferentes actores rurales y una necesaria intervención del Estado.

Cuando estos autores hacen mención a estos procesos se parte del supuesto que dan cuenta de la situación actual que enfrenta la ruralidad, de modo que, a partir de ella, se busca intervenir.

Como se puede ver, la definición de estos procesos, no colaboran en avanzar en precisar el concepto de nueva ruralidad,en la medida que se llega a identificar el contenido de los adjetivos,con la ruralidad.Así,lo territorial = sustentable = local = rural.

Un reciente estudio de la FAO y del Banco Mundial23, haciendo referencia explícita sobre la nueva ruralidad, tampoco entrega una definición sobre ella. Se señala que en Europa y en América Latina han surgido «nuevas forman coincidentes de concebir el espacio y el desarrollo rural –la llamada nueva ruralidad–, que comienzan a influir en el diseño y aplicación de políticas», donde se otorga especial importancia a:

  1. Dimensión territorial en lugar de la producción agropecuaria,

  2. Vincula lo rural con los pequeños pueblos,

  3. Destaca las multiocupaciones,

  4. Función residencial en áreas rurales,

  5. Integración de áreas rurales a los mercados,

  6. Potencial geográfico, histórico y cultural, y

7. Diversidad de agentes en las políticas y programas de desarrollo. Esta enumeración de variables que se sitúan en diferentes niveles y ámbitos, tampoco ayudan a alcanzar una definición del concepto. En segundo lugar, la nueva ruralidad, como concepto admite diferentes acepciones de acuerdo al punto de vista desde el cual se observa, que en definitiva es otra forma de plantear el significado que tienen las cosas (Arjun Appadurai). Así para el demógrafo, el aspecto fundamental tiene que ver con el número de habitantes que pueden tener las localidades,el agrónomo focalizará su atención en la estructura de los cultivos y como ellos se producen; el economista va a enfatizar en el tema del tipo de ocupaciones predominantes que se observan en los espacios rurales; para el antropólogo la atención se fijará en los impactos en los valores

y en la cultura y así, por delante, dependiendo de la disciplina desde la cual realiza la observación.

¿Cuál es entonces la especificidad que tiene la mirada de la ruralidad para el sociólogo?

No tengo dudas en señalar que el análisis sociológico deberá privilegiar el análisis en el tipo de rela

ciones sociales que caracterizan a las personas y grupos que interactúan en los territorios que son considerados rurales.

23 FAO y BANCO MUNDIAL: La Nueva Ruralidad en Europa y su Interés para América Latina, Roma, 2003.

Sin embargo, solo la mirada de la sociología resulta insuficiente para captar la totalidad y globalidad de la realidad rural, y, en consecuencia, será necesario considerar el conjunto de las miradas, para lograr una visión comprensiva de la nueva ruralidad.

4. LA NUEVA RURALIDAD

«Lo rural no es solo habitar en los campos o trabajar la tierra, en caletas o pirquines, sino más bien una cuestión antropológica cultural. Se trata de una cosmovisión diferente a la urbana que constituye un mundo propio, el cual se expresa en...modos de conocer, procesos de pensamiento, integración de dimensiones del saber diferentes;

formas de expresión propias que se revelan en el léxico, formas del discurso con predominio de lo hablado sobre lo escrito; normas de convivencia y de organización social con jerarquías que difieren de la racionalidad de las estructuras urbanas. Programa de Educación Básica Rural Ministerio de Educación de Chile

«La ruralidad representa una memoria histórica que, desde el origen mismo de la civilización, ha tendido un arco entre el ser humano y quién lo excede: la naturaleza el tiempo, la o las divinidades. El entretejido de la ruralización es así, antes que nada, el primer marco dentro del cual el hombre y la mujer establecen el dialogo con una tierra a la que necesitan saber como protectora»

Raul Zurita Poeta Chileno

Como introducción a la proposición de un concepto de nueva ruralidad, ha parecido oportuno recurrir a referencias tan disimiles como una cita de la burocracia estatal más tradicional y la de un poeta.

Sobre la base de los aportes anteriores y de los que se han acumulado en la materia, principalmente en los planteamientos explícitos que han formulado Edelmira Pérez24, María Nazareth Wanderley25 y Luis Llambí26, proponemos una definición que considera tres dimensiones que son acumulativas en cuanto a:

a.
El tipo de territorio y las actividades que se realizan.
b.
La especificidad que la distingue de otras situaciones, y
c.
El alcance que abarca lo rural.

24 PEREZ, Edelmira: «Hacia una Nueva Visión de lo Rural», en: ¿Una Nueva Ruralidad en América Latina?, Norma Giarracca (compiladora). Colección Grupos de Trabajo de CLACSO. Grupo de Trabajo Desarrollo Rural. CLACSO, Buenos Aires, 2001.

25 NAZARETH WANDERLEY, María de: «A Ruralidade no Brasil Moderno. Por un pacto social pelo desenvolvimento rural», en: ¿Una Nueva Ruralidad en América Latina?, Norma Giarracca (compiladora). Colección Grupos de Trabajo de CLACSO. Grupo de Trabajo Desarrollo Rural. CLACSO, Buenos Aires, 2001.

26 LLAMBI, Luis: «Globalización y Nueva Ruralidad en América Latina. Una agenda teórica para la investigación», en: Revista Latinoamericana de Sociología Rural, 2.Valdivia, 1994.

Antes de desarrollar estos argumentos hay que hacer dos precisiones: En primer lugar, insistir en el carácter instrumental de estas proposiciones, en cuanto a que pretenden delimitar el objeto de estudio de la sociología rural y la unidad de intervención de los programas de desarrollo rural, en el contexto de una conceptualización que se ubica en el plano de las teorías de rango medio. En segundo lugar, señalar que se observa en la actualidad una alta valoración hacia el territorio rural y la ruralidad y que ya no se la considera como una categoría residual frente a lo moderno y urbano.

a. En cuanto a territorio y actividades

En este punto hay una coincidencia con lo señalado por diversos autores.

En otras palabras, se trata de territorios con una densidad relativamente baja, donde se realizan actividades tales como: la agricultura, forestal, ganadería, artesanía, establecimientos dedicados a reparaciones, las industrias pequeñas y medianas, pesca, la minería, extracción de los recursos naturales y turismo rural.A su vez, se realizan servicios y otras actividades como la educación, salud, gobierno local, transporte, comercio y deporte. Estas listas sólo tienen el carácter de ilustrativas sobre tipo de actividades a que se hace referencia y no son exhaustivas. Esta realidad es la que algunos autores denominan como «multifuncionalidad de las áreas rurales».

b. En cuanto a su especificidad

Esta es la parte fundamental del argumento. Lo rural comprende un tipo de relaciones sociales con un componente personal que predominan en territorios con una baja densidad de población relativa.

Esta relación personal es posible en territorios de baja densidad demográfica en la medida que ello se posibilita sobre la base de relaciones vecinales prolongadas y por la existencia de intensas relaciones de parentesco entre una parte significativa de los habitantes.

Diversos autores exploran en esta línea, cuando se menciona el tema de la confianza / desconfianza, se alude a relaciones personales27, o la importancia de la familia, las relaciones afectivas y la importancia de la figura del padre en el medio rural28. Ello, genera condiciones para que las relaciones personales resulten naturales, otorgan sentido a la identidad con el territorio a que las personas pertenecen y adquiere importancia la memoria rural como expresión de la historia local.

Este tipo particular de relaciones sociales, genera a su vez, un fuerte control social por parte de las comunidades sobre las relaciones entre las personas. El control social lo estamos entendiendo de acuerdo a Homans29, y se refiere a los mecanismos que favorecen la obediencia de las normas y la sanción de las conductas desviadas. Si bien el libro se dedica al análisis de los grupos pequeños, en el análisis que hace del Pueblo Hilltown, se plantea que en las comunidades campesinas efectivamente hay un mayor control social.

Ello no quiere decir que las relaciones personales sean siempre relaciones de colaboración y de amistad. Pueden ser de conflicto y de odiosidad, pero son personales.

27 Ver: CONTRERAS HERNÁNDEZ, Jesús: «La Teoría de la «Modernización» y su Concepto de Cultura Campesina:

Reflexiones críticas», en: Eduardo Sevilla Guzmán (Coordinador), Sobre Agricultores y Campesinos. Estudios de

sociología rural en España. Serie Estudios. Instituto de Estudios Agrarios y Alimenticios, Madrid, 1984.

28 Ver: DÍAZ, Cecilia: «Cultura Campesina en Chile», en: Revista Latinoamericana de Sociología Rural. ALASRU,

Segundo Semestre, 1992, 1. Santiago, 1992. 29 HOMANS C., George: El Grupo Humano. Editorial Eudeba, Buenos Aires, 1963.

Localidades estudiadas en la Región de Valparaíso en Chile, como El Encón, Coimas, Rinconada de Silva, Rinconada de Guzmanes y otras en el Valle de Putaendo30, son un fiel reflejo de comunidades rurales con intensas relaciones de parentesco y de vecindad prolongada.

El hecho de otorgar tanta importancia a las relaciones sociales de tipo personal, implica revalorar las nociones de «comunidad» y de «sociedad» formuladas por Ferdinand Töennies31, ya analizada, como tipos ideales. La primera se basa en relaciones esenciales,

de parentesco y de interdependencia y en una economía basada en correspondencia de intereses. Por su parte, su concepto de sociedad se refiere a relaciones voluntarias, arbitrarias y contractuales.

En un texto, breve y poco conocido, «El Nacimiento de mis Conceptos de Comunidad y Sociedad»32, este autor desglosa los fundamentos de las «relaciones comunitarias» en las siguientes:

«1.Las de descendencia. Aquí, naturalmente, la consaguinidades de modo directo el fundamento de validez.

  1. Las de vecindad. Se expresan a través de la convivencia que es característica del matrimonio y, aún hoy, de la familia (en sentido limitado), aunque conceptualmente estas relaciones tengan un sentido más amplio.

  2. Las de amistad. Se basan en la conciencia de la cercanía espiritual y en la afinidad. De acuerdo a la disposición,cuando menos en cada forma de vida en común,esa conciencia existe y en especial como pertenencia religiosa común; por ello adquiere su importancia social mas significativa en la comuna».

En la actualidad, en el mundo rural, las relaciones comunitarias basadas en el conocimiento personal, como producto de las intensas relaciones familiares y vecinales prolongadas, otorgan un valor específico a los programas de desarrollo. La exitosa experiencia del Modelo de Desarrollo Veneto, que se ha implementado en el Nordeste de Italia, basado en el desarrollo de pequeñas y medianas empresas establecidas en territorios rurales, se explica, entre otros factores, por el conocimiento personal entre los empresarios emprendedores y los trabajadores. Ello permite enfrentar solidariamente las diferentes situaciones por las que atraviesan las empresas, en función de las discontinuidades de la demanda de los productos que exportan. Otro tanto se puede plantear con respecto a los Proyectos LEADER y PRODER que se desarrollan en España, en general y en Andalucía, en particular. Una parte importante del éxito de estos programas se explica por el fomento de las relaciones comunitarias que se encuentran en las comarcas donde se realizan estos programas.

Esta combinación de relaciones sociales comunitarias que tienen lugar en una base territorial dada, se la puede expresar a través de la combinación de períodos de tiempo y dimensiones de territorio.

30 BARAHONA,Rafael;ARANDA,Ximena y SANTANA,Roberto: Valle del Putaendo. Estudio de estructura agraria.

Universidad de Chile,Santiago,1961.Ver especialmente el capítulo II:Origen y Evolución de la pequeña propie

dad rural.

31 TÖENNIES, Ferdinand: «Comunidade e Sociedade como Entidaes Tipico–Ideais», en: Florestán Fernándes (organi

zador), Comunidade e Sociedade. Leitura sobre problemas conceituais, metodológicos y de aplicaçao. Editora

da Universidade de Sao Paulo, 1973. 32 TÖNNIES, Ferdinand: «El Nacimiento de mis Conceptos de “Comunidad” y “Sociedad”», en: Sociológica. Teoría

Sociológica. UAM Azcapozalco,México,Año 1,Número 1,Primavera 1986,p.98.

Se puede considerar como característico de lo rural aquellos territorios relativamente pequeños, con largos períodos de tiempo. Por el contrario, se aleja de lo rural aquellos territorios más amplios que contemplan períodos de tiempo breves. Ello explica que lo rural significa considerar grupos relativamente pequeños, dentro del ámbito donde las relaciones personales se puedan desarrollar y donde la micro–historia tiene un peso importante en la vida de las comunidades en la actualidad. Lo urbano, por el contrario, es sinónimo de relaciones sociales puramente secundarias e instrumentales, donde predomina lo caduco y lo fútil33.

Este propuesta se inserta en la perspectiva teórica de la microsociología, definida inicialmente por George Gurvitch34.Esta se propone «explicar fenómenos y procesos sociales analizando unidades más pequeñas de la sociedad, comprendidos en la interacción directa de individuos y en su dependencia respecto de las estructuras sociales que componen su entorno»35.A su vez,también se inserta en la etnometodología, un importante paradigma de la sociología formulado inicialmente en la década del 60 del siglo pasado, que plantea el estudio de los métodos, las operaciones y los procedimientos que emplean los individuos para construir sus vidas cotidianas. La etnometodología ha sido definida como una suerte de viaje desde las explicaciones preestablecidas al «mundo del sentido común.»

En el anexo, se encuentran dos columnas de opinión de representantes de empresarios de importantes entidades que se encuentran en la capital, donde se argumenta sobre la nueva ruralidad en una perspectiva diferente, pero muy coincidente con los planteamientos que se han planteado.

Lo rural, en definitiva, a pesar del proceso de globalización en marcha, es una de las condiciones que permite mantener algunos rasgos de identidad frente a las fuerzas globales y homogéneas que se expresan a través de los medios de comunicación, del consumo, etc.

c. En cuanto a su alcance

Esta proposición incluye determinados territorios normalmente considerados como urbanos como parte de la ruralidad.

33 Ver: SENNETT, Richard: «La Nueva Sociedad Urbana. Efectos sobre la mundialización de las ciudades», en: Le Monde Diplomatique. Edición chilena, abril, 2001. Este autor plantea interesantes observaciones sobre el desarraigo y el cortoplacismo propio del mundo urbano globalizado.

34 Sociólogo ruso nacido en 1896, vivió en Alemania, Checoslovaquia, Estados Unidos y se estableció en Francia. Él fue quien estableció la distinción entre la microsociología y la macrosociología y dio origen a la sociología fenomenológica.

35 Ver ROBLES, Fernando: Los Sujetos y la Cotidianidad. Elementos para una microsociología de lo contemporáneo. Ediciones Sociedad Hoy, Universidad de Concepción, Concepción, 1999.

El hecho que el mundo rural se sitúa al centro y no en la periferia como hubiera sido lo habitual, tiene una explicación. Lo que se quiere resaltar, es que el foco de las relaciones sociales propias de la ruralidad, se encuentran en el centro del esquema de interpretación.

Por lo tanto, el alcance de lo rural llega hasta donde se extingue este tipo de relación. En otras palabras, el tipo de relaciones sociales que se desarrolló en el punto anterior, desde un eje que puede ser considerado como su punto focal, se extiende hacia territorios más densamente poblados, hasta que se extingue la relación personal y pasan a primar las relaciones funcionales.

Una nueva mirada sobre la ruralidad como la que se sugiere, significa considerar un aumento sustantivo de la ruralidad en la mayoría de nuestros países de América Latina.A su vez,adoptar la perspectiva territorial en la definición de ruralidad es una opción que debería tener consecuencias practicas. La visión tradicional de la ruralidad considera como unidad de intervención –o sea de los sujetos de programas– a las unidades productivas agropecuarias. La definición de ruralidad que proponemos implica necesariamente una perspectiva territorial, del conjunto de actividades que se desarrollan en espacios rurales. Ello debería implicar que la unidad de intervención de los programas de desarrollo rural dejan de ser las unidades que se desarrollan en los espacios, sino que los territorios como tales.

En cuanto al funcionamiento de los mercados, interesa destacar los fenómenos que ocurren en el ámbito del mercado laboral.Hay que destacar que los mercados de trabajo urbano y rural tienden a integrarse y a terminar con la segmentación que se observó en el pasado. Por un lado, se observa el hecho de que trabajadores y sus familias que viven en ciudades y trabajan en el campo, sea en forma permanente o temporal. Por el otro, se da el hecho que trabajadores de centro urbanos tienen su residencia en el medio rural.

María Nazareth Wanderley36, plantea que el espacio local es por excelencia el lugar de convergencia entre lo rural y lo urbano. En esta línea de argumentación, sostiene que el municipio pequeño es parte integrante del mundo rural y se extiende hacia los municipios más grandes, en la medida que las relaciones sociales personales predominan.

Sin embargo, a pesar de que la noción de lo local, parece adecuado como concepto para dar cuenta de lo rural como la integración del entorno rural en centros urbanos se tiende a perder la especificidad de lo rural, tema en el que hemos venido insistiendo en este trabajo.

Finalmente, nos parece conveniente evitar la expresión de «sector rural» y más bien se plantea «el mundo rural» o «lo rural», como lo hacen los autores que han trabajado el tema de la nueva ruralidad.

Es necesario hacer dos alcances. Uno en cuanto a la gradualidad; otro sobre el tránsito que realizan los mismos individuos entre los dos mundos.

La gradualidad, significa que se deben considerar toda una gama de situaciones intermedias entre un predominio de lo rural y la ausencia de ello. No se trata de una situación dicotómica o de negro y blanco, sino de grados, de tonalidades.

En cuanto a lo segundo, se pueden dar condiciones donde los diferentes contextos condicionan el tipo de relaciones sociales que se establecen.

36 WANDERLEY, María de Nazareth: «A Ruralidade no Brasil Moderno. Por un pacto social pelo desenvolvimento rural», en: ¿Una Nueva Ruralidad en América Latina?, Norma Giarracca (compiladora). Colección Grupos de Trabajo de CLACSO. Grupo de Trabajo Desarrollo Rural, CLACSO, Buenos Aires.

Mientras la ruralidad tradicional se hacía coincidente lo rural con lo agrícola; en la versión moderna de ruralidad, se puede hacer coincidente con la condición de «provinciano.»

En el primer caso, lo que primaba era una actividad (trabajaban en el campo); en el segundo es un tipo de relación social (todos nos conocemos).

Como se puede apreciar, se basa en la perspectiva sistémica de las ciencias sociales y su eje es privilegiar lo territorial.Además, se sostiene y con razón, que esta visión de la nueva ruralidad lleva a una revalorización de los espacios rurales Al respecto Edelmira Pérez37 hace interesantes distinciones, que luego son retomadas por Entrena38.

Para analizar esta revalorización, resulta importante identificar desde donde se sitúa, ya que ella determinara el sentido que ella tenga. O sea, depende de quién la formula y sobre el particular se pueden hacer tres distinciones:

  1. Aquellas que provienen desde un Estado moderno que demanda equilibrio territorial, equilibrio ecológico, etc.

  2. La que proviene de «neoruralismo» que expresa una demanda de parte de «urbanicolas desencantados»: el retorno a un tipo de vida deseable, natural.

  3. Sin embargo la demanda de los habitantes rurales, básicamente a tenderá a reivindicar el funcionamiento de los servicios básicos. Ellos frente a las demandas del estado moderno pueden señalar: «busquen a otros como guardianes de la naturaleza que lo que es yo, quiero producir» También frente a las demandas de los «neorurales» no les puede resultar muy atractivo «pasear en burro los fines de semana a gente fina de la ciudad»

5. NECESIDAD DE NUEVAS EVIDENCIAS EMPÍRICOS

Antes de sugerir algunos temas de investigación, parece necesario partir por lo obvio, que por ser tal, se da por supuesto, sin que ello necesariamente sea real y rebatir algunas ideas que forman parte del sentido común, como por ejemplo sobre el sentido de llevar a cabo investigaciones o afirmaciones tan corrientes como «esta institución no financia investigaciones», bajo el fundamento de su intrínseca inutilidad

La investigación es necesaria para la efectividad de los programas. La utilidad de la investigación se basa en que es una parte o un componente de la intervención social39. Más aún, muchas veces los programas no fallan por falta de recursos (por ejemplo, en el caso de Chile) sino en razón de que las intervenciones son consecuencia de estrategias equivocadas, las que a su vez, parten de diagnósticos débiles.

Se podría afirmar que cuando no se cuenta con diagnósticos rigurosos, entre otros factores, es difícil encontrar intervenciones exitosas. Para que existan diagnósticos rigurosos se debe contar con marcos conceptuales rigurosos, vale decir donde los conceptos sirven para establecer diferencias y relaciones, y no

37 PEREZ, Edelmira: «Hacia una Nueva Visión de lo Rural», en: ¿Una Nueva Ruralidad en América Latina?, Norma

Giarracca (compiladora). Colección Grupos de Trabajo de CLACSO. Grupo de Trabajo Desarrollo Rural. CLACSO,

Buenos Aires, 2001. 38 ENTRENA DURÁN, Francisco: Cambios en la Construcción Social de lo Rural. De la autarquía a la globaliza

ción. Colección de Ciencias Sociales. Serie de Sociología. Editorial Tecnos, Madrid, 1998. 39 Ver sobre los modos como se utiliza la investigación social, ver: BRUNNER, J.J. y SUNKEL, G.: Conocimiento,

Sociedad y Política. Libros FLACSO, Santiago, 1993; y WEISS, Carol: «The Many Meanings of Research Utilization»,

en: Martin Bulner et al. Social Science and Social Policy. London, 1986.

donde se confunde todo con todo.Así por ejemplo,confundir la dimensión de lo territorial,o lo local,como sinónimos de lo rural, aunque forman parte de él, es un buen ejemplo de ello. Es necesario reiterar que la perspectiva de lo territorial de la ruralidad debería tener efectos prácticos en cuanto a las unidades de intervención de los programas de desarrollo rural, como ocurre actualmente en Europa.

Las formulaciones conceptuales sobre nueva ruralidad deben dar paso a evidencias que las sustenten. Estos planteamientos requieren de investigaciones empíricas que puedan comprobar su validez, en vistas a rectificar los aspectos que sean necesarios y afinar más aquellos que se muestran más útiles para entender la realidad rural actual.

Sin pretender que tenga un carácter exhaustivo, los siguientes aspectos deberían ser considerados al momento de realizar un estudio sobre comunidades rurales.

Dentro de las variables de contexto, además de las locales que incluyen las dimensiones de la economía, la política y la cultura, el contexto global resulta crecientemente importante de considerar en los tiempos actuales. El tema de la forma como afecta el proceso de globalización a las comunidades rurales, es un aspecto crucial a dilucidar. Esto tiene que ver con la circulación de mercaderías y también de las ideas. No resulta una frase exagerada plantear que cualquier comunidad rural se encuentra profundamente afectada por los efectos de la globalización. Se puede estar consciente de ello o no. Pero los efectos tienen consecuencias que deben ser analizados. ¿Cuantos pequeños agricultores productores de lentejas de la costa de Chile Central saben que su ruina como campesinos se debe a la firma de un Acuerdo de Libre Comercio con Canadá,que permite a los consumidores chilenos comprar en los supermercados lentejas de mejor calidad a más bajo precios, pero importadas desde Canadá?

Estructuras rurales

Cuando se consideran las estructuras rurales, parece conveniente pasar desde los enfoques que predominaron en el pasado, que privilegiaron las unidades productivas y de servicios, hacia una perspectiva que considere la dimensión territorial. El hecho de considerar la dimensión territorial, como la unidad base de intervención social, consiste en la identificación de espacios que tienen una singularidad basada en una historia y proyecciones basados en la naturaleza, la economía y la sociedad, donde los actores sociales y económicos además de la institucionalidad, constituyen el sujeto de la intervención y su potencialidad40.

En cuanto a las variables de sistema,debemos avanzar en investigaciones sobre la estructura que hemos denominada como las unidades domesticas, utilizando metodologías y técnicas similares a las utilizadas para el caso de los campesinos, para el caso de otras estructura y actores de esta nueva ruralidad, muy ignorados en las investigaciones hasta ahora. Una lista que no es exhaustiva, plantea algunos que deben ser considerados, como los siguientes: Los pescadores artesanales, los pirquineros (mineros artesanales), los comerciantes de bienes (frutos del país), los comerciantes a abarrotes (almaceneros), los comerciantes de licores (botillerías y cantinas), los transportistas de diferentes especies (pasajeros naturales, escolares, bienes de producción,de consumo,etc.),los propietarios de maquinarias,los reparadores de maquinarias,los que operan recursos de turismo rural,, los que explotan recursos naturales (arena y ripio), etc., etc.

40 En el caso de Chile se ha trabajado en forma sistemática esta aproximación, en: Centro de Estudios Urbanos y Regionales CEUR de la Universidad del Bío Bío y el profesor de la Pontificia Universidad Católica de Chile, doctor Juan Gastó.

Todos ellos, no solo deben ser estudiados tanto en su actividad específica, como, sobre todo, en las relaciones que se establecen entre estas estructuras y actores sociales, que son desempeñados varias veces en forma simultánea.

Las investigaciones deberían incluir a las estructuras sociales, dentro de los estudios de las comunidades rurales,y su imbricación con el resto de las estructuras que tienen una base económica.La realización de estudios por separado lleva a una simplificación de la realidad que termina por desnaturalizándola. Es la critica que Rafael Baraona realiza a los estudios realizados por sociólogos rurales que terminan por clasificar en exceso la realidad, desperfilando el objeto que se estudia, sin lograr volver a la totalidad que les da sentido41.

Con referencia a las empresas que se observan en el sector rural se deberían realizar estudios que consideraran a las diversas actividades productivas, de servicios, de comercio, en forma transversal.

En cuanto a los Complejos agroindustriales, forestales, frutícolas, acuícolas, turísticos, etc., etc., además de estudiar su estructura y funcionamiento, parece importante analizar el impacto que tienen sobre las estructuras que se encuentran en la cadena anterior (en los insumos) como en los eslabones posteriores (en la creación de valor). El efecto demostración que tiene la presencia de estos complejos –muchas veces ligadas a capitales transnacionales– ha sido notable y muchas veces en un sentido inverso al que el sentido común podría atribuibles.

La proliferación de las parcelas de agrado, el establecimiento de una cierta tipología que dé cuenta de las diferencias y el impacto en las comunidades rurales, es otro tema que debe estar en la agenda de los estudios destinados a comprender la nueva realidad rural.

Los actores sociales rurales y sus organizaciones

Las investigaciones que prevalecieron en la visión tradicional de la ruralidad privilegiaron a los campesinos y a los trabajadores agrícolas, a sus organizaciones representativas y al grado de éxito que tenían, en función de una demanda histórica que consistía en la reforma agraria.

Los procesos de diferenciación social al interior de las unidades domésticas,el tránsito entre las actividades económicas y sociales, y la influencia de cada uno de ellos en los procesos de diferenciación social, son aspectos que deben ser tomados en cuenta en las nuevas investigaciones.

El rol político que han jugado diferentes sectores de empresarios rurales a través de organizaciones representativas, es un tema que en la sociología rural Europea tiene una larga tradición42 y que en nuestro continente se encuentra un muy bajo nivel de desarrollo.

Las diversas organizaciones que surgen de las unidades domesticas –estableciendo todas las distinciones del caso– deben ser todos tomados en cuenta en las futuras investigaciones.

La demanda rural

El tema de la demanda puede ser abordado, entre otras, de dos maneras: desde el punto de vista de la que expresan los actores sociales o desde el punto de vista de la sociedad global. En esta ocasión optamos por la ultima opción.

41 «La sociología rural se despide habiendo dicho muy poco… se generó y nació alrededor del rol y del status. Ha

ordenado fenómenos sociales». En Revista Austerra, 1. Diciembre de 1999, p. 31. 42 Ver al respecto los tratabos de MOYANO ESTRADA, Eduardo: Acción Colectiva y Cooperativismo en la

Agricultura Europea. Serie Estudios. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, Madrid, 1993.

Partimos de la observación de Edelmira Pérez cuando señala que las demandas que se plantea a la ruralidad,han cambiado.A la tradicional demanda por la tierra,la población reclama por servicios básicos y mecanismos de participación.A su vez,la sociedad le plantea a la ruralidad crear un cierto equilibrio territorial, producción de paisaje rural, soporte de actividades de esparcimiento, etc. Con todo, en América Latina, una demanda fundamental es superar las condiciones de miseria y de pobreza que predominan en amplios espacios rurales del continente.

También interesa incluir en la demanda rural algún proyecto de sociedad que imaginamos para nuestros países. Un dato fundamental tiene que ver con un equilibrio entre concentraciones urbanas y la existencia de una ruralidad expresiva. Ello tiene que ver con equilibrios territoriales y demográficos, pero sobre todo con un modo de vida. Por diferentes razones que tienen que ver con estilos de vida, con el ciclo vital y otras razones, hay sectores crecientemente numerosos en nuestras sociedades que valorizan y les interesa vivir en ambientes donde prevalecen las relaciones propias de comunidades en el sentido de Tönnies. Esta, es la base original y teórica de la ruralidad.

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ANEXO: VISIONES DE NUEVA RURALIDAD

Se presenta la opinión sobre la ruralidad, desde el punto de vista empresarial, de dos destacados empresarios quienes a su vez, son columnistas en periódicos de circulación nacional. César Barros, es ejecutivo de una importante empresa consultora, Felipe Lamarca es presidente del directorio de una de las principales empresas del país.

Los textos forman parte de la discusión publica suscitada a raíz de la discusión de en el Parlamento y a las movilizaciones que realizaron los agricultores frente a las Bandas de Precios para el azúcar, como una forma de proteger la producción nacional de remolacha.

Santiago Siempre está Primero

Cesar Barros

«Tomaron preso a mi hermano –me cuenta don Lucho, el arreglador– por andar protestando con la IANSA». Le pregunté si su hermano era remolachero. Me dijo que no: es transportista, y su señora es dueña de una agencia de La Polla en Chillán. «En los buenos tiempos de la IANSA, por Dios que hubo progreso en esa zona,la verdad es que todo tiempo pasado fue anterior (sic)».Me dejó pensando,no sólo en lo del tiempo pasado, sino más bien en qué diablos era lo que se le había perdido a su hermano y a su cuñada, protestando por la bendita banda del azúcar.Y lo cierto es que para ellos valió la pena protestar, e incluso caer presos.

Porque la discusión de la banda del azúcar dejó al descubierto una debilidad amarga de nuestra institucionalidad económica: esa concentración malsana, que monopoliza en Santiago a toda la actividad industrial del país, dejando a las ciudades al sur del río Maipo a merced de los vaivenes del sector agrícola, sin ningún contrapeso.

San Fernando, Curicó, Talca, Linares –y así hasta Osorno– dependen casi exclusivamente de la actividad agrícola: y de ésta dependen, a su vez, su comercio, sus servicios y transporte. Por eso, el movimiento remolachero tiene ese inexplicable arrastre en regiones: el fin de la banda pone en peligro a la industria más gravitante de algunas de esas ciudades. La IANSA está presente en esos lugares, como resultado de un esfuerzo mediocre de industrialización regional. Pero igual ya está instalada, y si le sacan a Chillán una industria que le da movimiento no sólo a sus agricultores, sino también a sus comerciantes y camioneros, lo menos que podía esperarse era una protesta ruidosa.A lo mejor en Santiago nos ofendemos al pagar $100 de más por kilo de azúcar, pero los chillanejos van a estar más que dispuestos a pagarlos, porque les significa mucho más de $100 en empleo y actividad. ¡Y atrévanse a quitárselos!

Chile es uno de los peores ejemplos del globo en cuanto a regionalización, por más que todos se llenen la boca con el tema.Aquí en Santiago, camino que se puede, se pavimenta, población con crimen que hallan, la intervienen, Metro que pueden poner, lo ponen. En cambio, cuando al príncipe se le ocurre hacer recortes en el gasto fiscal, con lo primero que se largan es con las inversiones en caminos de las regiones.Siempre Santiago estará primero:porque aquí están los votos todos juntitos.Aquí están los poderes fácticos.Aquí los políticos de nota,y los empresarios más importantes.

Hay que ser realmente ingenuo para instalar una fábrica fuera de Santiago. Sólo empresarios con vocación de chilenos como Gonzalo Vial porfían en mantener toda su actividad en la Sexta Región. Con idealismo, pero con una enorme visión de país.

En todo el resto del mundo, los Estados compensan tributariamente a las empresas, universidades y cultura fuera de las grandes ciudades,para lograr una geografía más diversificada.Es cierto que a primera vista puede verse como una solución cara. Pero al final de los días no lo es. Da equilibrio económico a las regiones. Las hace menos dependientes de una sola actividad. Facilita la transición del proceso migratorio inevitable del campo a la ciudad. Hace más homogéneo el territorio. Nos hace sentirnos parte de un mismo proyecto.

Resulta absurdo que gastemos al año US$ 80 millones (el costo de la inefable banda) para mantener en sólo dos regiones a una empresa de futuro incierto –según sus propias declaraciones–, cuando con esa misma plata podríamos entregar incentivos tributarios a muchas otras empresas –de futuro impecable– y así diversificar a otras regiones, darles más prosperidad y más futuro. Lo que estamos haciendo con la banda del azúcar es una forma de política regional improvisada. Más encima, carísima.Y el invento deja un grave interrogante para cuatro años más: ¿Cómo van a compensar entonces a Chillán,Talca y Linares? ¿Van a prorrogar de nuevo el mismo esquema, o van a inventar algún nuevo artilugio de última hora? Porque el problema ocurrido en estos últimos días era tan fácil de pronosticar:se creó al aprobarse la banda del azúcar el año pasado. Entonces, ya se conocía de memoria el problema de las mezclas, el de los industriales de las bebidas y los dulces y el inminente tratado comercial con EE.UU. y con la Unión Europea. Mi pronóstico es que en el año cuarto, tampoco van a poder quitarles a esas ciudades y regiones sus privilegios.Y nos va a pillar julio del 2007 igual que ahora: con movilizaciones, con protestas, sesiones maratónicas del Ejecutivo y del Congreso.

En Chile mucho más que una política agrícola activa, lo que falta es una política regional de verdad. Que cree regiones equilibradas en todo sentido, y no las deje a merced del inevitable ciclo agrícola.

Y más industrias en las regiones significan menos congestión en Santiago, menos contaminación, menos ruido, menos transferencias, menos centralismo, menos obras públicas sobrehumanas como las que debe enfrentar Santiago por culpa de su crecimiento, a costa de las regiones.

Sólo sumen ustedes lo que significan las nuevas rutas del Metro, la nueva entrada a Santiago de la Norte Sur, la Costanera Norte, la Radial Nororiente –y para qué sigo contando plata delante de los pobres–. Las regiones, para que sean tales, no sólo deben tener agricultura: necesitan industrias, educación y cultura de buen nivel.

Si no, jamás serán algo más que apéndices de la metrópoli.

Diario La Tercera, 9 de Agosto de 2003

Yéndose por las Bandas

Felipe Lamarca

Paradójicamente, la altisonante y descomedida discusión en torno al precio del azúcar, cuyo fin último no fue otro que el defender los intereses de los dueños de una industria azucarera monopólica, ha terminado en que éstos se han salido con la suya en desmedro de los consumidores chilenos, e infligiendo un grave daño a la imagen de los nobles agricultores tradicionales de nuestro país, lo que minará sus posibilidades de legítima defensa en el futuro.

Esto último es lo más incomprensible y preocupante de todo este episodio, porque en el actual mundo global, ideado y manejado por los países poderosos del hemisferio norte, nos veremos constantemente enfrentados a defender distintas partidas del patrimonio de nuestra nación, siendo la agricultura una muy importante de ellas, con soluciones genuinamente chilenas, equilibradas en lo social, lo humano, lo económico y lo ambiental, para responder al diario desafío global.

Entonces,el tema de fondo que tenemos que abordar con oportunidad,altura de miras y con mucha mesura, porque siempre hay alguien al otro lado del mesón que no perderá ocasión de sacar ventajas de nuestras discusiones y decisiones, es qué vamos a hacer con nuestra agricultura tradicional, depositaria de una buena parte de nuestro legado cultural y responsable de los empleos más estables de ese doce por ciento de ocupación que absorbe el sector agrícola.

En consecuencia, ¿qué haremos con todo ese numeroso contingente rural que ocupa una buena parte de nuestro extenso territorio, el que definitivamente, por condiciones de suelo, clima, hidrografía, orografía y muchas otras razones, aun con los conocimientos y la tecnología de hoy, no tiene posibilidades reales de reconversión a cultivos exportables o competitivos con aquellos subsidiados del norte de nuestro mundo? Estos son los hombres del trigo, de las papas, del raps, de la remolacha, de la leche, de la carne y muchos otros. Estos son los hombres que, derrochando voluntad y esfuerzo, jamás podrán hacer madurar un cerezo en Curacautín.

Estos son los mismos hombres que contribuyen en buena medida a mantener la identidad nacional y la secuencia histórica, hilvanando con sus lazos la amplia urdiembre social que se remonta desde los inicios de la República. Estos son los mismos que aportaron con su sangre, su hacienda y sus caballos cuando la defensa de la patria los requirió. Estos son los hombres que conjugan con naturalidad en sus cuerpos toscos las tres dimensiones del alma rural.

La dimensión divina, la continua mirada hacia los cielos para escrutar cómo se viene la mano. Estos hombres que encarnan la resignación, que saben que no todo depende de sus esfuerzos, que tienen un Socio veleidoso que les enseña que hay que saber navegar en tiempo bueno y en tiempo malo. Vacas gordas, vacas flacas. Saben que su misión es cumplir con su parte, que no lo pueden todo, que por mucho madrugar no amanece más temprano, que hay que conducirse con humildad y entenderse silenciosamente a través de la naturaleza con el Socio de los cielos que comparte su destino.

La dimensión social, esa que no reconoce distingos humanos. En el campo tradicional, patrones, administradores, capataces y trabajadores laboran juntos, codo a codo, transpiran juntos, comparten impresiones y decisiones,se entienden en su jerga y en sus dichos,se comportan como una familia unida que comparte alegría y dolores, fiestas y ceremonias, la hora de la oración y los ritos.

No hay grandes diferencias de vivienda, vestimenta o alimentación. Se cultiva la amistad y los hijos de todos comparten juegos y aventuras.Ahí se forjan antes que nada los respetos humanos,la sensibilidad y la solidaridad. En resumen, buena parte de nuestra identidad nacional.

La dimensión terrenal, esa de la tierra que los acoge y los resguarda, que pisan y labran todos los días, que cuidan y embellecen con esmero, en la que cultivan la libertad y la propiedad, aquélla en que van bautizando los distintos lugares y senderos, adornándola con fantasías y leyendas, mitos y apariciones, aquélla que esconde sus amores y sus silencios, aquélla que guarda sus secretos y sus historias.

Eso es el arraigo a la tierra, a los lugares, al pueblo cercano con sus hombres, mujeres y tradiciones, a los cambios lentos, a la vida tranquila y en amistad. Eso es construir una sociedad, una nación. Eso es sentir la patria.

Todo esto es lo que con años y sapiencia ha ido aquilatando la cultura del Viejo Mundo, la que reconoce la inmensa contribución natural, humana e idiosincrática de la agricultura a la buena vida de su gente. Por eso, sin chistar, gastan ingentes recursos en mantener sus sectores rurales.

En Chile no estamos hoy en condiciones de pedir lo mismo, no sería justo beneficiar a un sector en desmedro de otro cuando los recursos son escasos y tenemos tantas necesidades, pero tampoco es justo que nuestra agricultura tradicional tenga que competir contra una enormemente subsidiada por los países desarrollados. Estoy seguro que con voluntad e ingenio podremos encontrar siempre soluciones equitativas.

Diario La Tercera, 10 de Agosto de 2003.