El uso del potencial natural de los paisajes como recurso turístico. Implicaciones medio ambientales

Helena Giné Abad
Geógrafo
Escuela Superior de Turismo de Huesca


 

El turismo es una actividad que está totalmente identificada con el medio ambiente. Necesita de él no sólo como soporte de una actividad determinada, sino también como lugar de estancia. Por ello, el medio y su representación física, el paisaje, son considerados tanto por los expertos como por los mismos visitantes como el principal recurso turístico.

El uso del potencial natural como dicho recurso trae implícitos una serie de efectos, tanto positivos como negativos, algunos conocidos y otros ignorados, pero susceptibles todos de ser analizados ya que son claves de futuros destinos.

 

El Turismo Natural: un fenómeno en expansión

El espacio rural y su entorno se está convirtiendo cada vez más en un espacio de ocio. Se está detectando un constante incremento de flujos turísticos, concentrados en épocas vacacionales, que tienen como destino el medio rural. Estamos de alguna forma asistiendo al desarrollo de una nueva corriente turística que es denominada por algunos autores como "Turismo de Naturaleza".

Parece deberse a la conjunción de una serie de factores que podríamos dividir en dos grandes bloques: los factores de índole material y los factores de índole cultural.

Dentro de los factores materiales destaca el crecimiento ininterrumpido del nivel de rentas de la población, que hace posible, por un lado, el establecimiento de una reserva de fondos en el presupuesto familiar destinada a viajes o turismo y la generalización en la posesión del automóvil propio, requisito casi indispensable para el acceso a determinadas rutas del turismo naturall.

A este aspecto se suma la crisis de fórmulas turísticas tradicionales, basadas fundamentalmente en lo que se ha venido llamando el turismo de "sol y playa", que, aún estando lejos de agotarse (de hecho es la base del modelo turístico español), presenta gravísimos problemas derivados en gran parte del deterioro medioambiental y paisajístico experimentado por el litoral, y provocado por acciones desordenadas y excesivamente rentabilistas.

Refiriéndonos a los factores de índole cultural, habría que hacer hincapié en el cada vez más importante papel jugado por las actividades de ocio dentro del mundo occidental, de la denominada "cultura del ocio". En este contexto están revalorizándose de forma progresiva todas aquellas actividades relacionadas con el disfrute del tiempo libre, entre las que el turismo, y en este caso el turismo natural, ocupan un lugar preponderante.

La difusión del ecologismo (entendido éste como su acepción sociológica y no necesariamente política) como un nuevo paradigma que ha impregnado no sólo a buena parte de las ciencias sociales, sino también a multitud de manifestaciones y expresiones de la vida cotidiana.

Se ha ido generando de esta forma una conciencia de cansancio hacia aquellas formas de vida urbanas y abriéndose paso la búsqueda de fórmulas de ocio que ofrecen una alternativa natural a la sociedad postindustrial.

Como consecuencia de todo ello, han ido surgiendo denominaciones como las ya conocidas de "turismo natural", "turismo ecológico", "turismo verde", etc., basadas en presentar un contacto más o menos directo con la naturaleza y el medio ambiente, como punto central de su oferta turística.

El resultado ha sido la proliferación de este tipo de actividades, en parte derivadas de una evidente manipulación publicitaria. No obstante, y a pesar de todo esto, el turismo natural se presenta como una realidad progresivamente consolidada e irreversible, de creciente demanda.

 

Principales efectos del crecimiento del turismo en el medio ambiente

La relación que se establece entre las actividades turísticas y el medio ambiente deriva de la misma definición del turismo, en cuanto supone el traslado y alojamiento de un importante volumen de personas, hecho que supone a su vez el incremento de los sistemas de transporte y el montaje de una verdadera industria para la acogida de visitantes, estrechamente relacionada con el proceso de urbanización.

Así, el incremento de visitantes turísticos no puede pasar desapercibido en las áreas receptoras y alcanza situaciones críticas en regiones donde se combinan la fragilidad de los recursos y el elevado número de turistas que se concentran.

Vera2 opina que el turismo no resulta más dañino en sus efectos ambientales que otros usos del suelo como la industria, infraestructuras, agricultura intensiva, etc., sino que el problema reside en la falta de planificación del desarrollo en las distintas vertientes que afectan al territorio impactado.

Es cierto que el balance de los aproximadamente treinta años de desarrollo turístico español han traído consigo un verdadero cúmulo de problemas ambientales, especialmente en áreas donde los efectos son claramente perceptibles, como en la costa mediterránea.

Los efectos que primero se advierten son los relacionados con el medio físico, mientras que en el medio social y cultural las consecuencias son más lentas y aparecen de forma más tardía.

En lo que no caben dudas es en la capacidad del turismo para transformar el paisaje natural y cultural de una zona en muy pocos años.

Su carácter de actividad de crecimiento rápido sorprende a las administraciones públicas, impidiendo una previsión aproximada de sus impactos. Por ello se ha llegado a denominar al turismo como fenómeno "sobrevenido", a lo que no es ajeno el apetito desenfrenado de los agentes económicos que lo interpretan como una actividad cuya rentabilidad se alcanza a corto plazo, de manera que los incentivos originales, especialmente el paisaje y los valores culturales, que fundamentan las implantaciones turísticas, se van degradando progresivamente, a medida que se supera el umbral ecológico de tolerancia de las áreas afectadas.

 

Principales efectos

Sin ánimo de exhaustividad, vamos a comentar algunos de los principales efectos derivados de la actividad turística, tanto los negativos como los positivos.

Efectos negativos:

– La falta de control sobre las áreas turísticas con densidades muy superiores a la capacidad de acogida del terreno.

– La inadecuación del uso del suelo frente a la vocación y tolerancia de los sistemas.

– La irracional distribución de tales usos y desafortunada integración paisajística de las actuaciones.

– La escasa preservación de espacios libres en áreas impactadas por el turismo masivo.

– La contaminación de aguas por vertidos y la de acuíferos por sobreexplotación.

– La destrucción de áreas de singular valor paisajístico y medio ambiental.

– Falta de conservación de patrimonios y peculiaridades tradicionales.

– Los desafortunados modelos de implantación urbana y de estética de las edificaciones.

Efectos positivos:

Como contraposición a los anteriores efectos, y obviando la acción multiplicadora que sobre la economía tiene la actividad turística, al turismo en sí se le reconoce el hecho de haber llamado la atención pública sobre las atracciones naturales y el paisaje, estimulando su restauración y mejora. Mathieson y Wall3 identificaron cuatro vías a nivel mundial a través de las cuales el turismo ha incentivado la conservación:

1. El turismo estimula la rehabilitación de los parajes, edificios y monumentos históricos existentes. Europa está llena de ejemplos, como el Partenon, Stonehenge y Pompeya.

2. El turismo estimula la transformación de viejos edificios y lugares en nuevos centros turísticos: Versalles (Francia), Petrovortes (S. Petesburgo) y Williamsburgo (Virginia).

3. El turismo ha proporcionado el ímpetu para la conservación de los recursos naturales. Esta fue la premisa fundamental para la creación del Sistema de Parques Nacionales en Estados Unidos, así como en Kenia, Tanzania y Sudáfrica.

4. El turismo crea la necesidad de establecer controles administrativos y de planificación imprescindibles para mantener la calidad del medio ambiente, con el fin de garantizar una experiencia satisfactoria.

 

Evaluación de impactos medio ambientales producidos por la actividad turística

Mathieson y Wall4 a su vez, sugieren que la clave de la evaluación de los impactos medio ambientales radica en comprender que el turismo puede tener desarrollados diferentes según varíen dichos agentes. La metodología correcta a seguir sería profundizar en los procesos que han generado los diferentes impactos: el impacto económico, el sociocultural y el impacto medioambiental, para de este modo proceder a una correcta evaluación y a un posterior diseño de la planificación turística racional.

La metodología propuesta es el estudio de tres elementos: el elemento dinámico es el que se refiere a la estructura de la demanda turística y sus características. El elemento estático que estudia las características de la oferta, de las áreas de destino y su población y la capacidad de carga de dichas áreas y por último el elemento consecuencial que es el derivado de las interacciones de los elementos anteriores y estudia los impactos del turismo. A su vez se subdivide en impactos económicos, impactos socioculturales e impactos ambientales. La evaluación correcta de estos impactos permite, según los autores, establecer toda una serie de propuestas y controles para mitigar los efectos de los impactos negativos.

 

Incidencia de las condiciones medioambientales en el comportamiento vacacional

Las encuestas sobre satisfacción de la demanda, en relación con los productos turísticos, señalan con toda claridad el papel concedido a la calidad ambiental a la hora de decidir el punto de destino de unas vacaciones.

Los cuadros que se exponen a continuación tienen como fuente el estudio que con carácter periódico viene realizando la Dirección General de Política Turística y la Secretaría General de Turismo con el objeto de investigar las principales características que definen el comportamiento vacacional de los españoles y se refieren a la influencia de las condiciones medio ambientales en la elección del destino vacacional y a los problemas detectados en el lugar de vacaciones5.

 

 

Cuadro n.º 1

Influencia de las condiciones medioambientales en el destino vacacional

Motivaciones %

Belleza paisaje 51’2

Valores naturales 23

Calidad Aguas 27’2

Calidad Aire 22’3

Tradiciones locales 16’3

Arquitectura local 13’1

Sin opinión 23’1

Fuente: Dirección Gral. Política Turística. "Las vacaciones de los españoles en 1992". E. Turísticos 116 (1992), pp. 87-112. Elaboración propia.

 

Podemos observar cómo ciertos destinos como la montaña o la sierra aparecen ligados a un mayor aprecio por los entornos naturales y denotan, en principio, una mayor consideración por las condiciones medio ambientales. Aparecen asimismo elementos asociados como la calidad de las aguas para los destinos de costa, la pureza del agua y del aire para los destinos de montaña y la conservación del patrimonio cultural y arquitectónico para los recorridos turísticos.

En cualquier caso, la preocupación por cuestiones relativas al medio ambiente tiene un componente cultural clave6. La belleza paisajística es el elemento del entorno que más influye en la opción por un destino vacacional, aunque la valoración de cada aspecto está en relación directa con la zona elegida como destino.

 

 

Cuadro n.º 2

Problemas detectados en el lugar de vacaciones

Motivaciones %

Suciedad aguas baño 14’6

Basuras y vertederos 15’5

Urbaniz. excesiva 17’7

Ruido 17’2

Industrias contaminantes 5’2

Incendios forestales 6’2

Destrucc. vegetación 9’5

Daños fauna 4’5

Ninguno / no sabe 44’5

Fuente: Dirección Gral. Política Turística. "Las vacaciones de los españoles", E. Turísticos 116 (1992), pp. 87. 112. Elaboración propia.

La población española se preocupa cada vez más por los problemas ambientales de su entorno. Como se puede observar, el 55’5 % de los viajeros detectaron algún problema medio ambiental en su lugar de vacaciones, independientemente de que éstas transcurrieran en España (55’1 %) o en el extranjero (57’8 %). Los problemas más frecuentemente detectados fueron la urbanización excesiva (17’7 %), el ruido /17’2 %), las basuras (15’5 %) y la suciedad en las aguas de baño (14’6 %).

Según se comenta en el resultado de la encuesta7, para una parte de los turistas la presencia de problemas medio ambientales no constituye una variable decisiva en su intención de volver al mismo lugar de vacaciones; existe, sin embargo, un segmento de la demanda turística española para la que este tipo de problemas puede influir o condicionar su retorno al lugar de vacaciones.

En concreto, un 5’7 % de los que detectaron problemas de este tipo no volverá al mismo lugar por esta causa y un 12’7 % de los que no detectaron ningún tipo de problema, no volvería en caso de encontrarse con problemas relativos al medio ambiente, como vemos en el siguiente cuadro:

 

Cuadro n.º 3

Relación entre haber detectado problemas medio ambientales y la posibilidad de regresar al mismo lugar de vacaciones

                         Detectó              No detectó

No molestan 35’8 26’2

No influyen 42’8 22’6

Influyen         15’1 18’6

Condicionan 5’7     12,4

Sin opinión 0’6     20’2

 

Fuente: Dirección Gral. Política Turística. "Las vacaciones de los españoles", E. Turísticos 116 (1992), pp. 87- 112. Elaboración propia.

Cuadro n.º 4

Responsables de los problemas medio ambientales detectados

Responsables Principal responsable

Municipios          50’1          34’4

Empresarios         21’1          7’8

Turistas                  45’3          30’1

Administración 32’8          21’7

Nadie                  2’9                   3’2

No sabe                  1’5                   2’8

Fuente: Dirección Gral. Política Turística. "Las vacaciones de los españoles", E. Turísticos 116 (1992), pp. 87- 112. Elaboración propia.

La responsabilidad en los problemas medio ambientales detectados se asigna a los municipios y las Comunidades Autónomas y a los propios turistas según viene reflejado en el cuadro n.º 4.

Dado que el turista se identifica a sí mismo como uno de los principales responsables de los problemas medio ambientales detectados, la adopción de las medidas propuestas en el cuestionario es, al menos de palabra, bastante elevada, como se observa en el cuadro 5:

 

 

Cuadro n.º 5

Grado de aceptación de propuestas para reducir los problemas medio ambientales (en %)

- Denunciando los daños al medio ambiente ante las autoridades                          76’9

- Prefiriendo ofertas y alojamientos que respeten el entorno                                  64’9

- Exigiendo información sobre la situación ambiental del lugar                                  58’7

- Prescindiendo en ocasiones del uso del coche                                                              53’2

- Renunciando parcialmente al confort                                                                          45’5

- Aceptando precios más elevados por servicios que no dañen el medio                  43’3

Fuente: Dirección Gral. Política Turística. "Las vacaciones de los españoles", E. Turísticos 116 (1992), pp. 87. 112. Elaboración propia.

Parece que el cliente está dispuesto a precindir en ocasiones del uso de coche o a renunciar parcialmente al confort con tal de ver reducidos los problemas medio ambientales, incluso llegaría a aceptar precios más elevados por el mismo servicio.

Un aspecto interesante es la posibliidad de exigir información ambiental previa a la elección del destino. Este extremo parece aproximarse a la conciencia que en general tiene el turista europeo por este tipo de problemas.

 

Planificación turística

Se afirma que entre las actividades turísticas y el medio ambiente existe una relación bidireccional que introduce un enfoque peculiar con respecto a los impactos que generan otras actividades económicas.

Ello obedece a que el desarrollo de las implantaciones turísticas sin planificación suele generar una degradación del entorno que culmina en pérdida de beneficios para el sector. Por el contrario, las mejoras o inversiones que se realizan en materia ambiental constituyen un acicate básico para potenciar demandas de calidad y contribuyen a afianzar posiciones competitivas.

La misma situación actual de las regiones costeras mediterráneas así lo evidencia, ya que son los tramos menos congestionados y con mayor integración paisajística de las actuaciones los que presentan verdaderos puntos fuertes para el horizonte futuro del turismo. Es más, se conocen ejemplos en América (Dominica, Antillas, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Méjico) y África (Kenia y Ruanda) en los que el turismo ha hecho posible la protección de lugares y de ecosistemas singulares, contribuyendo a relanzar regiones económicamente deprimidas8.

En suma, existe la necesidad de plantear un marco de calidad ambiental para el turismo bien entendido, ya que esta actividad depende más que cualquier otra del medio ambiente y que nace del mismo atractivo de los recursos, puesto que su interpretación economicista, como bien de consumo, acarrea serios problemas para su continuidad de futuro.

 

La preocupación por la Planificación Turística

Podemos afirmar sin temor a equivocarnos que el turismo va a seguir creciendo en los años venideros, analizadas las diferentes coyunturas que favorecen la movilidad de viajeros. Por ello va a ser necesario establecer una serie de medidas destinadas a aplicar filtros racionales a través de mecanismos correctores y preventivos que permitan evitar los problemas y las consecuencias negativas de desarrollos incontrolados.

No cabe duda que el origen de los problemas obedece a la ausencia de planificación y de definición previa de un modelo que, desde la política económica regional, permita la inserción racional del turismo en el territorio.

Se ha hablado de la necesidad de una verdadera estrategia territorial de desarrollo turístico, de la que dependerá en buena medida el futuro del sector, pero deberíamos preguntarnos si existe una conciencia social e institucionales sobre el tema y si la sociedad percibe los auténticos efectos del turismo, tanto los positivos como los negativos. Un primer avance en cuanto a la planificación por parte de diferentes gobiernos lo supuso la creación de los espacios protegidos.

 

Los espacios protegidos internacionales: referencia histórica

La conservación de la naturaleza hunde sus raíces ideológicas en las teorías fisiocráticas de Quesnay de finales del s. XVIII: la naturaleza era el único origen de la riqueza. El equilibrio ecológico era reflejo del orden y de la armonía universal y tenía un cierto carácter sobrenatural. Este equilibrio sólo era quebrado por la acción avariciosa y esquilmante del ser humano. Era necesario proteger a la naturaleza frente a la acción dañina de éste.

Aunque el origen de esta ideología es francés, la corriente de protección de espacios naturales comienza en Norteamérica, con la declaración en 1872 del Parque Nacional de Yellowstone (superficie de más de 800.000 has.). Unos pocos años después, en 1914 se crea en Suiza el Parque Nacional de Basse Engadine. España se incorpora a este movimiento junto con Alemania y Suecia ya en 1916.

Será a partir de los años 50, y sobre todo en los 60 y 70, cuando se desarrolle completamente el repertorio de figuras que en la actualidad poseen los estados como herramientas legales para proteger de una manera o de otra, determinados espacios.

El desarrollo de acciones encaminadas a la protección de espacios ha estado estrechamente vinculada a la reivindicación del derecho legítimo a la recreación al aire libre. Esta necesidad se crea con la expansión de la vida urbana.

Determinadas corrientes pedagógicas insistieron también desde principios de siglo en la importancia educativa del contacto directo y del conocimiento de la naturaleza para la formación científica, cultural y moral de niños y adultos. Ejemplos de esta corriente son el Movimiento Scout y la Institución Libre de Enseñanza.

Se puede apreciar en este proceso una expresión más de que la progresiva concienciación por la fragilidad del medio ambiente, no es simple producto de modas y coyunturas, se trata más bien de un auténtico paradigma de la cultura del hombre occidental de final de siglo.

 

Tipología de espacios protegidos en España y principales objetivos proteccionistas

Las áreas protegidas se pueden clasificar de acuerdo a los diferentes objetivos conservacionistas que se persigan, por ejemplo, los Parque Naturales protegen grandes paisajes culturales. Sus estructuras, cada vez más variadas, se crean por la interacción del hombre y la naturaleza, debiendo protegerse asimismo su biodiversidad y belleza9. Deben ser usadas como áreas de expansión y deben conservarse mediante una utilización del suelo y unas actividades de protección del paisaje muy cuidadosas.

Entre los objetivos de conservación de los parques naturales está el de proteger los asentamientos históricos, las tradiciones locales e históricas y el uso tradicional de la tierra, y a cómo contribuir a la educación del público en general. La administración de los parques naturales se lleva a cabo por organismos locales y representantes de la población local.

Por otro lado, los Parques Nacionales protegen paisajes naturales originales. Son reservas naturales relativamente extensas, donde se deja que un ecosistema natural o seminatural, se desarrolle de acuerdo con su naturaleza. El objetivo de conservación predominante consiste en no perturbar el curso de los procesos naturales, sin que sean alterados por la explotación y ocupación humana, es decir, sin que se altere su evolución. En términos generales, la explotación de los recursos naturales está prohibida.

Uno de los objetivos declarados es que puedan ser visitados por el público. En algunas ocasiones y en Parques Nacionales específicos, sólo se permite la entrada por motivos educativos y culturales, dado que estos motivos pueden combinarse con la función primaria de conservación de la naturaleza.

Debido a la creciente presión de los visitantes sobre las áreas protegidas, los responsables de las mismas buscan desarrollar nuevas formas de turismo que denominan "ecológico", en coordinación con el sector turístico.

En esta línea de actuación, la Federación de Parques Naturales y Nacionales de Europa, organización no política que cuenta en la actualidad con 112 miembros para la conservación de la naturaleza en 19 estados europeos, trabajó sobre el tema "El turismo experimental y educacional en parques naturales y nacionales como contribución a la ayuda regional" en su conferencia anual que tuvo lugar en el Parque Regional del Manzanares (Madrid) en 199010.

Los responsables de los parques de Europa piensan que el turismo experimental y educacional es una de las posibles formas de turismo medio ambiental y socialmente responsable y compatible, especialmente indicada tanto para parques naturales como nacionales.

Estos espacios protegidos ofrecen excelentes posibilidades para un turismo educacional y experimental, incluso se estudia la posibilidad de colaboración activa en acciones de conservación de la naturaleza. Todas estas posibles programaciones contribuyen tanto a mejorar el conocimiento de la naturaleza como a fomentar la voluntad de protegerla.

 

Las medidas comunitarias sobre turismo y medio Ambiente

A pesar de la importancia del turismo y el papel que se le otorga en Europa, la UE se ha limitado hasta el momento a aprobar medidas y resoluciones de carácter indicativo, que en la práctica han tenido un impacto reducido11.

No obstante, el consejo de la UE ha promulgado desde mediados de la década de los ochenta, algunos instrumentos legislativos destinados específicamente a las actividades turísticas. Sus objetivos han sido, en general, facilitar y promover el turismo en Europa, mejorar el marco de ejercicio de las profesiones turísticas, favorecer un mejor reparto estacional y geográfico del turismo y mejorar el conocimiento del sector12.

Uno de los principales aspectos sobre el cual inciden las resoluciones comunitarias desarrolladas recientemente es sobre la necesidad de armonizar el desarrollo turístico con la preservación del entorno. Para ello se pretende favorecer a través de iniciativas e instrumentos financieros específicos, la calidad ambiental de los espacios turísticos.

Se trata sin embargo de una política esencialmente subsidiaria, basada en actuaciones de contenidos mínimos y de carácter concurrente. Sus principios de actuación son la acción preventiva, la corrección de los impactos en origen, la máxima de que "el contaminador paga" y la exigencia de integrar la política ambiental en las restantes políticas comunitarias13.

El medio ambiente y las estrategias competitivas del turismo español

La persistencia del modelo de desarrollo turístico propio de la primera etapa de consolidación del turismo en España, su degradación durante la segunda mitad de la década de los ochenta y los cambios estructurales acaecidos recientemente en los mercados turísticos nacionales e internacionales han ocasionado, en los últimos años, múltiples desajustes en la dinámica turística española.

Por este motivo, los agentes económicos y las Administraciones públicas han propiciado recientemente la realización de análisis y estudios que, en mayor o menor medida, han planteado la necesidad de establecer nuevos criterios de ordenación para el sector.

En esta línea la Secretaría General de Turismo elabora un documento sobre la situación actual, las perspectivas de futuro y las estrategias que se deberían tomar en el turismo español denominado el Libro Blanco del Turismo Español14.

En él se plantea junto con una valoración del impacto del turismo sobre la economía española altamente positiva, la existencia de algunas situaciones poco deseables. Entre ellas remite a algunos problemas conocidos de déficit de calidad ambiental: "excesiva ocupación del suelo y urbanización del litoral, monocultivo productivo, acusada estacionalidad, degradación medio ambiental, polución estética, insuficiencia financiera de las Administraciones locales y elevación de precios en zonas turísticas".

El medio ambiente, la estética urbana y las infraestructuras son catalogados en este documento como tres de los problemas básicos a los que se enfrenta el sistema turístico español. Otras cuestiones importantes, que en el informe son conceptuadas también como puntos débiles afectan asimismo al medio ambiente turístico: la fuerte concentración estacional, la concentración espacial y las diferencias en estructuras y servicios. El crecimiento caótico de buena parte de los municipios españoles también ha incidido directamente en esa cuestión.

Frente a ello, el documento, que tiene carácter meramente orientativo, exige la integración de objetivos medio ambientales y de calidad de vida en los procesos de desarrollo turístico. Las propuestas que plantean este tipo de preocupaciones son las siguientes:

– Elaboración del Plan Nacional, Planes de las Comunidades Autónomas y los Planes Municipales para la mejora y el aprovechamiento óptimo de los recursos turísticos.

– Elaboración de un catálogo de áreas naturales a proteger y ampliación de los recursos dedicados a la gestión del medio ambiente.

– Realización de campañas informativas para la participación ciudadana en proyectos concretos para preservar el medio ambiente y la limpieza de las localidades y áreas turísticas.

– Asegurar un crecimiento selectivo de la oferta en zonas saturadas, mediante el control municipal cuantitativo y cualitativo de las licencias de construcción.

– Desarrollo, con apoyo de las Comunidades Autónomas, de oferta turística fuera de las zonas litorales, teniendo en cuenta los problemas medio ambientales y de saturación de oferta.

– Estudio urgente de las posibilidades, instrumentos, los recursos y los métodos necesarios para reducir los niveles de contaminación estética de los lugares turísticos. Igualmente debe reforzarse el control municipal de la polución acústica y de la suciedad de los núcleos turísticos.

– Ya hemos comentado que este documento tiene carácter meramente orientativo, por lo tanto el desarrollo de las acciones que se plantean como estratégicas a efectos ambientales depende, en última instancia, de los compromisos que adquieran los agentes públicos y privados implicados y de los instrumentos jurídicos y medidas financieras que se pongan en marcha según las competencias de las diferentes Administracio-nes públicas.

 

Una nueva cultura para el consumo turístico

Hemos podido observar la incidencia que tienen las condiciones medio ambientales en el comportamiento vacacional y la creciente importancia que adquieren dichas condiciones en la elección del destino.

Estamos asistiendo al nacimiento de una nueva conciencia ambiental en los consumidores turísticos que responde a diferentes cambios cualitativos que se vienen produciendo en distintos segmentos de la demanda en los últimos años, en cuanto a expectativas y motivaciones y que forman parte de un proceso de difusión de un nuevo modelo cultural.

En los diferentes mercados turísticos estas tendencias conducen al incremento de las motivaciones relacionadas con la naturaleza, que implican una atención creciente al cuidado del entorno y a la protección del valor ambiental.

Este tema, según afirman los expertos, afecta a todas las modalidades turísticas, ya que junto a la preferencia clásica por el exotismo se añaden las exigencias de calidad y valor ambiental.

Este hecho obliga a las áreas tradicionalmente receptoras y por supuesto a las de nueva incorporación a definir y mantener un marco ambiental óptimo para la actividad turística. Ello supone la inserción de la dimensión ecológica en el producto ofertado.

Es de esta forma como la actividad turística puede contribuir a generar una serie de inversiones en el medio ambiente que redundarán sin duda alguna en la conservación del medio y en el mantenimiento y posible incremento de nuevas corrientes turísticas hacia las áreas en las que se aplique una política conservacionista y de mejora paisajística.

 

 

Bibliografía

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SECRETARÍA GENERAL DE TURISMO, Libro Blanco del Turismo Español, Madrid, 1990.

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