SISTEMAS RURALES Y DESARROLLO SOSTENIBLE

Alberto Berga Monge
AMB Consultants


 

Ingredientes: 40 gramos de arroz, 1/4 kilo de camarones, 1/4 kilo de langostinos, 1/2 kilo de calamares, 1/4 kilo de cigalas, 1/4 kilo de almejas. Limón, Cebolla, Ajo, Perejil, Azafrán, Aceite y Sal.

Cójase una cazuela amplia, y fríase un poco de ajo muy picado. Antes de que se dore, añádanse las cigalas, los camarones y los langostinos bien lavados, los calamares –limpios, picados en trozos y sin tinta– y las almejas sin la mitad de la cáscara. Rehogado todo agréguese un diente de ajo machacado en el mortero con una rama de perejil, y desleído todo en un poco de agua.

Déjese cocer por espacio de un cuarto de hora. En cazuela aparte tenemos el caldo donde se han hervido las almejas, la cebolla con aceite y perejil. Échese ahora sobre el marisco, sazónese con sal y déjese hervir. En este punto añádase el arroz, removiéndolo hasta que vuelva a hervir. Entonces rocíese con unas gotas de limón y cuézase a fuego vivo durante 15 minutos. A media cocción remuévase un poco para que los ingredientes queden bien repartidos entre el arroz. Finalmente déjese reposar 10 minutos y tendremos una magnífica paella marinera. Sírvase en la misma cazuela o en un gran plato redondo adornado con los mariscos.

Me temo que ha podido haber una confusión, y tal vez me he equivocado de congreso. Aunque me parece percibir que siempre se acude con otras recetas no menos sabrosas. Al fin y al cabo cualquier ama o amo de casa que prepare una suculenta paella realiza algo parecido a un modesto proyecto a la que asistirán ávidos espectadores deseosos de que llegue el momento de devorarla.

Muchos se sirven de complejas recetas y lecturas para abordar suculentos programas de desarrollo, aquí se prescinde de ello, no habrá recetas. "Sistemas Rurales y desarrollo sostenible" tema que me han asignado los organizadores, pretende recoger la situación sobre cinco puntos:

– El concepto de sostenibilidad.

– Principios operativos del desarrollo sostenible.

– Políticas desarrolladas en los países desarrollados para favorecer la agricultura sostenible.

– Desarrollo local desde la sostenibilidad.

– Futuros alternativos de la agricultura sostenible.

 

Misión de claridad: el concepto de sostenibilidad

Las expresiones "desarrollo sostenible" y "crecimiento sostenible" son ya muy conocidas, mientras que su significado sigue siendo bastante impreciso.

Un primer paso lo constituye la aparición del informe Brundtland y su matización de que el objetivo no debía ser el crecimiento, sino el crecimiento sostenible, hizo que el término, ya de por sí diferente, "desarrollo sostenible" fuera convertido en un término en boga, especialmente por los sistemas burocráticos de distinto ámbito. No fue inventado por dicho informe, aunque sí lo difundió a escala mundial. Ya aparece en la declaración de Coyodoc sobre medio ambiente y desarrollo a principios de los setenta y por otra parte, el concepto de sustentabilidad se generalizó con la difusión de la estrategia mundial de la conservación de la UICN en 1980.

El informe Brundtland constituye una de las tendencias de pensamiento sobre el desarrollo sostenible que implica un concepto alternativo frente a la otra gran tendencia ilustrada por el enfoque económico de Pearce, que considera el desarrollo sostenible como una modificación del desarrollo tradicional.

La ampliación del interés por la cuestión medioambiental ha supuesto igualmente el desplazamiento del centro de gravedad desde las instituciones especializadas en la conservación del medio natural hacia otras relacionadas con la gestión económica (OCDE, Banco Mundial, FAO, U.E....).

La novedad que se pretende no es nueva, es quizás lo más curioso, pues dicho objetivo constituye la idea de los fisiócratas franceses del siglo XVIII: acrecentar la producción de "riquezas renacientes" (renovables) sin deteriorar los "bienes fondo" que dio lugar a su noción de producto neto o renta. Las tablas input output, con limitaciones que ya hemos expuesto en otro lugar, basadas en el tableau economique de Quesnay, permite una valoración de las relaciones interindustriales en términos no económicos como, por ejemplo, energéticos; permitiendo, por su propia configuración, ser un sistema válido para el estudio de la resiliencia, concepto introducido por Holling, que determina la persistencia de las relaciones de un sistema y mide la capacidad de éste para absorber los cambios y seguir existiendo.

Smith, Ricardo, Marx, Walras, Jevons... insistieron en que los fisiócratas equivocaron el camino al hacer esa distinción, ya que la economía no tenía por qué ocuparse de lo físico, los recursos naturales eran sólo fuente de utilidad potencial y no real. El objetivo fisiócrata no prosperó porque la riqueza del mundo industrial se construyó sobre el deterioro de los stocks y bienes fondos del mundo no industrial.

Cuando se hace mención del concepto de desarrollo sostenible se plantea la vaguedad del mismo, quizás ahí su fuerza, tiene distintos significados para unos y otros.

Dentro del término sostenible se han incluido tres aspectos de sostenibilidad: ecológica, económica y social.

Independientemente de la definición que se considere existen unas características comunes a todas ellas: se amplía el horizonte temporal, se exige una valoración medioambiental y se busca la satisfacción de necesidades presentes y futuras.

A la hora de definir el desarrollo sostenible, sobresalen cuatro enfoques.

Dos de ellos se pueden encuadrar bajo la consideración de una tendencia tecnocrática, caracterizada porque la fe en la tecnología es casi ilimitada para solucionar el problema de la escasez de recursos naturales. Según la actitud hacia el capital natural podemos distinguir el enfoque cornucopiano o de economía de frontera que supone una sustitución perfecta entre capital humano y capital natural y el enfoque acomodativo o de economía ambiental, donde tal sustitución no es perfecta pero sí en un grado elevado donde empiezan a introducirse los costes sociales de la degradación ambiental en sus estrategias de desarrollo.

El enfoque ecocéntrico que incluye todos los aspectos de la realidad no sólo los económicos, opta por un cambio de sistema para evitar catástrofes, destaca en el extremo más radical la ecología profunda o económica en estado estacionario, parte de la premisa de que la economía en sus dimensiones físicas es un subsistema abierto dentro de otro sistema total que es finito, no creciente y materialmente cerrado. En una posición más moderada, en un ataque al sistema actual, está el enfoque comunalista o ecodesarrollo, que básicamente pretende introducir los principios de la termodinámica en la ciencia económica.

Barbier denomina desarrollo económico sostenible al nivel óptimo de interacción entre los sistemas biológicos, económicos y sociales, un nivel que se alcanza "a través de un proceso dinámico y adaptativo de intercambios". Los economistas, como Pierce, insisten en la noción de intercambios entre sistemas o entre necesidades presentes y futuras como cuestión fundamental. En términos similares se argumenta que: "el desarrollo económico sostenible implica maximizar los beneficios netos del desarrollo económico, que queda supeditado al mantenimiento a lo largo del tiempo de los servicios y la calidad de los recursos naturales".

El propio Barbier contempla un concepto más amplio, que es el de desarrollo sostenible. Su significado constituye la definición dada por la Comisión Brundtland, como "aquel desarrollo que satisface las necesidades del presente sin poner en peligro la capacidad de las generaciones futuras para poder atender a sus propias necesidades". El informe de la Comisión, Nuestro Futuro Común, centraba el desarrollo sostenible en torno a las necesidades humanas, en vez de hacerlo sobre los intercambios entre sistemas económicos y biológicos, enfoque que muchos economistas no estarán dispuestos a apoyar. Brundtland trazó un plan de acción de carácter principalmente político, indicando que:

"El desarrollo sostenible es un proceso en que la explotación de los recursos, la dirección de las inversiones, la orientación del desarrollo tecnológico y del cambio institucional se hallan en armonía entre sí, mejorando el potencial, presente y futuro, para satisfacer las necesidades y aspiraciones humanas".

 

Es de destacar que considera el desarrollo sostenible un objetivo de política y no una metodología, un enfoque por tanto normativo.

Chambers proporciona un enfoque más antropocéntrico, en su concepto de subsistencia sostenible:

"Seguridad de subsistencia sostenible es un concepto integrador... la subsistencia se define como las existencias y flujos adecuados de alimentos y dinero destinados a satisfacer las necesidades básicas. Seguridad significa aquí garantizar la propiedad y el acceso a los recursos y a las actividades que generan ingresos, incluyendo las oportunas reservas y activos para neutralizar los riesgos, amortiguar los reveses y hacer frente a las contingencias. Sostenible se refiere a mantenimiento o mejora de la productividad de los recursos a largo plazo".

 

La polémica suscitada en torno al desarrollo sostenible se debe en parte a que se ha nutrido tanto de las ciencias naturales como de las sociales. La definición de Chambers, que destaca la lucha de los pobres contra la adversidad, es buena prueba de ello. Conway, en una serie de artículos de gran influencia, afirma que "la sostenibilidad es la capacidad para mantener la productividad, ya sea de un campo, explotaciones agrarias o nación, en presencia de presiones y desastres. Conway había planteado el tema, sobre todo en términos ecológicos, en torno a la capacidad de los sistemas naturales para enfrentarse con éxito a las perturbaciones del sistema, pero esto le llevó (a raíz de un compromiso más extenso con los seres humanos, en vez de con los objetos inanimados) a tratar de definir un concepto que conservase la noción de perturbación del sistema, pero añadiendo la de seres humanos como actores conscientes en el proceso de desarrollo. Otros autores, como por ejemplo Bartelmus, especialista en planificación medioambiental, prefieren definir el desarrollo sostenible como una conservación del acervo de lo que se podría denominar "capital natural", por contraposición a la visión económica tradicional, en la que los recursos y el medioambiente tienen sobre todo importancia como medio para generar ingresos o flujos de renta.

"Desarrollo sostenible es el desarrollo que mantiene un nivel de rentas determinado a base de conservar las fuentes de dichas rentas: el stock de capital nacional y producido".

 

Dos tipos de sesgo se encuentran en los debates sobre desarrollo sostenible. El primero es el sesgo en favor del "gestionalismo" con predominio de la gestión de los recursos en sí consecuencia de un enfoque de arriba-abajo del desarrollo. El segundo consiste en la tendencia a considerar "desarrollo sostenible" como una mera variación de los problemas actuales y la sostenibilidad como un objetivo alcanzable mediante la adaptación a los modelos de desarrollo normalizados.

Si bien el debate sobre el desarrollo sostenible suele tomar como punto de partida la definición de desarrollo económico sostenible propuesta por Barbier. Se trata de la conservación de un nivel óptimo de interacción entre los sistemas biológico, económico y social "a través de un proceso dinámico y adaptativo de compensaciones", ello no agota las posibilidades de definir el concepto de desarrollo sostenible pero se pueden señalar varias áreas importantes, tanto de convergencia como de divergencia.

1. Apenas existe acuerdo sobre si lo que hay que sostener son las poblaciones presentes y futuras.

2. La población en cuestión, ¿debe ser sostenida a un determinado nivel de consumo, en función de sus necesidades mínimas (pérdidas), o por el contrario, se necesita alterar dicho nivel de necesidades/consumo?

3. Existen distintos "niveles" para los cuales la sostenibilidad es importante, como por ejemplo, en el análisis agroecológico de Conway, el nivel de explotación agrario, el nivel de campo de cultivo, el nivel de pueblo. O bien, dichos niveles con arreglo a otras clasificaciones. Estas distinciones son de relieve, porque lo que resulta sostenible a un determinado nivel puede que no lo sea a otro (y viceversa).

4. Algunos autores hablan de nivel sostenible de producción y otros de niveles de consumo. También ello es importante, porque puede afirmarse que lo que hace el desarrollo insostenible a nivel global son los hábitos de consumo de los países ricos, mientras que la mayor parte de las iniciativas para abordar los problemas de desarrollo suelen estar orientados hacia la producción.

El desarrollo sostenible, por tanto, puede tratar de satisfacer las necesidades humanas, aspirar a mantener el crecimiento económico, preservar el capital natural o todo ello a la vez.

Hay un aspecto de la sostenibilidad que merece especial atención, un concepto con distintas implicaciones para la utilización de los recursos naturales en las distintas áreas. Es posible trazar cinco zonas medioambientales, cada una con su propio "potencial sostenible":

– Zonas vulnerables "pobres en recursos" que padecen deterioro crónico del suelo.

– Zonas "mejorables", con material constante para una práctica sostenible de los cultivos intensivos.

– Zonas forestales.

– Zonas de pesca.

– Zonas de reserva genética.

 

 

El director, un intérprete que precisa de intérpretes: criterios operativos para el desarrollo sostenible

Bienestar humano per capita no decreciente a lo largo del tiempo, definición algo jergal de Pearce que es coherente pero no equivalente en términos generales con la definición propuesta por la comisión Brundland. Más complicado resulta dar el siguiente paso lógico e intentar dotarla de contenido. Es decir, plantearnos lo que debemos hacer para lograr un bienestar humano per capita no decreciente.

Los principios o criterios para el desarrollo sostenible que se exponen pueden ser considerados operativos por cuanto que en ellos intervienen magnitudes medibles, lo que permite traducir los principios en objetivos de políticas públicas.

Los criterios iniciales para el desarrollo sostenible a presentar serán:

– De irreversibilidad cero.

– De recolección sostenible.

– De vaciado sostenible.

– De emisión sostenible.

– De selección sostenible de tecnologías.

El principio de irreversibilidad cero, trata de reducir a cero las intervenciones acumulativas (tóxicos no biodegradables, por ejemplo) y los daños irreversibles (pérdida de la biodiversidad, por ejemplo). Es un principio en relación con la biosfera y por tanto fuente esencial de la vida. Ello exigirá finalizar con algunas actividades o algún proceso productivo.

Los recursos naturales intagotables no presentan ningún principio limitativo al desarrollo sostenible aunque no implica que todas las formas de hacerlo sean sostenibles a cualquier escala.

En el caso de los recursos naturales renovables aseguraría la sostenibilidad del principio de recolección sostenible: las tasas de recolección deben ser iguales a las tasas de regeneración de estos recursos (rendimiento sostenido), ello se refiere especialmente a los recursos agrarios.

Debido a que el reciclado nunca es perfecto y a menudo entrañaría un gasto considerable de recursos naturales no renovables (energía de combustibles sólidos), se aplicaría el principio de vaciado sostenible: es cuasi sostenible la explotación de recursos naturales no renovables cuando su tasa de vaciado sea igual a la tasa de creación de sustitutos renovables (la extracción de petróleo comportaría la plantación de árboles para la obtención de alcohol a partir de madera).

En el campo de los desechos y residuos, el principio de desarrollo sostenible es el que se denomina principio de la emisión sostenible: la tasa de emisión de residuos debe ser igual a las capacidades naturales de asimilación de los ecosistemas a los que se emiten esos residuos (lo que implica emisión cero de residuos no biodegradables).

Un principio de selección sostenible de la tecnología favorecerá aquellas tecnologías que aumenten la productividad de los recursos (el volumen de valor extraído por unidad de recursos) frente a las tecnologías que incrementan la cantidad extraída de recursos. Es decir, eficiencia frente a crecimiento.

La complejidad e incertidumbre de interacciones y retroalimentaciones en la determinación de las tasas de regeneración de los recursos renovables, la capacidad de absorción de desechos hace que se instaure un principo de precaución que anticipe los posibles "cuellos de botella" así como que identifique y evite desenlaces catastróficos.

 

De la teoría de la paella A la praxis: políticas aplicadas por los países en desarrollo para favorecer una agricultura sostenible

Las posibilidades bajo este epígrafe son numerosas: programas de carácter general (formación, I+D, homologación y etiquetado) o medidas específicas (erosión, protección naturaleza, contaminación por oligoelementos)... En nuestra intervención nos referiremos más bien a estrategias nacionales para una agricultura sostenible.

En Austria, Finlandia, Noruega, Suecia y Suiza, las medidas que tienden a favorecer el desarrollo de una agricultura de bajo impacto han sido, en numerosos casos implementadas en un marco de mayor amplitud de reforma de las políticas agrarias que tienden fundamentalmente a reorientar las ayudas abandonando las subvenciones ligadas al nivel de producción para adoptar subvenciones que se basan en los pagos directos. En Noruega, por ejemplo, se aplica un régimen relativo a la superficie cultivada y a los paisajes culturales adoptado en 1989, el primero para los cereales secundarios y el segundo para los otros cereales. Para obtener la subvención en base a estos sistemas, el agricultor debe realizar prácticas culturales determinadas y no modificar el paisaje cultural o no actuar sobre él de una forma importante, lo que implica en la mayoría de los casos dejar intactos elementos como el curso del río, montículos, muros de piedra, caminos peatonales, vegetación periférica y lindes de los bosques. Las subvenciones acordadas a las explotaciones individuales sobre la base de la superficie se encuentran moduladas según la región y según el régimen, proporcionalmente a la superficie cultivada o a las horas anuales de trabajo. En 1993-1994 el importe de las subvenciones acordadas en lo referido a los cereales secundarios oscilaba entre los 140 dólares por hectárea para las explotaciones de más de 17 Has a 618 dólares por Ha para las explotaciones de menos de 5’1 Has situadas en el norte.

En Suecia, paralelamente a las reformas de la política agrícola en 1990, se estableció un mecanismo especial para mantener los paisajes libres de toda actividad en las áreas de zonas de valor por la diversidad biológica que encierran o por su valor cultural. Los agricultores beneficiados reciben 193 dólares por Ha si se adhieren a un contrato, en general de cinco años, por el que se comprometen a cuidar unas tierras que no serían rentables sin esta ayuda. De igual manera, el parlamento sueco adoptó la ley de 1992 sobre agricultura instaurando pagos anuales para diversos tipos de "servicios ecológicos". Las actividades susceptibles de recibir estas ayudas comprende los métodos de producción integrada, la agricultura biológica y la mejora en el trato de los animales. El programa adoptado por Finlandia denominado "El medioambiente pertenece a cada uno de nosotros" insta a las explotaciones a elaborar y adoptar un plan medioambiental.

En la Unión Europea la mayor parte de los países aplican programas en favor de una agricultura sostenible tanto a nivel de la Unión como de los países miembros. Francia ha adoptado una perspectiva global basada en planes de desarrollo sostenible aplicables a nivel de explotación con una duración de 10 años que asocian la concentración parcelaria con medidas que favorezcan métodos de producción menos intensivos y la puesta en funcionamiento de proyectos pilotos en cada gran área agroecológica. Para la primera fase el "plan de desarrollo sostenible" elaborado por el Ministerio de Agricultura y Pesca (1993-94), 1.200 explotaciones de todas las regiones del país han decidido voluntariamente aplicar planes de desarrollo conforme a los principios indicados. De igual forma, los programas propuestos en Alemania promueven prácticas de producción extensiva y medidas ambientales particulares adaptadas a las características regionales de los distintos lander. Un gran número de estos programas se basan en la necesidad de adoptar técnicas culturales que hacen un uso menos intensivo de inputs químicos, reducir la dimensión de los rebaños y poner fuera de cultivo zonas ecológicamente sensibles, especialmente humedales.

La Comunidad Europea supervisa directamente una serie de programas en base al reglamento 2078/92, instaurado en 1992. El objetivo principal de este programa es de introducir o mantener métodos de producción que sean compatibles con la gestión medioambiental y el paisaje. Diversos pagos directos se proponen a fin de reducir la densidad de ganado por unidad de superficie de forraje, establecer nuevas prácticas culturales, mantener tierras agrícolas abandonadas, indemnizar a los agricultores que se ofrecen a un acceso público a sus tierras y asegurar la formación de los propietarios en todos los ámbitos ligados a estas actividades.

En relación al relieve montañoso, fuertes precipitaciones y la naturaleza intensiva de su agricultura, Japón basa su apoyo a una agricultura sostenible sobre aspectos hidrológicos: prevención de inundaciones y de la erosión de los suelos por el agua, reducción del lavado de elementos nutritivos y protección de los bosques. Su programa cuatrienal con un montante de 10 millones de dólares denominado "Programa general para la promoción de una agricultura sostenible" lanzado en 1994, trata de conseguir una agricultura más respetuosa con el medioambiente con una baja utilización de inputs y el reciclaje organizado a escala regional, de manera que exista el menor impacto posible sobre la productividad agrícola. Las administraciones locales reciben subvenciones correspondientes al 50% del coste de proyectos pilotos, actividades de información e instalaciones de reciclado. Un proyecto distinto, con un importe de 360.000 dólares estudia las medidas que podrían preservar y mejorar las funciones de protección medioambiental que desempeña la infraestructura agrícola y rural.

En los Estados Unidos, la implantación de políticas y programas para una agricultura sostenible incumbe principalmente al Departamento de Agricultura encontrándose asegurada la coordinación general de las políticas por el Consejo Nacional de Agricultura Sostenible, en el cual se encuentran representados los organismos federales, agricultores, industria agroalimentaria, escuelas de agricultura y ONGs. A escala local, el Departamento de Agricultura trata especialmente de la adopción de técnicas agrícolas más sostenibles mediante tres programas: un programa de establecimiento de reservas de tierras frágiles, un programa de sistemas de gestión agrícola integral y un programa de gestión integral de cultivos. Los objetivos del programa de reservas de tierras frágiles se determinaron en el proyecto de ley agrícola de 1985: reducir la erosión, reducir la sedimentación en los cauces de los ríos, proteger las especies salvajes, reducir al mínimo los excedentes de las producciones e incrementar las rentas agrícolas. De manera general, este programa permite obtener una remuneración, calculada anualmente, a los agricultores que aceptan no explotar tierras muy sensibles a la erosión (según la evaluación de su tolerancia a la pérdida de suelo). Los otros son programas plurianuales que permiten a las explotaciones diseñar estrategias integradas para gestionar sus recursos agrícolas en la línea de respetar las normas relativas a la calidad ambiental. Las explotaciones reciben igualmente información sobre agricultura sostenible gracias a un programa sobre transferencia de tecnología adaptado a las zonas rurales.

Las ONG, con financiación privada, defienden activamente en EE. UU. su propio concepto de agricultura sostenible y de gestión de las tierras. Una de las ONG más directamente implicada en la conservación de tierras agrícolas es la American Farmland Trust (AFT) creada en 1980 con la misión de contener la desaparición de tierras agrícolas productivas y promover medios de gestión agrícola conducente a mantener un ambiente más sano;sus fundaciones locales ayudan a los agricultores a adquirir o conservar tierras fértiles que de otra forma serían vendidas con fines inmobiliarios. Esta organización ejerce una influencia importante sobre las decisiones de reasignación de suelos y colabora directamente con los agricultores en la demostración de métodos de explotación sostenible.

Autralia, Canadá y Nueva Zelanda otorgan una gran importancia a las estrategias de iniciativa local para la ayuda mutua en la gestión de los recursos agrícolas. Los principales decisores son los propietarios, una gran parte de ellos organizados en grupos, creados con la intención de movilizar y motivar a la población para que asuman las ventajas de responsabilizarse en la gestión de las tierras, las aguas y los recursos vegetales de su región.

En Australia, en el marco del programa nacional "Cuidamos la tierra" una gran parte de la asistencia financiera aportada a las acciones en favor de una agricultura sostenible se distribuye por medio de grupos de propietarios (u organizaciones del Estado). Este programa subvenciona actividades colectivas que contribuyen a identificar y solucionar problemas, para la planificación, experiencias y ensayos, intercambios de información, etc. El Estado lleva a cabo la elaboración y adaptación de planes de gestión de propiedades actuando sobre la gestión de los recursos físicos y financieros favoreciendo su integración en los planes de redes regionales.

El método adoptado por Canadá para desarrollar una agricultura sostenible concierne no sólo a la agricultura sino al conjunto del sector agroalimentario, tras un proceso consultivo a los distintos sectores implicados. Grupos de explotaciones agrícolas trabajan colectivamente para promover acciones locales a nivel de explotación. En las provincias de Ontario, Ile de Prince Edouard y Quebec, los agricultores se han organizado en asociaciones de protección rural y elaboran programas de gestión medioambiental de las explotaciones agrícolas. Más al oeste, en la región de Prairie, las asociaciones de productores de trigo formadas por los agricultores han elaborado guías para una planificación agrícola racional desde el punto de vista ecológico aplicables a nivel de explotación. Las asociaciones de información ayudan a los agricultores a adoptar mejores métodos de gestión con la ayuda de "ecoconsejeros". En el marco del "plan verde" canadiense se movilizarán 100 millones de dólares entre 1991-92 y 1996-97 para ayudar al sector agrícola a cambiar hacia métodos de explotación sostenible. De este montante 74 millones de dólares se acompañan de contribuciones equivalentes hacia las provincias en el marco de acuerdos conjuntos. Este programa contribuye a la financiación de acciones como nuevos sistemas de lucha antiparasitaria, gestión de explotaciones y financiación de investigaciones sobre el cambio climático.

En Nueva Zelanda más de 54 grupos locales se han formado para solucionar problemas ligados a la agricultura sostenible, algunos de los miembros no son agricultores, algunos grupos se han creado de forma espontánea mientras que otros lo han sido por estímulos externos. Algunos grupos industriales se han interesado en promover una agricultura sostenible mediante la redacción de códigos de buenas prácticas y elaboración de estrategias medioambientales teniendo en cuenta la integridad del ciclo de vida de los productos de un sector determinado.

La reglamentación de la Unión Europea aparecida en 1992 referida a las medidas agroambientales, de obligado cumplimiento para los países miembros, hizo que la Administración española (central y de las CC. AA.) prepararan una serie de programas. A finales de 1993 tan sólo dos programas habían sido aprobados por la Comisión Europea: el programa de compensación de rentas por ahorro de agua de riego en los acuíferos 23 y 24 de Castilla La Mancha (Tablas de Daimiel) y el programa de aves esteparias en dos zonas de Castilla-León.

A lo largo de 1994 los programas presentados por la Administración española fueron reelaborados para su presentación a las autoridades comunitarias. Cuatro de los programas son programas nacionales:

– Marcos reglamentarios generales incluyendo las medidas:

– Fomento de la agricultura ecológica.

– Extensificación de los cultivos de cereales.

– Protección de razas autóctonas en peligro de extinción.

– Formación medioambiental.

Para las tres primeras medidas se contemplan ayudas para los agricultores que suscriban un compromiso por un período mínimo de cinco años. Las ayudas tienen una forma de prima por hectárea acogida o unidad de ganado mayor.

En septiembre de 1994 fueron aprobados por la Comisión Europea y entraron en vigor cuatro meses más tarde, las CC.AA. desarrollan la normativa para aplicar en las distintas regiones el Real Decreto 51/1995 de 20 de enero.

Las medidas indicadas más los programas zonales (zonas de influencia de parques nacionales, humedales acogidos a la Convención de RAMSAR, zonas especiales de protección para aves y zonas seleccionadas por las CC.AA.) tiene una financiación de 212.730 millones de pesetas como se observa en el cuadro adjunto.

 

Distribución de los recursos financieros según tipos de programas (1994-2000)

 

Extensificación de cultivos cereales 60.458

Formación medioambiental 3.200

Mantenimiento razas autóctonas 2.646

Agricultura ecológica 4.609

Parques Nacionales 37.801

Humedales RAMSAR 10.664

ZEPA 7.544

Programas CC.AA. 85.807

 

TOTAL 212.730

 

El grado de implementación de estos programas es, hoy por hoy, bajo, siendo prematuro evaluar los mismos.

 

Creación constante y en cada caso única de los recursos adecuados en cada momento de su puesta en escena: desarrollo local desde la sostenibilidad

La evolución de la agricultura en las últimas décadas ha puesto de manifiesto la incapacidad de este sector, como clásicamente se ha considerado, como motor suficiente para el desarrollo, por ello se ha llegado a una situación en la que frente a la agricolización se plantean nuevos enfoques y modelos de desarrollo en las áreas rurales que algunos, no sé con qué éxito o si equivocadamente, venimos definiendo.

Bien es cierto que el tiempo no ha permitido esclarecer el concepto de desarrollo rural entremezclado con otros como desarrollo endógeno, desarrollo autocentrado, desarrollo sostenible, ecodesarrollo, desarrollo local...; no obstante ello, disponemos en el momento actual de un conjunto importante de experiencias que permiten extraer una serie de enseñanzas; estas experiencias ponen en evidencia, entre otras cosas, como no podía ser de otra manera, la importancia de variables como la integración cultural de la comunidad, una conciencia colectiva que permite crear y reproducir los recursos humanos, actitudes y valores para movilizar los recursos. En definitiva, la influencia de las características estructurales y culturales sobre la economía siguiendo la vieja tradición iniciada por Weber.

En línea con lo anterior, no hay que olvidar que al enfoque local se le exige una contrastación empírica, no le queda más remedio que abrirse camino a golpe de experiencia y de realizaciones concretas.

Se ha dicho que en el fondo la idea de desarrollo debe consistir en una forma de salida, en el sentido de una reacción con la que se pretende abandonar la pasividad o la resignación ante los efectos de los procesos de desarrollo: desigualdades territoriales, desequilibrios, desertización demográfica, problemas medioambientales. Se trataría sin pretender agotar las posibilidades de:

– Fijarse en los recursos ociosos, recuperando aquellas actividades productivas abandonadas y que pueden volver a ser fuente de riqueza.

– Creación de actividades que permitan aprovechar las oportunidades derivadas de las nuevas tecnologías, reorganización de procesos productivos, cambios en la demanda, mejora de las comunicaciones evitando la aparición de zonas de sombra.

– Descubrir esas potencialidades no sólo en áreas desindustrializadas sino en todo tipo de áreas.

– Identificar y estimular a los actores capaces de llevar a cabo las actividades.

– Movilizar estos factores en el contexto local mediante políticas e instrumentos adecuados.

El enfoque local de desarrollo no en base a la agricolización significa una salida del enfoque clásico, una de estas iniciativas son los programas LEADER en un contexto distinto del discurso neo rural analizado por Moyano. Valcarcelt Reaslt indica que el éxito en un proceso de desarrollo rural sostenible se basa en actuaciones sobre:

– Organización de los representantes locales.

– Creación de una estructura estable de desarrollo e implantación de un equipo técnico de gestión.

– Movilización de los agentes y actores locales y dinamización de la población.

– Planificación del desarrollo rural.

– Concertación económica y articulación micro-macro.

– Formación.

– Satisfacción de las necesidades básicas de la población.

– Preservación del medio natural y su biodiversidad.

– Recuperación y fomento de la señas de identidad.

– Incorporar a la mujer al proyecto de desarrollo rural.

– Potenciar la figura del líder local.

– Valorización de recursos locales.

– Trabajo en red.

– Comunicación e imagen.

– Investigación y desarrollo.

 

 

Unirse a un autor para interpretar un texto: futuros alternativos de la agricultura sostenible

El presente epígrafe lo vamos a desarrollar mediante una participación activa, si bien partiremos de un texto sobre escenarios de agricultura sostenible. Se va a realizar un torbellino de ideas; para ello se les ha repartido una hoja de color que han de entregarme. En ella se han descrito seis escenarios posibles, estos escenarios son los que definió el Consejo de la Ciencia de Canadá para comprender los aspectos medioambientales, económicos, políticos y sociológicos que conlleva este tipo de agricultura y provocar una reflexión acerca del modelo de agricultura en el año 2000.

Los escenarios considerados suponen una reflexión global que se vio enriquecida por las críticas de prestigiosos especialistas. Aunque puede parecer lejano es un interesante ejercicio para todos aquellos interesados en el futuro de la agricultura.

Tras la realización de nuestro ejercicio expondremos los resultados del estudio canadiense "Sustainable Farming: possibilities 1990-2020" a través del artículo de Marc Zwelling.

Descripción de los escenarios de agricultura sostenible

Escenario 1. Desregulación. El interés del público por la contaminación se incrementa, se demandan productos "verdes", lo que hace que la distribución demande un 30% de productos orgánicos. Con una población agrícola y rural decreciente el gobierno reduce los apoyos a la agricultura, lo que implica un coste político reducido.

 

Escenario 2. Nueva regulación. Con las mismas características que las descritas en el escenario 1, los gobiernos no reducen el apoyo a la agricultura; los subsidios se incrementan para intentar ayudar a los agricultores a practicar la agricultura sostenible.

Se pone especial atención en la conservación del suelo, mejora de razas y los agricultores son formados en los métodos sostenibles. Se introduce un impuesto sobre los alimentos para contribuir a pagar el coste de la adaptación de la agricultura a prácticas agrícolas respetuosas con el medio ambiente.

 

Escenario 3. Agricultura de importación. La opinión pública sufre sobresaltos por las continuas noticias referidas a la contaminación de los alimentos. Los esfuerzos de los agricultores son débiles y llegan tarde. Los alimentos extranjeros son más frescos y atractivos y más demandados. La agricultura desaparecerá sin protestas y la sostenibilidad se alcanzará por defecto, la población se habrá librado de una actividad "sucia".

 

Escenario 4. Agrofactoría y agricultura de despacho. La opinión pública llega a la conclusión de que los alimentos producidos tradicionalmente no son seguros. Se elimina la demanda de hortalizas producidas con herbicidas, carnes producidas con hormonas.

Para asegurar a los consumidores la calidad de los alimentos se realizan más controles que incrementan el precio y revelan niveles crecientes de contaminación.

La ciencia responderá con sustitutos de comida, una vez que el consumidor aprecie el contenido nutricional de estos "alimentos no alimentos" los aceptarán como auténticos y rechazarán los alimentos tradicionales y contaminados.

Todo se producirá mediante manipulación genética y diseño computerizado en agrofactorías. Se tratará de una agricultura de despacho. Los alimentos de las agrofactorías serán reciclados y reutilizados. La producción de "alimentos no alimentos" acabará con la idea de agricultura sostenible.

 

Escenario 5. Nuevas tecnologías y agricultura de exportación. Los agricultores y ganaderos han sido los primeros en aprender los métodos de agricultura sostenible mediante las nuevas tecnologías. Los demás países tardarán en reconvertirse y estos mantendrán el liderazgo.

 

Escenario 6. Agricultura limpia. Se cerrarán los mercados exteriores a medida que los consumidores del mundo den la espalda a la agricultura contaminante que se practica. La agricultura sostenible será contemplada como la única vía para reconstruir el sector agroalimentario, para ello sólo estarán disponibles a corto y medio plazo los mercados locales. Todo ello se basará en las explotaciones de pequeña dimensión, con reconversión de huertos familiares en miniexplotaciones.

Los expertos consultados sugieren como más probable el escenario 1, efectuando igualmente críticas a los escenarios propuestos por el Consejo de la Ciencia de Canadá.

Escenario 1. Continuismo y desregulación: los agricultores no van a eliminar rápidamente inputs como fertilizantes y pesticidas. Podría paralizar la agricultura en los próximos treinta años.

Escenario 2. Continuismo y nueva regulación: no parece que la conciencia acerca de la contaminación por parte de los consumidores genere un cambio de políticas y en los gustos de los consumidores.

Escenario 3. Agriculturas de importación: está limitado por las tensiones políticas internacionales. No se va a poner la seguridad alimentaria nacional en peligro. La opinión pública no va a determinar que la agricultura sea innecesaria.

Escenario 4. Agrofactorías y agricultura de despacho. La manipulación genética no está libre de riesgos. Una falsa secuencia de genes podría producir alimentos altamente tóxicos. El alimento de diseño es una ofensa al vínculo tradicional del hombre con la tierra.

Escenario 5. Nuevas tecnologías, agricultura de exportación: si todos los productos químicos fueran eliminados no habría suficientes alimentos para exportar en las cantidades y calidades requeridas.

Es improbable que las plantas puedan modificarse para ser resistentes a plagas u accidentes meteorológicos. Los cultivos híbridos dependen más del uso de fertilizantes.

Escenario 6. Agricultura limpia: si se dejara de producir sería imposible reconstruir la agricultura. La producción en miniexplotaciones no generará excedentes para el resto de la población.

La gente aceptará un grado de contaminación antes de pasar hambre o gastar la mayor parte de la renta en alimentos.

Dice Ortega que el hombre lleva dentro de sí una misión de claridad sobre la tierra. Esa claridad es su labor de cultura que define como "interpretación, esclarecimiento, exégesis de la vida o texto eterno" a pesar de ello que las palabras nos conmuevan pero que sean los hechos los que nos arrastren.

 

Bibliografía

ALONSO, A., SEVILLA, E. (1995), "El discurso ecotecnocrático de la sostenibilidad", en Cadenas, A. (ed), Agricultura y desarrollo sostenible, MAPA, Madrid.

AMBROISE, R. et als (1995), "Une voie nouvelle en agriculture: les plans de développement durable", Aménagement et Nature, n.º 117, 7-14.

BARBIER, E. (1987), "The concept of sustainable economic development", Environmental Conservation, 14 (2), 107-110.

BARBIER, E. (1989), "Economics, natural ressource scarcity and development", Earthscan, Pub. Londres.

BARTELMUS, P. (1986), Environment and development, Allen and Unwin,Londres.

BATIE, S. S. (1989), "Sustainable development changes to the profession of agricultural economics", Amer J Agr Econ, 71 (5), 1.083-1.101.

BERGA, A. M. (1986), Flujo de energía en el sistema agroalimentario en Aragón. Estudio a partir de las tablas imput output de la economía aragonesa en 1978, Tesis de licenciatura, Universidad de Zaragoza.

BERGA, A. M. (1989), "Los sistemas de economía social en la perspectiva del desarrollo rural endógeno", II Simp. Coopr. Des. Rural, Zaragoza.

BERGA, A.M.; BAUTISTA, M.ª (1994), "Formación y desarrollo regional en el horizonte del mercado único", Georgica, n.º 3, Huesca.

COMISIÓN BRUNDLAND (1987), Our common future, Oxford University Press, Oxford.

CONSAY, G.; BARBIER, E. (1987), "After the green revolution: sustainable equitable agricultural development", en Pearce, A. y Redclift, M. (eds.), Futures, 20 (6), 651-678.

CROSSON, P. (1986), "Sustainable food production: interactions among natural ressources, technology and institutiones", Food Policy, 11(2), 143-156.

CROSSON, P. (1993), "Sustainable agriculture: a global perspective. Choices. Second quarter 1993, Am. Agr. Econ. Ass. Ames.

CROSSON, P. (1994), "Is US agriculture sustainable?", Ressources, n.º 117.

CROSSON, P.;ROSEMBERGA, N. (1989), "Nuevas estrategias agrarias", Investigación y Ciencia, 158, 84-93, Barcelona.

CHAMBERS, R. (1988), Sustainable rural livelihoods: a strategy for people, environment and development, Ins. Sev. Stu. univ. Sussex.

CHAMBERS, R. (1988), Sustainable livelihood strategies, en Conway, C., Litvinofd. The greening of eud, Erthscan Pub., Londres.

CHAMBRES D’AGRICULTURE (1995), "Les plans de développement durable", Suplement au n.º 832, Avril.

DALY, H. E. (1991), "Criterios operativos para el desarrollo sostenible", Debats, 35-36, 38-41.

DALY, H. E. (1994), "Sustainable development and the optimal scale of the economy", Conf. VII Cent. Univ. Complutense, Madrid.

DAVIS, T. S.; SCHIRMER, J. A. (1987). Sustainability issues in agricultural development, Banco Mundial, Washington.

DOUGLAS, G. (1984), Agricultural sustainability in a changing world order, Westview Press, Colorado.

EDENS, T. et als. (1985), Sustainable agriculture and integrated farming systems, Michigan St. Univ. Press.

GIBSON, S. (1991), "Farming system research for sustainable agriculture. The need for institutional innovation, participation and iterative approaches", Sem endogenous regional development in Europe, Portugal.

GÓMEZ, C. M. (1994), "Desarrollo sostenible y gestión eficiente de los recursos naturales", en Azqueta, D.; Ferreiro, A., Análisis económico y gestión de recursos naturales, Alianza Ed.

HERCE, J. A. (1992), Economía y medio ambiente: crecimiento sostenible, Congreso Nacional de Economía, Sevilla.

HOLLING, C. S. (1973), "Resilience and stability of ecological systems", Annual Rev. Ecology and Systematics, 4: 1-24.

HOWARTH, R., NORGAARD (1992), "Environmental valutation under sustainable development", Amer. Econ. Rev., vol 82, n.º 2, pp. 473-477.

HYBERG, S., SETIA, P. (1994), "Sustainable agriculture in the coming decade", Agr. Outlook, oct., pp. 3-4.

LELE, S. H. (1991), "Sustainable development: a critical rexiew", World Development, 19 (6), 607-621.

LOCKERETZ (1988), "Open questions in sustainable agriculture", Amer. J. Alt. Agriculture, vol. 3, n.º 4, pp. 176.

MAPA-IRYDA (1994), Programa de ayudas para fomentar métodos de producción agraria compatibles con las exigencias de la protección y la conservación del espacio natural, Noviembre, Madrid.

MOYANO, E. (1994), "Acción colectiva y cambio social en la agricultura española", Papeles economía española, n.º 60-61, FIES, Madrid.

NAREDO, J. M. (1992), "Transdisciplinariedad y medio ambiente en el pensamiento económico actual", Congreso Nacional de Economía, Sevilla.

NAREDO, J. M. (1993), "Desde el sistema económico hacia la economía de los sistemas", en Naredo, J.; Parra, F., Hacia una ciencia de los recursos naturales, Siglo XXI eds., Madrid.

NORGAARD, R. B. (1991), "Sustainability: three methodological suggestions for agricultural economics", Can. J. Agric. Econ., 39, 637-645.

O.C.D.E. (1994), Pour une production agricole durable: des technologies plus propes, Les editions de l’OCDE, Paris.

PEARCE, D. et als (1990), Sustainable development: economics and environment in the Third World, Earthscan Pub., Londres.

PÉREZ, M.; GIMÉNEZ, M.ª M. (1994), "Desarrollo local y desarrollo rural: el contexto del programa LEADER, Pap. Econ. Esp., n.º 60-61, pp. 219-233.

PEZZEY, J. (1989), "Economic analisys of sustainable growth and sustainable development", World Banc Environment Dep. Working paper, n.º 115.

REDCLIFT, M. R. (1987), Sustainable development: exploring the contradictions., Methuen, Londres.

REDCLIFT, M. (1993), "La función de la tecnología agraria en el desarrollo sostenible", en Lowe et als. (coord.), Cambio tecnológico y medio ambiente rural, MAPA, Madrid.

REPETO, R. (1987), "Economics incentives for sustainable production", Annals Regional Science, 21 (3), 44-59.

RIECHMANN, J. (1995), "Desarrollo sostenible: la lucha por la interpretación", en De la economía a la ecología, Ed. Trotta, Fundación 1.º de Mayo, Madrid.

RUNGE, C. (1994), Les effets environmentaux des échanges dans le secteur agricole in les effets environementaux des échanges, Eds. OCDE, Paris, pp. 21-63.

SEILLAC, Grupo de (1992), "Por una política europea de la sociedad y del espacio rural, de la investigación, de la producción y de las industrias agrarias", REAS, n.º 165, MAPA, Madrid.

SLANGEN, L. H. (1994), "Aspectos económicos de las cooperativas medioambientales para agricultores", REAS, n.º 165, MAPA, Madrid.

SOLOW, R. (1986), "On the intergenerational allocation of natural ressources", Scan. J. Econ., vol. 88, n.º 1, pp. 141-149.

SUMPSI, J. M. (1993), "Medio ambiente y desarrollo rural", Curso Desarrollo rural andaluz a las puertas del siglo XXI, Uni. Antonio Machado, Baeza.

SZMEDRA, Ph. (1994), "Agriculture and the environment in the European Union", Report, n.º AIB-708, ERS-NASS, Herdon, Virginia, EE.UU.

THIBODEAU, F., FIELD, G. (1984), Sustaining tomorrow;a strategy for world conservation and development, Univ. Press, New England, New Hampshire.

VALCÁRCEL-RESALT, G. (1995), "Desarrollo rural con enfoque local. Desarrollo sostenible", en Cadenas, A. (1995), Agricultura y desarrollo sostenible, MAPA, Madrid.

VILADOMIU, L., ROSELL, J. (1996), "Medio ambiente y PAC: una primera aproximación a los programas agroambientales españoles", Bol. Econ. ICE, n.º 2484, pp. 49-58.

VV. AA. (1990), "Reducción de costes (agricultura sostenible)", El Campo, n.º 117, BBV, Madrid.

VV. AA. (1993), "¿Desarrollo sostenible?", monográfico Alfoz, n.º 96, Madrid.

WILSON, Ph. (1991), "Europe’s endangered arable weeds", Shell Agriculture, n.º 10.

YOUNG, T., BURTON, M. (1992). "Agricultural sustainability: definition and implications for agricultural and trade policy, economics and social development", Paper, n.º 110, FAO, Roma.

ZWELLING, M. (1992), "Sustainable farming: possibilities 1990-2020", Futurist, Sept.

 


Página Anterior