CARACTERISTICAS DE LA NUEVA RURALIDAD EN CHILE.
REFLEXIONES A PARTIR DE LA REALIDAD DE LA
PROVINCIA DE ÑUBLE , REGION DEL BIO-BIO, CHILE.1

FAWAZ, M.J.
Dpto. de Ciencias Sociales, Facultad de Ed. y Humanidades,
Universidad del Bío-Bío, Chillán, Chile.

RESUMEN

En los análisis recientes sobre el sector rural en América Latina y Europa hay bastante consenso en reconocer que una nueva ruralidad está abriéndose paso, en gran medida como producto de los procesos de globalización y modernización general de la sociedad. En Chile en las últimas décadas se ha profundizado la inserción de las economías agrarias en los mercados internacionales y se han acentuado las transformaciones en diversos ámbitos de la vida social, alterándose de esa manera la ruralidad tradicional. Si bien se aprecian estas tendencias globales, el conjunto de reestructuraciones asumen especificidades particulares en cada territorio, según sus características productivas, condiciones socioculturales y experiencias historicas. En este trabajo se presenta una reflexión sobre la nueva realidad rural en Chile, a partir del análisis de las reestructuraciones que a nivel local se aprecian en las últimas décadas en los sistemas productivos, en la vida cotidiana y en los patrones culturales, incluidas las representaciones simbólicas de los actores, en una provincia de alta ruralidad, como es la provincia de Ñuble, ubicada en la Región del Bío-Bío, en la zona centro-sur del país. El análisis se hace en base a los últimos censos de población y agropecuarios, complementados con información recolectada por instrumentos periódicos, catastros y estudios de tendencias sectoriales. Adicionalmente, se presenta una primera aproximación a las representacioes simbólicas de los actores, a través de las percepciones de mujeres rurales, recogidas en entrevistas semiestructuradas y grupos de discusión.

1 Este documento se inscribe dentro del Proyecto Fondecyt 1050723, del año 2005. La autora contó con el apoyo de la Red Agropecuaria y Agroindustrial de la Región del Bío-Bío, Programa Chile Califica (iniciativa de los Ministerios de Educación, Hacienda y Trabajo y Previsión Social), para exponer las ideas iniciales en el XVIII Simposio de Cooperativismo y Desarrollo Rural, organizado por la Universidad de Zaragoza y AECOOp-Aragón, en Morillo de Tou (Huesca), España, en abril de 2005.

PALABRAS CLAVE

Nueva ruralidad; Globalización; Desarrollo local; Desarrollo rural

I INTRODUCCIÓN

El escenario en el que se desenvuelve el sector rural y la actividad silvoagropecuaria en Chile en la actualidad se caracteriza por crecientes procesos de globalización y apertura, los que hacen sentir sus efectos, positivos y/o negativos, en todos los ámbitos de la vida nacional. En las últimas décadas el país ha llevado a cabo diversos acuerdos comerciales, los que han profundizado la inserción de las economías rurales en los mercados internacionales, acentuando transformaciones de índole territorial, productiva, económica, tecnológica, social y cultural, con ritmos distintos en diferentes áreas del país, lo que ha contribuido a alterar la ruralidad tradicional del país.

En los análisis especializados, hay un generalizado acuerdo respecto a que una nueva ruralidad está emergiendo en América Latina y también en Europa, y tan relevante es esta constatación que se ha traducido en la conformación de varios grupos de estudio, en ponencias y grupos de discusión en diversos congresos y en múltiples publicaciones en torno a esta temática. En este sentido, la vieja visión de lo rural, como lo local, autárquico, cerrado, pasivo, con pautas socioeconómicas y valores propios, con una estructura social a partir de la propiedad de la tierra y con un comportamiento residual, ya no puede sostenerse más (Pérez, 2001). En el mismo sentido, Gómez (2002) afirma que la industrialización de la agricultura y la urbanización de las comunidades rurales terminó con la ruralidad tradicional, dando paso no a una desaparición de lo rural, sino a una transformación radical que la ha vuelto más compleja y más heterogénea. En la base de estas transformaciones actuales se encuentra el proceso de globalización y se reconoce que este fenómeno se encuentra interrelacionado con el surgimiento de esta nueva ruralidad, formando ambos parte de un conjunto de reestructuraciones que en cada país o localidad asumen especificidades propias, pero en las que se reconocen tendencias globales similares (Llambí, 1994; Murmis, 1995; Teubal, 1998; Long, 1999)

En definitiva, la ruralidad como fue definida tradicionalmente no corresponde a la que se observa hoy. Tampoco las antiguas visiones y concepciones de lo rural son capaces de captar y de interpretar las transformaciones en curso, por lo que se va transitando hacia nuevos marcos conceptuales, proceso que en gran medida se ajusta a lo que Giddens (1998) plantea respecto a la modernidad, al sostener la necesidad de que el replanteamiento de la naturaleza de la modernidad vaya acompañado de una reelaboración de los principios básicos del análisis sociológico.

En este trabajo se presenta una reflexión en torno a la nueva realidad rural en Chile, a partir de la identificación y análisis de algunas transformaciones significativas que ha experimentado el sector rural de la provincia de Ñuble en los últimos veinticinco años, identificando los rasgos y los procesos más relevantes que caracterizan a esta «nueva ruralidad». Postulamos que los cambios que ocurren en el territorio rural seleccionado están estrechamente vinculados a los procesos de apertura comercial y de modernización general del país y, en definitiva, a su progresiva inserción en los procesos de globalización, emergiendo una realidad local significativamente distinta a la que se observaba hace un par de décadas atrás.

Con este documento se pretende contribuir a la discusión sobre la nueva ruralidad que surge en la actualidad, a las vinculaciones globales/locales que caracterizan a este proceso en el sector rural chileno y a aportar antecedentes empíricos respecto a los procesos de transformación que están ocurriendo a nivel local en la actualidad.

ANTECEDENTES Y METODOS

El nuevo posicionamiento internacional del país ha cambiado radicalmente el escenario nacional e internacional en el que se desenvuelve el medio rural y la actividad agrícola, los que hoy deben responder a las nuevas demandas de calidad de los consumidores y a nuevos requisitos de competitividad. Por otra parte, la modernización general de la sociedad ha contribuido a generar una mayor interrelación con el medio urbano y a un creciente intercambio de bienes y servicio, facilitados por el mayor acceso de la población rural a electrificación, medios de comunicación y a una mejor infraestructura vial. No obstante, persisten rezagos con respecto al sector urbano, que se expresan en mayores porcentajes de indigencia, índices de desarrollo humano más bajos, menores niveles educacionales y una menor calificación de la mano de obra.

El estudio que estamos realizando corrobora que múltiples dimensiones de la realidad rural se han ido transformando a nivel local, y que la globalización y las fuerzas modernizadoras, al actuar sobre territorios con características productivas, condiciones socioculturales y experiencias históricas particulares, inducen respuestas también peculiares por parte de los actores locales. Esta relación dinámica entre tendencias globales y condiciones locales va configurando una realidad compleja y diversa, presentándose procesos de inclusión y exclusión de los circuitos de modernización, como también a menudo profundización de heterogeneidades preexistentes entre regiones, segmentos sociales o incluso dentro de ellos. Y se han alterado también los modos de vida cotidianos de los habitantes rurales, lo que se expresa tanto en la estructura social y familiar como a nivel de los códigos simbólicos de los sujetos, quienes necesitan dar significado a los cambios que van experimentando en diversas dimensiones de su existencia, construyendo percepciones como sujetos sociales, a partir de las actividaades y prácticas que ellos desarrollan en la vida cotidiana y del trabajo, donde las influencias universalizadoras se entretejen con la vida individual (Giddens, 1998).

A nivel de códigos simbólicos, en el sector rural de Ñuble existe un juego de imágenes que combina lo tradicional y lo moderno, sin que sea posible hablar de «las imágenes rurales», pues no son compartidas por todos los actores, sino que precisamente expresan la heterogeneidad de los actores y de las situaciones sociales. Sí podemos afirmar que la emergencia de la nueva ruralidad y las reestructuraciones que induce no suponen de manera automática que hombres y mujeres ligados a ellos respondan en términos de imágenes y representaciones modernos, aunque tales transformaciones tienen consecuencias profundas en el sentido del yo y en las nuevas formas o referentes para la construcción y redefinición de identidades en el marco de procesos de globalización y modernización. (Fawaz, J. y Soto, P. 2004).

La ruralidad actual -nueva, compleja y diversa- no cabe ya en las definiciones elaboradas en el pasado, tomadas de las propuestas tempranas de Sorokin y Zimmerman (1929) y difundidas ampliamente por Solari (1968), las que, con críticas y reformulaciones, han estado en la base de muchas formulaciones teóricas del siglo XX. A diferencia de lo usualmente asociado a la sociedad rural, la literatura especializada ha tendido a destacar como características de la ruralidad del siglo XXI su estrecha y creciente vinculación con los sectores urbanos; una disociación entre lo rural y lo agrícola; una disminución de la población ocupada en la agricultura, aumentando el empleo rural no agrícola y la pluriactividad; la concentración de pobreza extrema; un nuevo perfil productivo en prácticamente todos los estratos de productores; una reacomodación de la institucionalidad ligada al desarrollo rural, en la que adquiere un rol destacado la institucionalidad regional y local; la consolidación de una agroindustria fuerte, normalmente ligada al comercio internacional y que es capaz de imponer y traspasar normas de calidad hacia la producción primaria. Junto con esto, se transforman los patrones culturales tradicionales, evidenciándose expresiones culturales distintas a las que tradicionalmente se asociaban a los sectores rurales.

La reflexión que aquí se presenta se basa en el estudio de las reestructuraciones que a nivel local se aprecian en las últimas décadas en los sistemas productivos, en la vida cotidiana y modo de vida de la población y en los patrones culturales que tradicionalmente han caracterizado la ruralidad de la provincia de Ñuble, incluidas las representaciones simbólicas de los actores. Para estos propósitos se analizaron estadísticas disponibles, básicamente los últimos dos censos de población, correspondientes a los años 1992 y 2002, y los dos últimos censos agropecuarios, referidos a las temporadas agrícolas 1975-76 y 1996-97.2 El análisis fue complementado con información resultante de instrumentos periódicos de recolección, como la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional, CASEN, ( Ministerio de Planificación, 2000 y 2004) y catastros, censos para rubros específicos y estudios sectoriales sobre tendencias recientes del sector silvoagropecuario. Parte de esta última información no se genera con referentes provinciales, de manera que cuando es pertinente se acudió a parámetros de la región del Bío-Bío. Finalmente, una primera aproximación a las representaciones simbólicas de los actores se realiza en base a las percepciones de mujeres rurales, a través de entrevistas a mujeres que mantienen el rol femenino tradicional en los hogares rurales y los resultados de un grupo de discusión con mujeres microempresarias, los que forman parte de una investigación en curso sobre la familia rural y transformaciones del rol productivo de la mujer 3

Como ya hacíamos notar, postulamos que los cambios que ocurren en el territorio rural seleccionado están estrechamente vinculados a los procesos de apertura comercial y de modernización general del país y, en definitiva, a la creciente inserción en los procesos de globalización, lo que ha inducido procesos de reestructuración que han conformado una realidad local significativamente distinta a la que se observaba hace un par de décadas atrás. Estas transformaciones por tanto se experimentan directamente en los contextos locales de la acción, no necesariamente destruyéndolos, sino

2 Si bien los dos últimos censos agropecuarios se hicieron con un período intercensal de veinte años, está en

preparación el próximo que recupera el período intercensal de 10 años, y que se realizaría el próximo año

2006.

3 La autora de este documento, en conjunto con la Dra. Paula Soto, antropóloga del Dpto. de Ciencias Sociales de la Universdiad del Bío-Bío, están realizando este estudio en la provincia de Ñuble, y presentaron una ponencia al Primer Congreso Internacional en Familia realizado en noviembre de 2004 en las Termas de Chillán, exponiendo resultados preliminares.

también revalorándolos y expresándolos, incluso en procesos de negociación y de resistencia, y a menudo definiendo proyectos de identidad étnicos, religiosos, territoriales, de género, u otros, a partir de los cuales reclaman permanencia en la memoria histórica, sin necesariamente rechazar la modernización y las oportunidades que puede ofrecerles la globalización.

III. RESULTADOS Y DISCUSION La provincia de Ñuble

La provincia de Ñuble, territorio en el que se está realizando la investigación que da origen a este trabajo, forma parte de la Región del Bío Bío, la cual está ubicada en la zona centro-sur del país. Constituye una de las regiones más importantes del país tanto desde el punto de vista de su población como desde su aporte al producto nacional; en efecto, es la segunda región con mayor población, después de la Región Metropolitana, y exhibe una estructura productiva dinámica y diversificada que da cuenta del 8,4% del PIB nacional regionalizado. (Banco Central, 2002)

TABLA Nº1.
REGIÓN DEL BÍO-BÍO. PRODUCTO INTERNO BRUTO (PIB) Y AGRICULTURA
1996-2001 (MILLONES DE PESOS DE 1996)
AÑOS PIB TASA PIB TASA PART.% REGIONAL VARIACIÓN AGRICULTURA Y VARIACIÓN AGRI/REG.
1996 2.780.195 -198.846 -7,2
1998 2.920.144 0,5 196.966 -3,7 6,7
2000 3.027.910 3,3 204.591 1,0 6,8
2001 3.097.999 2,3 213.819 4,5 6,9
2002 3.270.413 5,8 219,281 2,6 6,7

Fuente: Banco Central. Año 2002 cifras provisorias

La actividad económica en la región ha ido retomando mayores niveles de crecimiento en los últimos años, evidenciándose también un mayor dinamismo del sector silvoagropecuario. Más aún, cifras recientes muestran a los sectores construcción, silvovagropecuario y transportes como los más dinámicos en el comportamiento económico de la región (INE, 2004). La participación del sector silvoagropecuario en el PIB regional se ha mantenido relativamente constante, aportando alrededor de un 7%, y actualmente muestra un crecimiento en todos sus subsectores. Además, es importante en la generación de empleos y en el uso del territorio, dado que un 64% de suelo está destinado a cultivos agrícolas, praderas y silvicultura y un 24% adicional está ocupado por otras formaciones leñosas.

Ñuble es una provincia de alta ruralidad y con una actividad económica en que la rama agropecuaria tiene preeminencia. Forma parte de una región predominantemente urbana, y que en términos globales aparece con características diferentes, principalmente por el peso urbano de la provincia de Concepción. La estructura productiva regional es congruente con lo anterior, ocupando la rama industrial el primer lugar dentro de ella, ubicándose luego el sector servicios y en tercer lugar la agricultura (incluyendo silvicultura y caza), lugar que ocupa también en la generación de empleos. La composición de sus exportaciones expresa también la situación descrita, con una fuerte concentración en rubros forestales y pesca.

TABLA Nº2
REGIÓN DEL BÍO-BÍO. POBLACIÓN TOTAL, RURAL Y VARIACIÓN
INTERCENSAL POR PROVINCIA
PROVINCIA POBL. TOTAL VAR. INTERC. % POBL. % VAR.
(2002) (1992-2002) RURAL INTERCENSAL
(1992-2002)
Arauco 157.255 5,0 25,3 -18
Bío- Bío 353.315 9,1 30,4 -12
Concepción 912.889 8,5 3,6 -15
Ñuble 438.103 4,5 34,9 -15
Total Región 1.861.562 7,3 17,9 -14,8

Fuente: INE, Censos de Población 1992 y 2002

Como se aprecia en la tabla anterior, la población de la región en su conjunto es también mayoritariamente urbana. La región alcanzó en el año 2002 a 1.86l.562 habitantes, con sólo un 18% de población rural, porcentaje similar al del país, observándose diferencias interprovinciales apreciables en este aspecto: la provincia de Concepción tiene un 96% de población urbana, en tanto Ñuble alcanza a un 34,9% de población rural. El proceso de urbanización regional ha significado que los principales centros poblados han crecido más que la media regional, que la población rural ha disminuido su participación en todas las provincias y que la oferta de empleos ha estado más ligada a los servicios personales y comerciales, a la industria y a la construcción, que a actividades agropecuarias. De hecho, el sector silvoagropecuario es el que más puesto de trabajo ha perdido en la última década, pasando de 45.088 a 28.561 puestos de trabajo entre 1992 y 2002, reflejando muy probablemente mejoramientos tecnológicos aplicados a la producción primaria, además de procesos migratorios que no han logrado revertirse.

Como se observa en la Tabla anterior, Ñuble es la provincia de menor dinamismo demográfico dentro del contexto regional, habiendo crecido su población sólo en un 4,5% en la última década, muy por debajo de las tendencias regionales y sólo un tercio de lo que en el mismo período creció la población del país. Esto es congruente con las bajas tasas de fecundidad y los altos porcentajes de población rural que exhibe Ñuble, que han decrecido en forma sostenida..

TABLA Nº3.
REGIÓN DEL BÍO-BÍO. POBREZA RURAL Y URBANA, 2000 Y 2003

Fuente: Encuesta CASEN, 2000 y 2002.

La provincia muestra una realidad socioeconómica de alta pobreza e indigencia. En efecto, según la encuesta CASEN del año 2000, en la provincia existe un 29% de población en situaciónd de pobreza, niveles que son más altos en los sectores rurales que en los urbanos, como se observa en los territorios provinciales de mayor ruralidad, donde la pobreza llega al 34% de la población. La Región del Bío-Bío en su conjunto también presenta altos niveles de pobreza e indigencia, siendo la segunda región más pobre del país, situación que ha sido estable en la última década. De acuerdo a las últimas cifras correspondientes a la CASEN, la población en situación de pobreza en la región se elevó ligeramente el año 2003, alcanzando a un 28%, muy por encima de los porcentajes nacionales, que fueron de sólo un 18,7% de pobreza. El mejoramiento de la situación de pobreza en los sectores rurales de la región fue, sin embargo, significativo entre los años 2000 y 2003, atenuándose las diferencias entre zonas urbanas y rurales, mostrando el sector rural regional un 28,4% de población pobre frente al 27,9% del sector urbano (CASEN 2000 y 2003). No obstante, persisten brechas significativas entre ambas zonas en analfabetismo, promedio de escolaridad de la población y en temas como ingreso autónomo, vivienda y equipamiento del hogar.

TABLA Nº4.

CARACTERISTICAS SOCIODEMOGRÁFICAS DE LA PROVINCIA DE ÑUBLE

PROVINCIA REGIÓN

Población total (Censo 2002) 438.103 1.861.562
Tasa de crecimiento intercensal 1992-2002 4,5% 7,3%
Población urbana 65,2% 82 %
Población rural 35, O% 18 %
Pobreza (Casen 2000) * 29, 0% 27,1
Indigencia (Casen 2000)* 8,3% 8,0
Analfabetismo 8,4% 6,1%

*Las cifras de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional 2003 (Casen) no están aún disponibles a nivel provincial.

Reestructuraciones productivas

El sector silvoagropecuario de Ñuble es heterogéneo tanto desde el punto de vista agroecológico y productivo como social. En efecto, la provincia bajo estudio comprende tres espacios diferenciados en términos de clima, suelos, disponibilidad de riego y capacidades de uso, lo que fue recogido en la última Estrategia de Desarrollo de la Región del Bío-Bío 2000-2006, parámetros que llevaron a definir tres territorios de planificación en Ñuble: Comunas de la Asociación del Secano, Territorio de Riego del Canal Laja-Diguillín y Territorio de Riego de los ríos Perquilauquén-Ñuble-Chillán (Gobierno Regional, 2000; Anexo 1). La incorporación del concepto de territorio en la Estrategia Regional apunta a lograr un desarrollo más equilibrado en una región con grandes desequilibrios territoriales, reconociendo las vocaciones productivas propias de cada uno de estos territorios y sus especificidades culturales e históricas.

Desde el punto de vista productivo la provincia incluye un subsector forestal, que ha crecido fuertemente en las últimas décadas, basado principalmente en el monocultivo de pino radiata y eucaliptus globulus, especies exóticas de rápido crecimiento en nuestro país. La actividad silvícola y forestal se concentra principalmente en grandes empresas. En segundo término, existe un subsector ganadero, con predominio de ganado doble propósito, con un reducido segmento empresarial especializado en leche y otro segmento que, frente a las promisorias expectativas del mercado internacional, está desarrollando ganadería de carne bovina y ovina. Este es un sector que enfrenta hoy desafíos importantes para responder a las oportunidades que han abierto los acuerdo comerciales recientes, por los altos requerimientos del mercado internacional; frente a lo cual el estado ha definido instrumentos y mecanismos para apoyar a los productores, reforzado por la existencia en la provincia de agroindustria del rubro con certificaciones pertinentes.

Finalmente se encuentra el subsector agrícola en el que coexiste un segmento de productores más tradicional, en el que predominan pequeños agricultores, con productores incorporados a circuitos de modernización y que han logrado muy altos rendimientos en los cultivos tradicionales y/o que muestran un creciente desarrollo de la hortofruticultura vinculada a la agroindustria. En este último segmento, predominan los medianos y grandes empresarios agrícolas, a menudo provenientes de otras ramas de la economía, pero también se han incorporado pequeños productores estimulados por instrumentos de fomento productivo del estado o por programas gestionados por los municipios locales. (Fawaz y Silva, 2005; SEREMI de Agricultura, 2004 y 2005).

TABLA NO 5.
ÑUBLE. NÚMERO DE EXPLOTACIONES Y SUPERFICIE

Total de las explotaciones 31.081
Total Superficie 1.324.616

Pequeños productores 84,5%
Superficie ocupada 487.299

Medianos Productores 6,7%
Superficie ocupada 193.146

Grandes Productores 2,4%
Superficie ocupada 597.585

Sin actividad y sin clasificar 6,5%
Superficie ocupada 46.586

Fuente: ODEPA y Censo Nacional Agropecuario, INE 1997

La provincia se caracteriza por poseer una estructura de tenencia concentrada, existiendo un gran número de pequeños productores con superficies relativamente pequeñas (Tabla 5). En la provincia hay 31.081 explotaciones que ocupan una superficie de 1.324.6l6 hectáreas. Un 84,5% de las explotaciones, vale decir 26.260 explotaciones, pertenecen a pequeños productores, los cuales ocupan sólo un 36,7% de la superficie total, en tanto los medianos y grandes productores, que corresponden al 9,1% de las explotaciones abarcan el 59,6% de la superficie productiva de la provincia, correspondiendo el resto de la superficie a predios sin actividad o sin clasificar.

El perfil productivo de la provincia muestra transformaciones importantes en relación a dos décadas atrás, cuando los sistemas productivos se caracterizaban por una agricultura de tipo extensivo, basada en cultivos anuales tradicionales como trigo, forrajeras, pradera natural, viñas de cepas tradicionales e incipientes plantaciones forestales. Las principales transformaciones se refieren , en primer término, a la disminución de la superficie de cultivos anuales, aunque con fluctuaciones según las condiciones de precio y mercado, acompañada de un significativo aumento en los rendimientos, en particular en la agricultura de tipo empresarial. Ello muestra que los grandes y medianos productores son muy sensibles a las condiciones de mercado y se refleja en la superficie cultivada de rubros como trigo, maíz, avena, raps. Gran interés han mostrado los productores por la agricultura de contrato, que implica mayor seguridad de precio y mercado, aunque menor libertad de comercialización al momento de la cosecha; ello se aprecia en el aumento experimentado.en los últimos tres años por las siembras de rubros con contrato, como cebada, trigo candeal, tabaco y, en menor medida, raps. A menudo este tipo de contratos implica también el financiamiento de semilla, fertilizantes y agroquímicos, como también acceso a asistencia técnica (ODEPA, 2004; SEREMI de Agricultura, 2004 y 2005) .

CUADRO Nº 6. ÑUBLE. EVOLUCIÓN EN LA SUPERFICIE SEMBRADA O PLANTADA.

(1976-1997)
RUBROS 1976 1997 % VARIACIÓN
Cultivos anuales* 139.810 134.010 -2,1
Hortalizas 4.000 5.584 39,6
Viñas 22.611 14.513 -35,8
Frutales 1.979 4.673 136,1
Plant. Forestales 54.634 228.486 138,1
Praderas Naturales 343.275 347.717 1,3
Praderas Mejoradas 25.591 27.579 7,8
Praderas Sembradas 30.151 15.736 -47,8
Barbecho 190.676 6 5.156 -65,8

Fuente: Elaborado en base a Censos Nacionales Agropecuarios, Octava Región. INE, 1976 y 1997 y Catastro y Evaluación de recursos vegetacionales , CONAF - CONAMA 1997

* Incluye forrajeras anuales.

En segundo término, se observa una consolidación de rubros hortofrutícolas, que crecen en casi un 200% en el período intercensal considerado, tendencia que se mantiene y se acentúa en la actualidad, como muestran las cifras consolidadas para la región. Se aprecia el incremento significativo en la superdicie de arándanos, olivos y en menor medida cerezos, concentrados también en Ñuble, y un aumento de la superficie de hortalizas para congelados. (Odepa, 2004; Seremi de Agricultura 2004 y 2005). Se estima que en los últimos cinco años la superficie promedio de estas especies frutales se ha duplicado y ello obedece principalmente a las nuevas demandas externas, respaldadas por agroindustrias localizadas en la región, principalmente en la provincia de Ñuble. La agroindustria traspasa a la producción primaria las exigencias de calidad a la cual ellas están sometidas, por lo tanto los productores deben incorporar también estos nuevos estándares; un desafío particularmente importante se refiere a los pequeños productores en tanto la dispersión en superficies muy pequeñas dificulta la vinculación con la agroindustria y el acceso a asistencia técnica que garantice el cumplimento de las buenas prácticas agrícolas y normas de manejo de cosecha y pos-cosecha. Los organismos públicos de formación han diseñado una batería de cursos tendientes a profesionalizar la actividad agropecuaria, con especial énfasis en los rubros ligados a las nuevas oportunidades del mercado internacional y nacional.

TABLA NO 7.
REGIÓN DEL BÍO BÍO.CATASTRO DE VIDES. SUPERFICIE AÑOS 1994-2002

(HA)
AÑOS VINÍFERAS DE MESA TOTAL
1994 13.525,1 6,6 13.531,7
1995 13.014,0 6,6 13.020,6
1996 12.999,5 6,6 13.006,1
1997 12.999,0 7,0 13.006,0
1998 13.089,0 7,0 13.096,0
1999 13.222,0 7,0 13.229,0
2000 13.743,9 6,6 13.750,5
2001 13.662,1 6,6 13.668,7
2002 13.632,1 6,6 13.638,7

FUENTE. Elaborado por ODEPA con información del SAG

En tercer término, se observa que la superficie destinada a viñas ha disminuido en el período intercensal considerado, lo que es corroborado en el catastro realizado en 2002 que indica un total de 13.639 hectáreas de viña en la región, la mayor parte de las cuales se ubica en Ñuble (INE, 1997; SAG, 2002). Predominan en Ñuble las viñas tradicionales, (variedad «país» y Moscatel de Alejandría), mayoritariamente vinificadas con técnicas también tradicionales y concentradas en pequeños productores, constituyendo en algunos territorios de la provincia como el secano interior, uno de sus rubros comerciales más importantes. Como se deduce de las tablas precedentes, se ha producido una disminución en la superficie destinada a viñas y específicamente a este tipo de cepajes, pero al mismo tiempo la superficie de cepas finas, siguiendo tendencias nacionales, se ha incrementado, como también la capacidad y la calidad del proceso de elaboración de vinos. La provincia tiene ventajosas condiciones agroclimáticas para la producción de vinos finos, sujetas a disponibilidad de riego y muestra nueva y mejorada infraestructura de procesos orientada a la producción de vino de exportación. (Romero y Jelvez, 2000; Seremi de Agricultura, 2004 y 2005).

En la estructura productiva provincial se destaca finalmente el incremento importantísimo de las plantaciones forestales, que prácticamente se han triplicado en las últimas décadas, y que en su mayor parte están concentradas en grandes empresas forestales, con una participación muy baja de pequeños productores en esta actividad, aunque cuenta con importantes instrumento del estado para apoyar su establecimiento.4 En efecto, el estado ha puesto a disposición de los productores instrumentos para establecer plantaciones forestales, focalizados actualmente a suelos degradados, los que se

4 De alguna manera el sector forestal ha cerrado un ciclo con la instalación de un complejo forestal-industrial en una comuna de alta ruralidad y pobreza, Ranquil, propiedad de una de las empresas forestales más importantes del país, complejo que incluye una planta de celulosa, un aserradero, una planta de remanufacturas y una planta de tableros. Problemas medioambientales de un complejo similar en otra provincia del sur del país, han colocado a esta empresa en el centro de la discusión nacional durante los dos últimos meses y hay muchas expectativas respecto al impacto que pueda tener el complejo de Ranquil en el sector.

concentran entre pequeños productores, por lo cual podría aumentar la incorporación del componente forestal en los predios de éstos últimos.

TABLA Nº.8.
OCUPACIÓN POR RAMA DE ACTIVIDAD ECONÓMICA (%)

A. Agric., silvicultura

B. Pesca

C. Minas y canteras

D. Indus. Manuf.

E. Electric gas y agua

F. Construcción

G. Comercio, garage

H. Hotele, restau.

I. Transp y comunic.

J. Intermedia financiera

K. Inmobil arriendos

L. Adm. Púb. Seg. Soc.

M. Enseñanza

N. Serv. Sociales, salud.

O. Serv. Comunit. Person

P. Serv. Domestico Otros

Fuente: INE, Censo de Población 1992 y 2002

Por último, es importante hacer notar las transformaciones que están ocurriendo en la estructura ocupacional del sector rural de Ñuble, que muestra signos de una transformación significativa en las últimas dos décadas, y las proyecciones son que estas tendencias se mantengan y se profundicen. Es así como la población ocupada en la rama agricultura, silvicultura y caza bajó de un 39,0% en 1992 a sólo un 23,5% en 2002, constituyéndose en la rama de actividad económica que más puestos de trabajo ha perdido en la última década en la provincia, como también ocurrió en la región del Bío-Bío, incrementándose las ocupaciones de servicios comunitarios, personales y educacionales, comercio, vivienda y construcción. Por otra parte, también la incorporación de la mujer al mercado laboral se transforma, ampliando su participación en el sector productivo agropecuario, en particular en el trabajo remunerado.

Estas tendencias del mercado laboral en los sectores rurales responde principalmente a mejoramientos tecnológicos de las actividades silvoagropecuarias, profundiza-das por estrategias de búsqueda de empleo de mejor calidad y de complementos de ingresos en ocupaciones no agrícolas. Por lo demás, se trata de tendencias globales, también presentes en otros países y forma parte de la pluriactividad y el crecimiento del pluriempleo que caracterizan a la nueva ruralidad. (RIMISP, 2001; Piñeiro, 2001; Neiman y otros, 1999, entre otros).

En síntesis, además de las transformaciones en la estructura ocupacional, en el ámbito productivo se observa un sector rural que muestra un dinamismo mucho mayor que en el pasado, y que crecientemente incursiona en actividades agropecuarias intensivas. No obstante, estos adquieren ritmos distintos según las características de los productores, en tanto tienen capacidades desiguales de gestión y de respuesta a los nuevos escenarios y diferentes maneras de internalizar las políticas e instrumentos de fomento. En general, los grandes y medianos productores muestran una mayor ten

dencia a la innovación y a la sustentabilidad de ellas en el tiempo, orientando sus decisiones en función de la capacidad de uso de los suelos, de la rentabilidad relativa de los cultivos y de las condiciones de mercado. Los pequeños productores, en cambio, tienen un acceso más limitado a la información y al crédito y sus estrategias se ligan más estrechamente a los programas de fomento productivo de la institucionalidad pública. Sin embargo, el segmento de pequeños productores se ha ido haciendo más heterogéneo, mostrando que existen hoy nuevos criterios de diferenciación más allá del tamaño. (Fawaz y Silva, 2004)

Nuevas configuraciones sociales y patrones culturales

La nueva ruralidad no sólo involucra cambios en la estructura productiva. En el sector rural de la provincia se observan otras transformaciones importantes ligadas a las condiciones de vida, a la estructura familiar y a los patrones culturales de los habitantes rurales. Los importantes mejoramientos en la infraestructura vial, en electrificación rural, en la telefonía fija y disponibilidad de telefonía móvil, han contribuido a ampliar las interconecciones entre los sectores rurales y urbanos, haciendo que la vida cotidiana rural sea más próxima a la experiencia de los sectores urbanos; se podría entonces afirmar que el sector rural también se ha modernizado aunque, como se verá, se mantienen brechas con los sectores urbanos en varias dimensiones de las condiciones vida de la población.

TABLA Nº 9.

PROVINCIA DE ÑUBLE. CARACTERÍSTICAS DE LA VIVIENDA .

1992 2002 Nº % Nº %

Con alumbrado electrico 72.185 75,7 112.103 95,9
Agua por cañería 63.984 67,1 103.494 88,6
Alcantarillado 41.616 43,6 86.347 73,9
Viviendas ocupadas 95,400 -116.858 -

Fuente: INE, Censo de Población 1992 y 2002

En la Tabla 10 se puede constatar que el acceso a servicios básicos ha tenido un significativo crecimiento en la última década, lo que ha permitido la incorporación de otros «indicadores» de modernización., aunque sin equiparar los niveles de los sectores urbanos. Estrechamente ligados a las características de la vivienda, se encuentran los nuevos patrones de consumo de la población rural lo que en cierta medida se reflejan en el equipamiento del hogar, el que ha tenido una expansión significativa en la última década, especialmente en lo que se refiere a electrodomésticos que facilitan las labores del hogar y que amplían la vinculación con el medio externo. Esta situación se aprecia aún en territorios de muy alta ruralidad como el territorio del secano interior y costero de la provincia de Ñuble, lo que ha sido posible debido a que la cobertura de la electrificación rural superaba ya el 95% en el año 2002, constituyendo el televisor a color, la lavadora, el refrigerador y el teléfono móvil los equipamientos más difundidos en los sectores rurales, manteniéndose no obstante un rezago en relación a los sectores urbanos y a la provincia en su conjunto.

TABLA NO. 10.

PROVINCIA DE ÑUBLE. EQUIPAMIENTO DEL HOGAR. (% DE HOGARES) CENSO 1992 (%) CENSO 2002 (%)

PROVINCIA I. SECANO PROVINCIA I. SECANO
Tv. Color 26,9% 26,9% 72,2% 61,2
Minicomponente - equipo 15,0 15,0 51 37
Lavadora 21,3 21,3 71,2 57,3
Refrigerador 32,5 32,5 71 56,8
Horno microondas 1,1 1,1 13,2 5,7
Telefono celular 0,5 0,5 42,7 31,7
Teléfono red fija 2,1 12,1 25,1 11,6
Computador 0 0 9,3 3,4
Conexión a nternet 0 0 3,4 1,1
Total de Hogares 100.230 20.410 121.761 23.006

Fuente: INE, Censo de Población 1992 y 2002

Otra dimensión importante a considerar tiene que ver con las capacidades de las personas, en particular con la educación. Información recogida recientemente muestra que en este aspecto se evidencia un mejoramiento significativo en los sectores rurales, tanto en relación al analfabetismo como al promedio de escolaridad. No obstante, ambos siguen siendo más desfavorable en la población rural que en los sectores urbanos, como se aprecia en la tabla siguiente, en la que se presentan las cifras de analfabetismo de Ñuble y de uno de sus territorios de mayor ruralidad, decreciendo en ambos en el período intercensal considerado, pero siendo más alto en el territorio de mayor ruralidad. Respecto al promedio de escolaridad, es también sustancialmente más bajo en los sectores rurales, llegando incluso en comunas de alta ruralidad de Ñuble a ser más de tres años menor a los promedios regionales. Por ejemplo el promedio de escolaridad de la región del Bío-Bío alcanzó a 9,5 años en 2003; en la comuna de San Fabián la escolaridad promedio llegó sólo a 6,3 años y en toda la provincia de Ñuble sólo las comunas de Chillán (capital provincial y de baja población rural) y Chillán Viejo, superan el promedio de escolaridad regional (CASEN 2003). 5 Se aprecia así una población más educada que en el pasado, especialmente la población más joven que casi duplica la escolaridad de sus padres, pero con grandes diferencias aún con el nivel alcanzado por el país en general y por la población urbana en particular, e insuficiente para enfrentar los requerimientos de la sociedad actual.

5 Según la CASEN 2003, el incremento en los años de escolaridad en las zonas rurales del país ha sido significativo, lo que se expresa sobre todo en los jóvenes de 15 a 24 años, quienes han logrado superar las ciras históricas de analfabetismo y alcanzar 9,8 años de escolaridad promedio, frente a 11,4 años de la población urbana joven. En cambio, la población de 45 a 54 sólo tiene una escolaridad promedio de 6,2 años, con una desventaja de 4 años en relación a la población urbana del mismo estrato de edad.

TABLA Nº.11.

PROVINCIA DE ÑUBLE.ANALFABETISMO . TERRITORIO ANALFABETISMO ALFABETISMO

1992 2002 1992 2002

Provincia de Ñuble 11% 8% 89% 92%

Secano 16% 12% 84% 88%

Fuente: INE, Censo de Población 1992 y 2002.

La estructura de la familia rural ha experimentado también la influencia de la modernización de la sociedad. Tradicionalmente la estructura familiar en los sectores rurales se ha caracterizado por familias numerosas; en la actualidad esta tendencia parece revertirse, lo que se manifiesta en el tamaño de los hogares, que en los sectores rurales de la región del Bío-Bío desciende de 4,34 a 3,65 personas en promedio, experimentando un 0,16 % de decrecimiento, a diferencia del -0,12 % de variación de los hogares urbanos entre 1992 y 2002. Por otra parte, la fecundidad en la provincia de Ñuble dismnuye más en los sectores rurales que en los urbanos, aunque la fecundidad rural aún está por encima de la que se aprecia en las ciudades (Tabla No 12). Esto ha significado, por ejemplo, que en la región el promedio de hijos por mujer disminuya más en el área rural, situándose en 2002 en 3,03 hijos por mujer, con un 0,08% de disminución en la última década, a diferencia del sector urbano, cuya variación es de -0.05% en el mismo período, aunque el promedio de hijos por mujer sigue siendo mayor en los sectores rurales .

TABLA Nº 12.

PROVINCIA DE ÑUBLE. FECUNDIDAD 1992-2002 *

1992 2002

Total 2,8 2,6
Urbano 2,8 2,6
Rural 3,3 3,0

*Promedio de hijos por mujer con fecundidad declarada. Fuente: INE, Censo de Población 1992 y 2002

Recurriendo nuevamente a cifras regionales, es interesante destacar que en la sociedad rural se manifiestan también otras tendencias de la estructura familiar asociadas tradicionalmente a modos de vida urbanos, como el aumento de hogares con jefatura femenina, de los hogares unipersonales y de las separaciones y convivencias, como también de mujeres jóvenes con hijos y de madres solteras (Fawaz y Soto, 2004). En síntesis, se aprecian transformaciones relevantes en la estructura familiar rural que sería necesario analizar con mayor profundidad para establecer sus tendencias más permanentes y su significación. Esta primera mirada, sin embargo, permite afirmar que la estructura familiar rural en la actualidad sigue las tendencias de las transformaciones que está experimentando la estructura familiar de la sociedad global, aunque con rezagos con respecto a lo que ocurre en los sectores urbanos.

Es por tanto válido afirmar que la nueva ruralidad se caracteriza también por nuevas configuraciones sociales, que representan cambios y transformaciones significativas pero que establecen continuidades con respecto a la ruralidad tradicional. Concordantemente con lo anterior, las orientaciones subjetivas de los actores, que buscan dar sentido a estos procesos, manifiestan también cambios y continuidades con las visiones y representaciones tradicionales. Las representaciones se construyen a través de las actividades y prácticas que se desarrollan en la vida cotidiana, por lo tanto los procesos productivos, sociales, políticos, no pueden entenderse aislados de las percepciones culturales que tienen las personas respecto a los procesos que experimentan. Más aún en el medio rural, donde tradicionalmente la actividad productiva y las decisiones respecto a las estrategias que en ese ámbito se desarrollan han estado muy ligadas a la vida cotidiana de los productores.

Los hallazgos preliminares de un estudio aún en curso respecto a las transformaciones en las familias, en el rol tradicional de las mujeres rurales y en sus representaciones sociales en la provincia de Ñuble en el marco de la nueva ruralidad, nos indica que la modernización de los sectores rurales está acompañada de transformaciones en la vida cotidiana de las personas y en sus representaciones sociales. Sin embargo, la aparición de estructuras nuevas asociadas a la modernidad de la agricultura no supone necesariamente que los individuos respondan a ellas en términos de relación y representación modernos; muy probablemente la manera como tales actores se incorporen a los circuitos modernizadores influirá en la construcción de las identidades y de las representaciones sociales asociadas a ellos. De hecho, el estudio mencionado nos indicó que rasgos de la modernidad se expresan con mayor visibilidad en el caso de mujeres que desarrollan prácticas laborales modernas, en nuestro estudio microempresarias, las que también expresan imágenes de familias diferentes a las tradicionalmente asociadas al sector rural (con menos hijos, retardando o espaciando la llegada de los hijos a través de tratamientos médicos, expectativas de un nuevo rol masculino al interior de la familia, etc.). Pero más bien se produce una especie de hibridación, en tanto lo anterior coexiste con formas de relaciones intrafamiliares y percepciones de género tradicionales; pero en todo caso se expresa un juego de imágenes que se refiere a lo tradicional y lo moderno, que trata de distinguir lo adecuado y lo inadecuado, el antes y el ahora, orientándose a entender y legitimar ambos. Por otra parte, rasgos más tradicionales se expresan en el caso de mujeres que se mantienen en sus roles tradicionales de género. Nuestra hipótesis es que la incorporación de las mujeres al trabajo instala nuevas valoraciones y emociones que cambia la realidad actual de los escenarios familiares rurales y actualiza la relación entre trabajo productivo y reproductivo. Parece ser entonces que las prácticas modernas influyen en la construcción de percepciones sociales de la vida cotidiana, del trabajo, de la estructura familiar y del desempeño de roles como algo que se re-construye, incorporando e intentando armonizar lo tradicional y lo moderno. (Fawaz y Soto, 2004).

ALGUNOS COMENTARIOS FINALES.

El análisis realizado muestra que el sector rural de la provincia de Ñuble ha experimentado transformaciones significativas en las dos últimas décadas, tanto en el ámbito productivo como en los modos de vida de la población. Se aprecia que las grandes brechas que existían con los sectores urbanos se han ido atenuando y se ha establecido una creciente interrelación entre ambas áreas, apoyado por el mejoramiento de la infraestructura vial, y por el acceso a una serie de servicios básicos que facilitan el intercambio y la interconexiones con el resto del país. También ha contribuido a ello el incremento y mejoramiento educacional de la población rural, especialmente de los jóvenes, en relación a una década atrás. Si bien se puede afirmar que no se aprecian hoy brechas significativas en la mayoría de los indicadores sociodemográficos, sí persisten rezagos en dimensiones socioeconómicas de la población, ligadas a la calidad la educación y a la calidad del empleo, más precario y con más bajos ingresos que en los sectores urbanos, lo que se expresa en la calidad de vida de la población rural más pobre y en la persistente disminución de la población rural. También se aprecian persistencias y transformaciones en los discursos y representaciones sociales de los sujetos, que buscan dar sentido a las transformaciones experimentadas en el trabajo, en la vida cotidiana y en la dinámica familiar.

En definitiva, se aprecia una nueva ruralidad, significativamente distinta a la tradicional. Ya no puede ser considerada, como a menudo se pensó en el pasado, como el «peso» que la sociedad arrastra en su desarrollo, un sector tradicional o directamente atrasado, cerrado, sin dinamismo, impermeable o muy poco permeable a los cambios sociales y a las innovaciones técnicas y principalmente sustentado en actividades agro-pecuarias de baja rentabilidad.

Diversos factores, ligados en gran medida a los procesos de globalización y modernización general del país y que se entrelazan con condiciones locales particulares, han influido en la especificidad de la nueva ruralidad que va surgiendo en la provincia de Ñuble. Destaca entre ellos la apertura comercial y el nuevo posicionamiento internacional del país, que se ha profundizado por sucesivos acuerdos comerciales y que ha significado que la actividad silvoagropecuaria deba desenvolverse en nuevos escenarios nacionales y externos. En segundo término, el rol activo del estado en la búsqueda de nuevas oportunidades de negocios y en el apoyo al desarrollo productivo y social del sector, a través de numerosos instrumentos; esto se ha complementado con la acción de los municipios, que han internalizado un nuevo rol de orientación y fomento productivo a nivel local. La innovación técnica, expresada en incorporación de nuevas tecnologías, nuevos rubros y especies, el surgimiento de nuevas actividades en los espacios rurales, la vinculación en cadenas agroalimentarias, los nuevos requisitos de calidad y competitividad que incorpora o debe incorporar gran parte de los productores. El mejoramiento en los niveles educacionales, en el equipamiento del hogar, la disminución del tamaño del hogar, el aumento de los hogares con jefatura femenina y unipersonales y la incorporacion de la mujer al mercado laboral, características tradicionalmente asociadas a los sectores urbanos, en la actualidad ocurren también en los sectores rurales, aunque sin alcanzar todavía los niveles de aquellos. Esto va acompañado por una progresiva transformación en los roles de género tradicionales, y por nuevos patrones culturales y representaciones sociales como componentes centrales de la nueva ruralidad que observamos en esta provincia.

Sin embargo, estas transformaciones no son homogéneas ni se incorporan a ellas de la misma manera todos los territorios, ni todos los segmentos de productores, ni toda la población; en este sentido, se aprecia un sector rural más heterogéneo y que en algunos aspectos mantiene desigualdades profundas, evidenciándose nuevos criterios de diferenciación distintos a los tradicionales. Es así como, por ejemplo, la capacidad de gestión, el acceso oportuno a la información, la capacidad de vinculación a agroindustrias, a mercados, el manejo de las normas de calidad, puede hacer la diferencia entre un tipo de productor y otro. Estos son temas que pretendemos profundizar en el estudio iniciado este año respecto a los vínculos globales/locales en el surgimiento de una nueva sociedad rural.

En síntesis, encontramos un sector rural con cambios significativos en el período considerado, una «nueva ruralidad» que expresa transformaciones sustanciales, pero que al mismo tiempo presenta continuidades con la ruralidad tradicional: las actividades silvoagropecuarias aún prevalecen ampliamente por sobre las demás, las condiciones socioeconómicas de la población siguen siendo desfavorables en relación al mundo urbano, las imágenes simbólicas o representaciones sociales intentan combinar lo tradicional y lo moderno, concibiéndose lo moderno como la armonización de los rasgos tradicionales con los modernos, no la sustitución de los primeros; una especie de hibridación entre el «antes» y el «ahora», que busca legitimar ambos en la vida cotidiana actual, incorporando las influencias universalizadoras y manteniendo al mismo

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tiempo factores de seguridad anclados en lo conocido.

Cómo se manifiesta esta interconexión en los distintos ámbitos de la vida rural, cómo se definen las estrategias productivas locales en los nuevos escenarios globales, cuál es el rol de los agentes institucionales y de las agroindustrias en las reestructuraciones productivas, incluidas las estrategias de los diferentes segmentos de productores, qué nuevos patrones culturales acompañan estos procesos, son inquietudes que aspiramos abordar en nuestra investigación en curso respecto a la nueva ruralidad en la provincia de Ñuble.

AGRADECIMIENTOS

Agradezco al Dr. Enrique Sáez Olivito y a la Universidad de Zaragoza su invitación a exponer las primeras ideas de este paper en el XVIII Simposio de Cooperativismo y Desarrollo Rural desarrollado en Morillo de Tou (Huesca), los días 1, 2 y 3 de abril de 2005.

Este trabajo contó con la colaboración de Margarita Geldres, alumna ayudante de la Universidad del Bío-Bío, a quien agradezco su aporte en la elaboración de las Tablas presentadas.

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6 Entendemos por hibridación aquellos «procesos socioculturales en los que estructuras o prácticas discretas, que existían en forma separada, se combinan para generar nuevas estructuras, objetos y prácticas» (García Canclini, 1989)

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SUMMARY

Recents analysis of rural sectors in Latin America and Europe agree that a new rurality is emerging, since societies as a whole are being affected by globalization and modernization processes. During recemt decades, agricultural economies in Chile are increasingly becoming part of international markets and every aspect of rural life is being transformed, thus altering traditional rural ways of life . Although similar tendencies are observed at global levels, transformations assume particular characteristics at local levels, according to the productive, social and cultural conditions of each region and to its historical experiences.

In this paper an analysis of the new rurality in Chile is presented. The study is based on the restructurations observed in the last two decades in the productive systems, in everyday life and in cultural values and perceptions of actors at local levels. The study is located in Ñuble, a very rural province in the central region of Chile, the Region of Bio-Bio.

For these purposes, the paper examines the last two agriculture and cattle censuses, as well as the two most recent population censuses. These sources has been complemented by data from recent economic, productive and social dynamics in the rural sector of Ñuble and the region of Bio-Bio. Finally, social representations of rural actors are analysed. In this first aproximation, the study is focused in the perceptions of rural women who play traditional roles and women that are assuming new occupational activities.

KEYWORDS

NEW RURALITY

RURAL DEVELOPMENT

GLOBALIZATION

LOCAL DEVELOPMENT

ANEXO 1 MAPA DE LA REGION DEL BIO-BIO

ANEXO 1 MAPA DE LA REGIÓN DEL BIO-BIO