Diferenciación basada en la calidad medioambiental de la ganadería pirenaica: evolución del marco político y posibilidades técnico-económicas.

Ana Teruel Doñate
Licenciada en Veterinaria


1. Dimensión medioambiental de la política agraria común.

La preocupación medioambiental con relación a la actividad agraria, aunque cuestionada por la existencia de medidas contradictorias a ella, ha ido incrementándose hasta que con la reforma de la PAC de 1992 trata de darse un tratamiento específico al problema de la protección del medioambiente en la producción agraria. Para ello se incluye, entre las medidas de acompañamiento a la reforma de las OCM, el Reglamento 2078/92

 

1.1. Evolución inicial

En un principio, ni en el Tratado de Roma de 1957 ni en su desarrollo se hizo mención explícita de cuestiones medioambientales. En sucesivos informes sobre los resultados de las políticas y correspondientes prácticas agrarias se fueron incorporando análisis medioambientales. En el informe "Reflexiones sobre la Política Agrícola Común",elaborado por la Comisión a instancias del Consejo en 1980, todavía no se hace apenas mención del problema medioambiental derivado del forzamiento del sistema productivo.

Poco tiempo después, la Comunicación de 23 de octubre de 1981 "Orientaciones para la Agricultura Europea" contiene abundantes referencias al medio ambiente y, por otro lado, se insiste en fomentar las ayudas directas a las explotaciones de zonas de montaña y regiones desfavorecidas ya previstas en la Directiva 268/75, con el fin de "mantener en estas regiones una actividad agrícola propicia a la salvaguardia del medio ambiente".

En el documento de la Comisión "Política Agraria Común: Propuestas de la Comisión", las alusiones concretas al medio ambiente pueden encontrarse implícitas en las reglas que rigen cada OCM (Sancho J., 1994).

A partir de los años ochenta los problemas originados por la agricultura y ganadería intensiva se hacen ya demasiado evidentes y su solución inaplazable. Ciertamente, las perspectivas de expansión económica global para la agricultura convencional parecen bastante limitadas, ya que la mayor parte de los mercados agrícolas solventes estan saturados y se está produciendo el desmantelamiento del proteccionismo comunitario.

En el documento de la Comisión "Perspectivas de la PAC" conocido como Libro Verde de 1985 se reconoce que la agricultura no puede ser contemplada sólo en su función económica productiva y estratégica, sino como una actividad que contribuya al mantenimieno del medio ambiente rural. El libro Verde de la Agricultura determina la reorientación de la PAC.

Los tratados firmados recientemente para la profundización de Europa (Acta Unica, Tratado de Maastritch) tienen presente en sus textos el aspecto medioambiental.

La política medioambiental comunitaria se lleva a cabo en el marco de los "programas de Acción Ambiental" que comienzan en el año 1973. En 1990 el Consejo Europeo elaboró una declaración sobre el medio ambiente que sería el precedente del Quinto Programa. El Quinto Programa Comunitario de Acción Ambiental (1993-2000) a llevarse a cabo tras la firma del tratado de Maastrich, se enmarca en el mismo contexto que la reforma de la PAC con el impulso de las medidas agroambientales. Este Quinto Programa desarrolla una estrategia global y selecciona cinco sectores para recibir una atención especial entre los que se incluye la agricultura. Entre los objetivos se menciona la conservación de recursos genéticos, edáficos e hídricos; reducir el uso de productos químicos; equilibrar la cantidad de nutrientes en suelos y vegetales, etc.

Los programas de acción medioambiental previos habían empleado casi exclusivamente medidas legislativas. Para implicar a todos los sectores de la sociedad en un reparto de responsabilidad, se refuerza una combinación más amplia de instrumentos. Las reglas restrictivas se complementan con una serie de reglas incitativas con peso creciente.

La primera medida incitativa, de apoyo de prácticas favorables desde el punto de vista medioambiental, había aparecido en el artículo 19 del Reglamento 797/85. Con este Reglamento se proponían ayudas cuyo fin era fomentar prácticas de producción agraria compatibles con la protección del medio y los recursos naturales y con la conservación del paisaje y del espacio natural, de aplicación en zonas declaradas sensibles. Hay que reconocer el insuficiente desarrollo en España del citado artículo 19.

Las ayudas a la protección del medio en la actividad agraria habían sido ampliadas en 1987 y adoptadas sin modificaciones por el Reglamento 2328/91 (artículos 21 a 24).

 

1.2.- Reforma de la PAC y medidas agroambientales

Las medidas de protección del medioambiente y extensificación de las producciones introducidas en el Reglamento 797/85 son finalmente reemplazadas por un dispositivo de ayudas más completo adoptado como medida de acompañamiento de la reforma de la PAC, el Reglamento 2078/92.

El propio Reglamento especifica las prácticas beneficiosas para el medioambiente. Se establecen como objetivos:

- reducir la utilización de fertilizantes y fitosanitarios

- extensificar las producciones vegetales

- reducir la cabaña ovina y bovina

- cría de razas locales en peligro de desaparción

- otras prácticas beneficiosas para el medio ambiente

- mantenimiento de las tierras retiradas de la producción

- retirada de la producción de tierras de labor durante al menos 20 años

- formación de los agricultores sobre prácticas de producción compatibles con el medio ambiente.

- protección de aguas

- reconversión de tierras de labor en zonas de pastoreo extensivo

- agricultura biológica

- extensificación de la ganadería

- mantenimiento de prácticas productivas compatibles con el medio ambiente

- formación y equipamiento en el sector forestal

El Reglamento 2078/92 ha de ser obligatoriamente adoptado por la legislación de los Estados miembros para el total de su territorio. Su implantación se efectúa mediante el establecimieno de un marco general nacional que habría de precisarse y, en su caso, completarse a nivel regional.por medio de programas plurianuales de duración mínima cinco años, cubriendo zonas homogéneas desde el punto de vista medioambiental.

No es hasta 1995 cuando el Real Decreto 51/1995 de 20 de enero establece para el Estado Español un régimen de cuatro tipos de medidas horizontales para fomentar métodos de produción agraria compatibles con las exigencias de la protección y la conservación del espacio natural:

- Fomento de la agricultura extensiva (más bien retirada de tierras)

- Fomento de la formación agroambiental

- Fomento de razas en peligro de extinción

- Fomento de la agricultura ecológica o biológica.

 

1.3.- Promoción de la calidad y productos con denomincación genérica "agricultura ecológica""

Paralelamente al desarrollo de los aspectos medioambientales en distintos Reglamentos de la política agraria hasta desembocar en el Reglamento específico de medidas agroambientales, en la Unión Europea se lleva a cabo el reconocimiento institucional de la diversificación de productos mediante los Reglamentos correspondientes respondiendo a la creciente importancia de la segmentación de los mercados en base a la calidad de los productos, e incluso fomentándola. Ciertamente, el consumidor demanda cada vez más información acerca del origen y proceso de producción de los productos que consume. Por otro lado, la Comunidad es favorable a ofrecer a las zonas rurales en dificultad vías de desarrollo por medio de la promoción de sus productos característicos.

Ello llevó en julio de 1992 a la adopción de reglamentos como el Reglamento 2081/92 relativo a la proteción de indicaciones geográficas y denominaciones de origen y el Reglamento 2082/92 sobre certificaciones de especificidad de productos agrícolas y alimentarios.

Un tipo diferenciado de productos de importancia creciente son los productos acogidos a la denominación genérica "agricultura ecológica". El Reglamento 2091/91 constituye el marco comunitario que rige la producción, etiquetado y control de los productos que quieran acogerse a la denominación de "agricultura ecologica".

Ya anteriormente, la Orden de 4 de octubre de 1989 (BOE de 5 de octubre) aprobaba el Reglamento de la denominación genérica "Agricultura Ecológica" y su Consejo Regulador en España .Posteriormente se articula la legislación nacional con la comunitaria y se inicia el proceso de transferencia de competencias en esta materia a las Comunidades Autónomas.

La agricultura y ganadería ecológica se trata de una actividad con normas y fines explícitos que pueden interpretarse como objetivos de calidad interna y externa (Teruel A.,1994). Los productos de la "agricultura ecológica" se adecúan a los nuevos objetivos de la Política Agraria y por ello esta práctica es fomentada economicamente, apareciendo como uno de los puntos importantes de las medidas agroambientales reguladas por el Reglamento CEE 2078/92.

 

2. Desarrollo autonómico aragonés de las medidas agroambientales y asignación de competencias en materia de Agricultura Ecológica

El proceso de desarrollo autonómico en Aragón de las medidas agroambientales derivadas del Reglamento comunitario 2078/92 y del posterior Real Decreto nacional 51/1995 se ha llevado a cabo durante este último año de forma simultánea y paralela a la asumción de las competencias en materia de Agricultura Ecológica.

Mediante el Decreto 26/1995 de 21 de febrero (BOA de 6 de marzo) se asignan las competencias en materia de Agricultura Ecológica al Departamento de Agricultura, Ganadería y Montes de la D.G.A.

La Orden de 20/4/95 (BOA de 8 de mayo) formaliza la creacción del Comité Aragonés de Agricultura Ecológica (CAAE), sus funciones y composición y en la Orden de 27/4/95 figura el nombramiento de los miembros de dicho CAAE.

Por otro lado, en noviembre de 1995 se firma el Convenio de colaboración entre la Comunidad Autónoma de Aragón y el M.A.P.A., presupuestándose para el quinquenio 1996-2000 312.6 millones de pesetas para Agricultura Ecológica, cofinanciados un 50% por el FEOGA-Garantía, un 25% por el M.A.P.A. y el 25% restante por la D.G.A (Guerrero, C., 1996).

La Orden de 1/3/96 (BOA de 11 de marzo) del Departamento de Agricultura y Medioambiente establece finalmente las medidas de apoyo al fomento de métodos de producción agraria compatibles con las exigencias de la protección del medio ambiente y la conservación del medio natural a financiarse con el presupuesto aprobado.

Las actuaciones que se concretan mediante esta Orden son, a excepción de las medidas aplicables exclusivamente en el humedal de Gallocanta, medidas horizontales, aplicables en todo el territorio de Aragón. De esta forma queda sin desarrollar la posibilidad de establecer planes zonales para zonas homogéneas desde el punto de vista medioambiental.

Los cuatro tipos de medidas generales contemplados coiciden con los establecidos como medidas horizontales a nivel nacional.

Nos centraremos a continuación en las posibilidades de la producción ecológica de vacuno en el área pirenaica, siendo el fomento de las producciones ecológicas uno de los cuatro tipos de medidas mencionados.

 

3. Posibilidades de la ganadería de vacuno pirenaica para diferenciarse en base a la calidad medioambiental

La normativa aplicable a la ganadería ecológica queda comprendida dentro de la establecida para la denominación genérica "agricultura ecológica". El Cuaderno de normas técnicas aprobado junto con la Orden de 4 de octubre de 1989 que regula oficialmente por primera vez los productos ecológicos en España contiene un capítulo relativo específicamente a normas para la producción ganadera, además de las restantes normas que afectarían también a las explotaciones ganaderas. Estas normas tienen como antecedentes las establecidas por la Federación Internacional de movimientos de Agricultura Ecológica (IFOAM), por la asociación española Vida Sana, etc. El Reglamento Comunitario 2091/91 y sus modificaciones posteriores no desarrollan en normas concretas los requisitos para la ganadería ecológica; tras el estudio de borradores se está pendiente de la aprobación definitiva de su reglamentación.

En cualquier caso, a partir de las normas hasta ahora vigentes se verifica la gran adecuación a las mismas de las prácticas desarrolladas por la ganadería de rumiantes en el área pirenaica.

Corroborando esta hipótesis se comprueba cómo el relativamente escaso número de productores ganaderos ecológicos comienza a incrementarse en zonas de ganadería tradicional extensiva como la zona pirenaica y prepirenaica, especialmente en vacuno de carne.

A partir de datos de número de productores de rumiantes inscritos a fin de 1995 proporcionados por el CRAE se observa la muy reducida proporción de ganaderos respecto al conjunto de productores. El total de productores de carne o leche de rumiantes con denominación AE registrados en ese momento no supera en España el medio centenar. La práctica totalidad de estas explotaciones pueden reemplear sus propios pastos, forrajes y cereales, y reciclar el estiercol. Es fundamental disponer de base agrícola y pastoral y mantener una adecuada carga ganadera. Las casi 20 explotaciones de vacuno de carne "ecologicas" existentes se concentran en la franja septentrional (León, País Vasco, Navarra, Lérida, Gerona y Barcelona) y también en Cáceres. Las razas explotadas mayoritariamente son la Pardo Alpina, la Bruna del Pirineo y la Charolais. El resto de producciones ganaderas son menores cuantitativamente y menos focalizadas.

En Aragón el censo de ganaderos inscritos, que en 1993 era nulo, cuenta a comienzos de 1996 con un productor de caprino de leche, dos granjas de conejos y un ganadero de vacuno que se ubica en la comarca de Jacetania. Además existe un interés creciente por parte de otros ganaderos y técnicos. Por ejemplo, es de destacar la finca de Puy de Cinca gestionada por la UAGA. En general, aun sin pertenecer a la denominación ecológica, la gran mayoría de producciones ganaderas de la zona se ajustan en múltiples aspectos a los requeridos para ello.

El estudio efectuado por la autora de esta comunicación sobre una explotación de vacuno en la depresión media prepirenaica, concretamente en el término municipal de Sabiñánigo, indica el interés no solo medioambiental sino incluso económico de la producción ganadera ecológica, en este caso de carne. Por otro lado, ello ofrece al consumidor la posibilidad de reclamar un producto diferenciado que se ajusta a sus demandas particulares de calidad.

La calidad ambiental de las producciones de vacuno en el área pirenaica y prepirenaica y las posibilidades reales de la producción ecológica se fundamentan en varios puntos:

- Las explotaciones ganaderas disponen mayoritariamene de base agrícola que se destina a la producción de forrajes (praderas polifitas, generalmente). En zonas suficientemente cálidas para la producción de cebada, la rotación de este cereal con praderas plurianuales y cultivos anuales de leguminosas como veza (bien como abono verde, pasto, forraje o grano) permite mejorar la sucesión de cereal sobre sí mismo o barbecho que obliga al abonado químico. En el Cuadro 1 se presenta una serie de posibles rotaciones de cereal, detallando su itinerario técnico; en el Cuadro 2 se expone una posible rotación. Una carga ganadera adecuada permite disponer de suficiente estiercol como abono orgánico (por cada se vaca producen anualmente unas 10 Tm de estiercol, cantidad suficiente como abono medio por hectárea y año).

En la explotación estudiada, con 43 vacas, 11 has de praderas, 30 has de cereal en rotación de año y vez con barbecho, subida a puerto 4 meses en verano de las madres mientras se ceba a los terneros, nacidos en noviembre, se obtiene suficiente alimento para el ganado para proporcionar la ración detallada en el Cuadro 3 vendiéndose además 30 Tm de cebada y comprándose 7 Tm de pienso.

Se ha calculado que la nueva rotación (Cuadro.2) instalada en las parcelas actualmente de cereal y algunas previamente con pradera de larga duración (35 has), mientras las restantes (6 has) permanencen como pradera permanentemente, permitirá continuar alimentando al ganado e incluso incrementar la producción global aun a pesar de prever un descenso en la producción de cereal de 4500 a 3000 kg/ha. Las modificaciones en la ración serían mínimas, introduciéndose la veza que puede sustituir el pienso comprado y pudiendo sustituirse en invierno el aporte de cebada y paja para las vacas por ensilado procedente de las nuevas praderas no directamente accesibles al ganado.

- El aprovechamiento de pastos naturales de montaña durante el periodo estival e incluso de otros pastos de monte en épocas intermedias se ajusta perfectamente con los objetivos de alimentación ecológica, ahorro energético y mantenimiento de la diversidad vegetal que asume la Agricultura Ecológica (AE).

- La raza mayoritaria de las hembras es la Parda alpina, bien adaptada a las condiciones del medio. Otras razas como Pirenaica, Limusín o Fleckvieh pueden ser también adecuadas. La práctica extendida de cruce industrial es perfectamente compatible.

- Actualmente la mayoría de las cubriciones son por monta natural, como se recomienda en las normas de AE y no suelen realizarse tratamientos hormonales, práctica ésta prohibida.

- La lactancia natural de los terneros se prolonga, y más actualmente en que es generalizada la explotación de vacas nodrizas no ordeñadas, por encima de los 3 meses, cifra establecida por el CRAE.

- Nuestra experiencia indica que el estado sanitario no es problemático si el manejo general y las instalaciones son adecuados. La normativa vigente a este respecto es suficientemente flexible y las prácticas sanitarias alternativas (homeopatía...) parecen ofrecer buenos resultados.

- La posible mayor necesidad de mano de obra derivada de prácticas de cultivo que requieren generalmente mayor dedicación y número de labores, manejo del estiercol -más complejo y laborioso que el abonado químico- etc., no suelen representar en las explotaciones ganaderas familiares un problema insalvable, sino solamente una mayor dedicación de la mano de obra disponible, que no representa gasto económico.

- Sustituir el barbecho y el abonado químico por rotaciones que incluyen abonos verdes o cultivos anuales intercalados con el cereal, el estercolado, el arranque mecanizado de adventicias si es necesario y el laboreo invertido pueden significar un incremento en el número de horas de tractor (en la explotación estudiada las horas de tractor en labores agrícolas al año se incrementan de 460 h. a 550 h., muy influenciado por la supresión del abundante barbecho preexistente). Este hecho tampoco significa un excesivo encarecimiento ya que el componente fijo del coste de la maquinaria, generalmente en propiedad, no se incrementa.

- Las ayudas disponibles a partir de marzo de este año (primas máximas de 12.000 y 15.000 pts por ha. de cultivos herbáceos de secano y regadío respectivamente y 9.000 pts por ha. de pastos) compensan y superan los costes de inspección y etiquetado.

 

4. Bibliografía

- Guerrero, C. 1996. La situación de la agricultura ecológica en Aragón tras el primer año de competencia autonómica. 3º Curso de Agricultura Ecológica, "cultivos de la zona", organizado por la Asociación Eleboro de Agroecología. Huesca.

- Sancho, J. 1994. El medio ambiente en la PAC: impactos recientes en la agricultura española. El Campo. Vol. 131, pg 9-30.

- Teruel, A. 1994. External quality atributes as the main differentiation criterion of organic farming products in the market. Seminar of Envirnmental and Land Use Issues in the Mediterranean Basin: An Economic Perspective. Zaragoza.

 


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